viernes, 14 de agosto de 2015

Hugo Pinell “Oso Yogui”, preso político asesinado en la prisión New Folsom, California, 12 agosto 2015

Texto de Mumia Abu Jamal
Desde la nación encarcelada
Noticias Anticarcelarias

Esta lista es para difundir traducciones de escritos de Mumia Abu-Jamal e información sobre su caso y los casos de otros presos y presas políticas, igual que información sobre actividades en su apoyo y en oposición al sistema carcelario. Amig@s de Mumia de México

"No voy a decirle a la gente qué hacer o cómo organizarse. Ya sabe hacerlo. Creo en la gente. La gente nunca te falla. Hace lo correcto porque sabe en su corazón lo que es correcto. Mis respetos".
MAJ

DESCANSE EN LIBERTAD HUGO 'YOGUI' PINELL,  apuñalado en un motín en la prisión New Folsom, California, el 12 de agosto de 2015. Aunque los informes en la prensa comercial son contradictorios, parece que la versión más común es que Yogui fue apuñalado por otro preso y eso es lo que empezó el motín. A continuación pongo un capítulo del fanzin "Agosto Negro" sobre este preso político, compañero de George Jackson.
HUGO DAHARIKI PINELL DE “LOS 6 DE SAN QUINTÍN”

Hugo Dahariki Pinell, conocido como “el oso Yogui”, llegó a Los Ángeles a la edad de 12 desde un pequeño pueblo en la costa oriental de Nicaragua. En un ensayo escrito en el 2006, Mumia Abu-Jamal pregunta: “De haber sabido del infierno que enfrentaría en Estados Unidos, ¿hubiera venido?”

Yogui ha estado en prisión desde 1964, cuando fue acusado de violar a una mujer blanca. Se entregó a las autoridades porque quería demostrar su inocencia, pero el Ministerio Público y el Juez convencieron a su mamá que él sería condenado a muerte al no declararse culpable. Cuando le prometieron que saldría bajo libertad condicional después de seis meses, Yogui tomó la decisión de declararse culpable, sólo para encontrar que tenía una sentencia indeterminada que iba desde 3 años a vida. Mumia cita la aplicación de las sentencias indeterminadas como uno de los factores principales, junto con el sistema disfuncional de libertad condicional, por la tremenda explosión de la población carcelaria en California. http://www.hugopinell.org/Mumia-On-Yogi.htm

El día que George Jackson fue asesinado, el 21 de agosto de 1971, Hugo Pinell era uno de los 26 presos negros y latinos que se rebelaron contra las condiciones de muerte y poder blanco en el penal de San Quintín. Encontrado culpable de agresiones y lesiones en el juicio de “los 6 de San Quintín”, fue condenado a cadena perpetua. Desde entonces ha pasado 44 años (50 total) en prisión, la mayoría en aislamiento total y 20 de ellos en el notorio penal de la Bahía del Pelícano (Pelican Bay).

En los penales de San Quintín y Soledad, Yogui había conocido a George Jackson y W. L. Nolen, y con ellos empezó a estudiar y organizar a los presos contra la constante violencia institucional que sufrían. A pesar del racismo abierto y hostil de la mayoría de los presos blancos, en ciertas ocasiones organizaron no sólo a los negros sino también a los mexicanos y los blancos a resistir la mala comida y otras malas condiciones.

En una carta que Yogui escribió en 1969, dice que al llegar a la unidad de máxima seguridad en Soledad, no pudo creer los insultos raciales constantes de muchos presos blancos y de los guardias. Por lo regular él y sus compañeros intentaron ignorarlos pero a veces tenían que responder al hostigamiento:

