jueves, 26 de marzo de 2015

México: ÁNGELES DE MIGRANTES:… LA LUCHA ES POR LA LIBERTAD DE TRÁNSITO…

Por Frida Guerrera
 @fridaguerrera
Fuente: Fridaguerrea.blogspot.com
Publicado por Kaos en la red

“Yo no tengo miedo, es mi misión y jamás la dejaré”: Alejandro Solalinde
En 2007 en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, Alejandro Solalinde Guerra, fue detenido y encarcelado, su único delito fue instalar una casa de migrantes para dar cobijo, algo de comida y sobretodo amor a los migrantes que transitaban en aquel entonces en “La Bestia”.  Desde hace años, Solalinde da de comer, cura heridas y pone voz a las denuncias de miles de migrantes hondureños, salvadoreños, guatemaltecos o cubanos.
En enero de ese año, Alejandro Solalinde fue encarcelado por la policía municipal de Ciudad Ixtepec, Oaxaca, junto a 17 migrantes, tras denunciar la existencia de una red de secuestradores de centroamericanos que operaban en complicidad con las policías locales. (http://youtu.be/TexHG9Ky1pA).
El 24 de junio de 2008, un grupo de personas influenciados por esos mismos policías municipales, quienes recibieron órdenes del entonces presidente municipal de extracción priista, Gabino Guzmán Palomec, para azuzar a la comunidad generando rencores mal infundados contra el conocido Padre Solalinde, y su labor por los migrantes.
Desde entonces la lucha que Alejandro Solalinde se ha mantenido con decenas de amenazas de muerte, hostigamientos, descalificaciones hasta el día de hoy, sin embargo como él mismo expresa muchas veces, es su misión y no la dejará, así se encuentre su vida en peligro.
Algo parecido sucedió hace unos días en el Albergue Casa Humanitaria de Chahuites, extensión de Hermanos en el Camino de recién apertura. En el Municipio de Chahuites se instaló un albergue para darles cobijo y un poco de calma, ayuda legal, y descanso a los migrantes que desde julio de 2014 a raíz de la implementación del Programa Frontera Sur, caminan por largas horas, abrazados por el sol, la noche, las ampollas, las decenas de piquetes de insectos, y lo peor: los delincuentes, quienes no pierden oportunidad para asaltarlos, violarlos, amenazarlos, hombres y mujeres acompañados de menores de edad que buscan llegar a ese destino maldito que es Estados Unidos, solo para acariciar el “sueño americano”. A diferencia del presidente de Ixtepec en 2007, el presidente municipal de Chahuites, José Antonio Ruiz Santos, movido por la empatía que tiene por los migrantes, ya que en algún momento su familia también lo fue en Estados Unidos, decidió no permitir la intervención del Instituto Nacional de Migración en su municipio ya que violenta los derechos humanos de quienes solo transitan por su localidad. “No le hacen daño a nadie y si cometen alguna infracción claro que los pondremos a disposición de INM, no de otra manera”.
Para el presidente municipal de Chahuites el apoyo que le brinda a los migrantes y a los defensores de derechos humanos que colaboran en la casa no ha sido sencillo y a diferencia de muchos alcaldes o funcionarios del país, como Patricia Peña Recio, diputada federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Veracruz, quien declaró que los migrantes son un peligro, generando con esto precisamente ese odio de los lugareños por quienes solo están de paso. José Antonio Ruiz Santos, solo pretende acompañar un poco el paso de los migrantes y eso se llama amor, empatía a quienes lo necesitan.
El día 24 de marzo de 2015, inició el Viacrusis Migrante el cual arrancó en Rio Suchiate, Chiapas y culminará el 4 de a abril en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, con el único fin de seguir mostrando la vulnerabilidad con la que decenas de hombres, mujeres y niños transitan por lo que ellos llaman el infierno: México. Aún recuerdo las palabras que me decía hace unos meses un migrante en la casa de Chahuites después de haber sido asaltado, humillado por un grupo de delincuentes: “el 95% de los mexicanos son buenos, nos ayudan, nos dan un taco, el otro 5% es al que no le gusta trabajar y nos asaltan, nos desnudan”.
En algún otro momento un grupo de migrantes exhibía una lona que decía, “solo soy migrante, no soy delincuente, no me mates”
El trabajo por darle un poco de cobijo y remanso a los migrantes es de muchos, no solo es el Padre Solalinde: Fray Tomás, Alberto Donis, Irineo Mujica, Armando, la Hermana Leticia Gutiérrez, Yesica, las patronas, Rubén Figueroa, decenas de voluntarios que silenciosos buscan aminorar un poco el camino de quienes huyendo de sus países de origen pretenden encontrar un trabajo en ese país que nos escupe, que nos repudia por el simple hecho de ser quienes con esa sangre trabajadora hacemos lo que a esa sociedad no le gusta, ensuciarse las manos, sudar, matarse por unos dólares ganados para enviar a casa. Ahí donde se quedan hijos, esposas, esposos, padres, madres, vidas truncadas, porque América Latina se encuentra sumergida en la desesperanza, atrapada en narcoestados que asesinan.
Alarmante es lo que sucedió con Carmen Aristegui que era una de las que daban voz a los migrantes, alarmante es que a seis meses sigamos exigiendo la aparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, estruja el alma saber de los miles de desaparecidos en este país, de los asesinados y las mujeres violentadas, muertas a diario en este México, envuelto en ríos de sangre que evidencian las decenas de cuerpos sembrados en sus campos, que antes daban vida y que hoy son el sepulcro de muchos de ellos, pero también alarmante es el paso de decenas de migrantes que por mar y tierra desaparecen, y que a quienes tratan de apoyarlos un poco, los denostan, los denigran, los atacan.
La vertiente de dolorosas situaciones pareciera que nos arrastra, no sabemos para donde voltear, hacia donde gritar, lo que si tenemos claro es que el enemigo es el estado representado por Enrique Peña Nieto, haciéndole el trabajo a Barack Obama, a él a Peña Nieto, es a quien el día de hoy debemos exigir que renuncie, porque lo que viene para este país y quienes transitan por él, no es nada alentador, tal parece que la lucha es contra las raíces,  los pueblos indígenas, contra quienes cuestionan, contra quienes defienden, defensores de derechos humanos, contra quienes dan voz, prensa independiente.
Todo indica que ahora ellos (los poderosos) se sienten la raza superior, como aquellos tiempos de Hitler, pretenden exterminar a las autoridades sensibles, a los defensores, a los que piensan, a los que por medio de una pluma, una foto, un micrófono, muestran la podredumbre que se vive en el país que deslumbra por su belleza y sangra por su injusticia.