martes, 18 de agosto de 2015

La indignación magisterial crece en Tlaxcala contra la reforma educativa del gobierno

Colaboración/16 agosto, 2015
Por Anaeli Carro Aguirre
Agencia Subversiones

Por lo menos en los estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Sonora, Durango, Jalisco, Guerrero, Michoacán, Morelos, Chihuahua, Puebla, Querétaro, Tlaxcala y las ciudades de Hermosillo, Guaymas, Empalme, Huatabampo, San Luis Río Colorado, Navojoa, Ciudad Obregón, así como en Ciudad Juárez, Nogales, Guadalajara, Toluca y Distrito Federal, la indignación magisterial se levanta contra la nueva reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto, operada por Emilio Chuayfett y Rosario Robles.
En el marco de las movilizaciones nacionales que continúan gestándose contra la imposición de una evaluación, que más que mejorar las condiciones pedagógicas del magisterio, es una forma de control laboral para los docentes. Les presentamos esta colaboración que nos da cuenta de la respuesta autoritaria de los líderes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en cínica colaboración con las fuerzas policiacas de un estado, donde comúnmente pareciera que no pasa nada.
Desde el mediodía del pasado 12 de agosto, en la ciudad de Tlaxcala, la marcha convocada por el Consejo Central de Lucha (CCL) –conformado por profesores de las diversas regiones del estado– partió en el punto denominado «La Virgen», ubicado en la carretera Tlaxcala-Puebla. El objetivo era hacer un plantón de manera pacífica a las afueras de las oficinas de la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala (USET), hasta que una comisión fuera atendida para dialogar y llegar a  un acuerdo sobre las implicaciones que conlleva la reforma educativa.
Sin embargo, la movilización se encontró con las entradas de la USET sitiadas por granaderos quienes resguardaban todo acceso hacia estas oficinas. Cientos de maestros se manifestaron con la consigna «libros sí, armas no», a una distancia corta de los uniformados haciendo evidente la falta de diálogo por parte de las autoridades y la represión por parte del gobierno de Mariano González Zarur. La marcha pacífica continuó su recorrido hacia las instalaciones del sindicato de la sección 31 del SNTE, ubicadas en el libramiento de Tepehitec; ahí el CCL exigió derecho de réplica por parte de las autoridades sindicales principalmente del líder sindical Demetrio Rivas Corona.
Algunos secretarios resguardaron las instalaciones y se burlaban de los manifestantes. El CCL desconoció la representación del sindicato, los manifestantes lograron ingresar al sindicato haciendo la toma simbólica de las instalaciones, mientras camiones de granaderos se agrupaban de los dos lados de la carretera en espera de indicaciones. Algunos secretarios sindicales se encontraban dentro del grupo de policías y granaderos, señalaban a los manifestantes intimidándolos al mismo tiempo que se evidenciaba la falta de disposición al diálogo.
Finalmente los manifestantes obligaron a un secretario a que los acompañara hacia el palacio de gobierno donde se realizó una conferencia de prensa reiterando que las manifestaciones serán pacíficas e hicieron un llamado al gobernador del estado a respetar su derecho a manifestarse.






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