“Un reo negro llamado Meneweather me dijo que la policía había atacado a W.L. Nolen mientras estaba esposado y que lo habían llevado a la sección de aislamiento. Bueno, esto era demasiado para aceptar, y por eso, otro preso negro, Edwards, Meneweather y yo protestamos de una manera que ellos podían entender; echamos un líquido encima del oficial D porque él había provocado el ataque contra W.L. Nolen. Nosotros no teníamos ninguna manera de defendernos. Nadie sabía que pasaba ahí, por eso lo único que nos quedaba era protegernos el uno al otro. Ellos regresaron y echaron gases lacrimógenos en nuestras celdas hasta que casi morimos, en serio… Me esposaron y me arrastraron al otro lado, desnudo… W.L. Nolen les caía mal a todos los oficiales...El lunes 12 de enero… tuve que ir a Sacramento para una audiencia… y al regresar con unos amigos, escuchamos en las noticias que habían matado a tres reos en Soledad durante un pleito en el patio. ¡Carajo! De alguna manera supe a cuál patio se referían porque me caí al suelo y lloré… Al regresar el otro día el aire olía a muerte. El pasillo era como una tumba. Me pusieron en la celda donde antes vivía mi amigo W.L. Nolen. Pregunté a unos de los presos negros qué es lo que había pasado y dijeron que W.L. Nolen, Cleveland Edwards y Alvin Milller fueron baleados desde arriba como patos en un estanque”.

Dice: “Lo que aprendí de W. L. Nolen es que ellos no pueden tomar control de cómo vives tu vida. Por eso, cuando intentan provocarme y hacerme enojar, convierto mi enojo en amor”.

Después de asesinar a George Jackson, las autoridades apagaron la sublevación en el penal de San Quintín y escogieron a seis presos para enjuiciar por las muertes de tres guardias y dos presos blancos: Hugo Pinell, Johnny Spain, Willie Sundiata Tate, Luis (Bato) Talamantes, David Johnson y Fleeta Drumgo. Se conocían como “los 6 de San Quintín”. En su juicio de 18 meses, el más largo jamás realizado en California, los presos fueron presentados como bestias salvajes. Cada día los llevaron a la sala del tribunal en cadenas. Alrededor del cuello de cada uno fue colocado un collar de perro del cual se extendían cadenas colocadas en las manos, la cintura y los pies. Las cadenas de cada preso pesaban 14 kilos. Mientras caminaban, un escolta llevaba otra cadena conectada al collar de perro. En la sala, cada quien fue encadenado a su silla, así garantizando su derecho a un juicio imparcial.

Al final, Willie Sundiata Tate, Luis Talamantes y Fleeta Drumgo fueron absueltos; Johnny Spain fue encontrado culpable de homicidio y David Johnson y Hugo Pinell de agresión y lesiones. Desde entonces, Johnny Spain y David Johnson han logrado salir, pero Yogui sigue en prisión. Es conocido no sólo por no doblegarse ante la violencia del sistema, sino por apoyar a los demás presos.

En una entrevista colectiva para el programa Prison Focus en KBOO Radio el 15 de junio de 2006, Kiilu Nyasha dice que ella le entrevistó al Pantera Negra Gerónimo Ji Jaga cuando salió de prisión después de pasar 27 años ahí y que él habló de Yogui. Se habían conocido en los penales de California. Dijo que “Yogui podría estar en el patio y si un hermano, hasta alguien que él no conocía, estaba siendo atacado por un guardia, Yogui iba a su defensa, para luego ser castigado con el aislamiento”.

Cuando construyeron la unidad de seguridad supermax (SHU, por sus siglas en inglés) dentro del penal estatal de la Bahía del Pelícano en 1989, Yogui era uno de los primeros presos encerrados ahí. El SHU es un verdadero centro de tortura, un bloque de concreto sin ventanas, en efecto una tumba. Los presos nunca ven la luz de día. El aislamiento es casi total, como es el caso en casi todos los SHUs que se han proliferado en el país. Los guardias monitorean a los presos a través de cámaras de video y se comunican con ellos a través de bocinas. Los presos reciben pocas visitas, y éstas sin contacto físico a través de un plexiglás en una cabina. Les dan una hora diario entresemana para tomar ejercicio en una jaula. Antes y después de ir en cadenas a la “jaula de perros” o a la cabina de visitas, escoltado por dos guardias, los presos están desnudados y sujetos a una revisión total del cuerpo, incluso de todas las cavidades -un ejercicio en la humillación que no tiene nada que ver con la seguridad. Si un preso comete una “infracción” a las reglas, que puede ser algo tan sencillo como quejarse por una cucaracha en la sopa, está sujetado a un proceso conocido como “extracción de celda”, en el cual un equipo de guardias entra en la celda, paralizando al preso con un taser, golpeándolo, encadenándolo, golpeándolo de nuevo y dejándolo encadenado durante horas en el pasillo o en una celda. La violencia de los guardias en el penal de la Bahía del Pelícano es notoria.

