sábado, 22 de agosto de 2015

“Los pájaros prohibidos”, Eduardo Galeano (1976) del libro Días y noches de amor y de guerra.

La censura y la prohibición nos atraviesan desde lo más recóndito de nuestro ser. Ya sea explícita, como ciertas acciones penadas por la ley; o tácitas, cuestiones morales o estéticas que la sociedad se encarga de castigar a través de la marginación o el desprecio. Si hacemos referencia a los libros, ellos tampoco han escapado a esta cuestión.
Hoy en día gozamos de una libertad para leer que, aunque no es total -ya que nunca existirá una libertad absoluta en los individuos-, es ampliamente mayor en comparación con lo vivido en otros pasajes de la historia. Debemos reflexionar acerca de cómo esto no siempre ha sido así. Hemos vivido procesos históricos muy oscuros donde ciertos libros que inquietaban a los sectores dominantes, a las cúspides del poder o a los dictadores de turno, fueron prohibidos y sus discursos, muchas veces silenciados bajo el mismo método: arder en llamas.

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