Para Yogui, hasta las llamadas telefónicas han sido prohibidas. También le niegan su dieta vegetariana pero él la sigue en la medida que sea posible, toma mucho ejercicio y a pesar de la tortura que le imponen cada día, cada noche, cada hora, cada minuto de su vida, se mantiene fuerte física, política y espiritualmente.

Después de pasar 25 años en el SHU de Pelican Bay, el 8 de enero de 2014 se reportó que Hugo Yogui Pinell fue trasladado a una SHU ubicada en la prisión en Represa, California, también conocida como New Folsom, donde su situación es un poco menos represiva. Las celdas tienen ventanas, existe la posibilidad de que lo permitan jugar basquetbol y rebote y convivir un poco con otros presos. Está a solo unas horas de San Francisco, lo que hace posible visitas más frecuentes de su mamá y su familia. No ha tenido una visita de contacto humano desde 1970, excepto por 15 minutos cuando se casó con su amor, Shirley, quien recientemente murió. El 8 de febrero, por la primera vez en más de 40 años, pudo hacer una llamada telefónica a su hermana, con quien tuvo una emotiva reunión. El 2 de mayo de 2014 le negaron su derecho a la libertad provisional por la enésima vez.

A Yogui, no le cabe la menor duda de que la intención de los guardias y del sistema penal es quebrantarlo. Pero afirma que pase lo que pase, esto nunca va a suceder.

En la entrevista colectiva para Prison Focus, el abogado Gordon Kaupp afirmó que “Yogui es uno de los hombres que defendía a todos y el Departamento de Correcciones no se ha olvidado de eso. Aunque ha habido un cambio de personal, la memoria institucional queda igual. Y él sigue siendo una figura clave. Él me dijo que los viejos guardias de San Quintín pasaron por su celda en una gira. Se habían juntado para hacer el largo viaje a la Bahía del Pelícano para verlo porque los guardias ahí les dijeron que le habían quebrantado su espíritu. Al verlos Yogui sonrió y les dijo: ‘Ah sí, me acuerdo de ustedes’. Ellos inmediatamente dejaron de sonreír y quedaron con el ceño fruncido”.

Dice Yogui: “Es cierto que he sido bendecido. He tenido experiencias gratificantes. He conocido a gente magnífica, gente especial y he vivido momentos fantásticos, y todo esto es cierto, pero también he deseado desesperadamente el contacto humano y me hace falta. He trabajado muy duro para vivir tan positivamente y tan humanamente que sea posible, hasta extendiendo mi imaginación y fantaseando para lograr una medida de realización humana y no ser tan afectado por el dolor, pero es muy difícil”.

Pregunta: “¿Dónde está la revolución? ¿Debo seguir pensando que el pueblo me liberará?”
EUA: Noticias de la huelga de hambre de Pelican Bay / Carta del preso político Hugo “Yogui” Pinell
julio 15, 2011
Presos Políticos, Sin Fronteras
Carolina Saldaña
En 2011,  el preso político Hugo Antonio Lyons Pinell “Oso Yogui” participó en una huelga de hambre que se extendió a diversas prisiones de los Estados Unidos. Esta huelga de hambre, abrazada principalmente por la población negra y latinoamericana de las prisiones se planteaba acabar con los tratos degradantes, la tortura, la extorsión, la discriminación, la explotación laboral, la inexistencia de espacios educativos y recreativos, la mala alimentación y atención médica, la sistemática violación de los derechos humanos de los reclusos. Finalmente algunas demandas se lograron ganar dada la firmeza de los presos en huelga de hambre y la difusión y solidaridad nacional e internacional que generó esta resistencia a la inhumana política carcelaria del gobierno estadounidense. Se manifestó de manera contundente la solidaridad con la huelga de hambre, iniciada en el penal de Pelikan Bay, en los siguientes lugares: San Francisco, Oakland, Seattle, Los Ángeles, Harlem, Cleveland, Toronto, Perth, Eureka, St. Louis, Ontario, Nueva York, Montreal y Kitchener
Aquí reproducimos este reportaje como un elemento que contextualiza el reciente asesinato del preso político  Hugo Antonio Lyons Pinell “Oso Yogui”. 
Comentario de La Voz del Anáhuac 
 
Autoridades acceden a negociar

Hoy, 15 de julio, el vocero de la Coalición en Solidaridad con la Huelga de Hambre de Pelican Bay, Isaac Ontiveros anunció que por fin el Departamento de Correcciones de California (CDCR) ha accedido a la presión para negociar con los líderes de la huelga iniciada el 1 de julio y con su equipo de apoyo. Sin embargo, hasta ahora las autoridades no han ofrecido nada.

A pesar de las gravísimas consecuencias de salud sufridas por los presos encarcelados en la infame Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU) de Pelican Bay, por lo menos 200 de ellos dicen que continuarán con la huelga hasta que sus demandas se cumplan.

Según la Coalición, varios familiares y abogados de los presos reportan que decenas de ellos se han desmayado en el salón de visitas y que sufren graves problemas cardiacos y respiratorios y de deshidratación en temperaturas que llegan a los 43 grados centígrados. Insisten en que la única solución para evitar su muerte es la inmediata negociación con las autoridades.

Los familiares piden tu firma en la petición en línea:
http://www.change.org/petitions/support-prisoners-on- -strike-at-pelican-bay-state-prison

Algunas de las demandas de la huelga de hambre son las siguientes: Eliminación de castigos colectivos, los tratos degradantes, la tortura, la extorsión, la discriminación, la explotación laboral, la inexistencia de espacios educativos y recreativos, la mala alimentación y atención médica, la sistemática violación de los derechos humanos de los reclusos…

Amplio apoyo para la huelga

El primer día de la huelga, 43 de los 50 presos en el corredor D de la SHU de Pelican Bay rechazaron las charolas de comida. Según los presos, los únicos que no participaron eran los presos mayores de edad con graves problemas de salud. Reportan que también hubo casi 100% de participación en otras unidades de la SHU y que el segundo día, la huelga se extendió a las áreas de población general. Más de 100 presos y presas en las prisiones Córcoran y Folsom se unieron a la huelga inmediatamente y el 6 de julio, el LA Times reportó que la huelga se había extendido a 11 prisiones en California. El siguiente día, el propio CDCR reconoció que 6,600 presos en 13 de las 33 prisiones del estado habían participado aunque dice que el número se redujo a 2,100 personas después de los primeros días.

Presos en la Penitenciaria del Estado de Ohio y en otras prisiones de Estados Unidos también se han solidarizado con la huelga al rechazar comida o enviar mensajes solidarios. Muchos familiares se han reunido afuera de las prisiones Pelican Bay y Córcoran para mostrar su apoyo y ha habido acciones en San Francisco, Oakland, Seattle, Los Ángeles, Harlem, Cleveland, Toronto, Perth, Cleveland, Eureka, St. Louis, Ontario, Nueva York, Montreal y Kitchener. Las manifestaciones afuera de prisiones en varias ciudades han sido ruidosas con música, cohetes, golpes a cacerolas, etc. y en muchos casos los presos responden con gritos y golpes contra las barras de sus celdas.

La primera táctica de las autoridades para parar la huelga de hambre fue el anuncio de una comida especial para el Día de Independencia, el 4 de julio, completa con helada y fresas –manjares NUNCA ofrecidos a los presos anteriormente. Además, los guardias han anunciado en Pelican Bay y en otras prisiones que la huelga ya terminó y que las demandas se han cumplido. Como muchos de los huelguistas se mantienen en aislamiento, no han sabido exactamente qué está pasando.
Carta del preso político Hugo “Yogui” Pinell
 
El preso político Hugo “Yogui” Pinell participa en la huelga, y la periodista y ex Pantera Negra Kiilu Nyasha comparte una carta que ella acaba de recibir de él:
Saludos a todas y a todos:
Hoy recibí una carta del Oso Yogui, Hugo Antonio Lyons Pinell. Como la mayoría de ustedes saben, Yogui ha sido torturado en la Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU por sus siglas en inglés) desde 1990 y en los otros gulags de California desde principios de los años ’70. Él fue encarcelado en 1964 a la edad de 19. Se ha sumado a la huelga de hambre de Pelican Bay y escribe lo siguiente:
 “Una huelga de hambre empezó el primero de julio y he estado participando aunque es muy difícil saber lo que pasa. El primero de julio se anunció la huelga de hambre, pero desde entonces no ha habido noticias. No sé si los presos se han reunido con el personal de la prisión, no sé qué pasa. Pero tengo que estar en esto porque la causa es muy importante y si resulta en buenos cambios, me podría ayudar también. En este momento un traslado a la población general sería maravilloso, dado que mis celadores están resueltos a mantenerme aquí hasta la muerte. En población general, ¡podríamos volver a tener visitas de contacto! Hace demasiado tiempo que no toco a mi mamá o a ningunos de mis seres queridos.
 “Desde que te conocí en 1973, me han prohibido las visitas de contacto. Durante un tiempo me decía que volvería a tenerlas, pero en 1986 me enviaron a una nueva SHU y nadie tiene visitas de contacto en las SHU. Yo le había enviado una larga carta a Yogui con un informe sobre la huelga de hambre para que él supiera de su crecimiento y del apoyo que se ha manifestado. Pero les pido a ustedes que acompañen a los presos en este momento tan difícil. Escríbanles, por favor. Si les hacen falta unas direcciones, es posible que las tenga, pero por el momento, ésta es la dirección de Yogui:
“Hace mucho tiempo que no participo en una huelga de hambre. Antes, yo era más joven, más fuerte y más preparado. No me había preparado para esta huelga, por eso no sé qué tanto tiempo puedo aguantar, pero tuve que entrar. No tengo las opciones que muchas personas han usado para salir de la prisión o de la SHU. El consejero me dice que sí las tengo, pero yo le digo que no. Para mí, es imposible recurrir a tales opciones. Yo me dedico al desarrollo y evolución personal y a construir algo, y no al comportamiento negativo y auto-destructivo. No se me ocurre hacer o decir algo mal para mejorar mi situación porque esto iría en contra de todo por lo que vivo –la libertad, un hombre nuevo, un mundo nuevo. Entonces, hermana, esta huelga de hambre me da la oportunidad para lograr unos cambios junto con y en apoyo a todos los demás que estén dispuestos a poner en riesgo su preciosa y valiosa salud.
“Me siento bien, pero ojalá supiera lo qué está pasando. Bueno, llegará el momento. No me estoy entrenando físicamente, pero estoy tomando mucha agua y procuro caminar, meditar, estudiar y viajar mentalmente en el tiempo! Envío mis mejores deseos a todos y a todas. Cuídate mucho, hermana…”
(Hay más información (no actualizada) sobre su caso en este sitio: www.hugopinell.com)
Hugo L.A. Pinell
A88401 D3-221
P.O. Box 7500
Crescent City, Ca. 95531-7500
Paz, poder y amor,
Kiilu
Todo el poder al pueblo
Algunas de las demandas de la huelga de hambre iniciada en el penal de Pelikan Bay en julio de 2011

1. Abolición de la interrogación obligatoria sobre afiliaciones pandilleras (el debriefing, en inglés)

2. Eliminación del confinamiento en solitario prolongado y de extremas privaciones dañinas a la salud física y mental; participación en programas educativos, religiosos, de trabajo y de auto-ayuda relacionados con un sentido de comunidad; traslado a la población carcelaria general para presos mantenidos en aislamiento por periodos indefinidos de 10 a 40 años o más; acceso a la luz del sol y acceso a servicios de salud –todo esto en cumplimiento con las recomendaciones de la Comisión Estadounidense sobre la Seguridad y Abusos en Prisión-

3. Provisión de comida adecuada

4. Establecimiento o ampliación de programas constructivos y de privilegios que incluyen visitas; una llamada telefónica cada semana; una foto cada año; dos paquetes cada año; cursos por correspondencia; materiales de arte; sudaderas, pants y gorras para el extremo frío; calendarios de pared; barras fijas de gimnasia; más canales de televisión y pequeños radios de pilas.

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