sábado, 21 de marzo de 2015

“Los jornaleros no sólo somos manos para trabajar, tenemos rostro y vamos a mostrar nuestra fuerza”

Por: Redacción Revolución / 21 marzo, 2015

(21 de marzo, 2015).- San Quintín, municipio de Ensenada, Baja California, es uno de los poblados agrícolas más importantes de México, ahí se producen tomates, calabazas, zanahorias, cebollas, ajo, lechuga, brócoli, fresa y otra gran variedad de productos, todos mantienen una calidad de exportación, donde las empresas estadounidenses mantienen el mando.

Y debido a la situación de abuso laboral que se vive en dicha zona, Fidel Sánchez Gabriel, líder del movimiento más grande de trabajadores agrícolas, a la par de otros líderes convocaron al paro de labores y bloqueo de la Carretera Transpeninsular el 17 de marzo, esto debido a la importancia de la zona, ya que es la vía que conecta las ciudades más importantes de la península de Baja California como Tijuana, Ensenada, La Paz y Los Cabos.

Sánchez Gabriel sentencia “los jornaleros somos hombres y mujeres de carne y hueso, no sólo manos para trabajar el campo. Tenemos rostro, nombre y familia; somos decenas de miles, porque junto a nosotros están nuestros hijos también jornaleros, como lo han sido nuestros padres, por eso quisimos mostrarnos y mostrar nuestra fuerza”.

Además de los bloqueos la Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, declaró un paro general de labores, que aún continúa en los ranchos agrícolas de la región.

Según un desplegado de la Alianza de Organizaciones del Valle de San Quintín, las razones de este levantamiento son: la revocación del contrato colectivo que firmó anteriormente la C.T.M y C.R.O.M con la Asociación de Agricultores, ya que en la actualidad estos últimos afirman “padecemos graves violaciones a nuestros derechos laborales y humanos”; también se incluye que “se respete el derecho de antigüedad; que todos los trabajadores estén afiliados al IMSS desde el primer día de su ingreso a una empresa y así gozar de un servicio médico; que se paguen todas las prestaciones de ley a los trabajadores, el séptimo día y festivos”.

Además de esto, exigieron el pago de las horas extras doble y triple; que a las madres trabajadoras se les respeten sus derechos, de seis semanas libres antes y seis semanas después del parto, puntualizando que no debe existir más tolerancia al acoso sexual por parte de los mayordomos de cuadrilla, o mayordomos generales y o ingenieros encargados de los ranchos.

También solicitaron que al participar en el movimiento y el paro, no existan represalias en contra de los trabajadores que participen directa o indirectamente, enfatizando que el salario mínimo estatal sea de 300 pesos por día; y que cada caja de fresas se pague a 30 pesos, ya que desde el 2001 se está pagando a 10 y 12 pesos.

El movimiento de jornaleros del sur de Ensenada, integrada por más de 80 mil miembros, detonado por la madrugada del 17 de marzo, alcanzó magnitud histórica, que impactó a los 3 niveles de gobierno, a las fuerzas policiacas y militares, además de los patrones de los ranchos agrícolas y a empresarios en general.

Aunque no por ello no existieron represalias, sin embargo, pudieron liberar a 170 jornaleros acusados por la Procuraduría General de Justicia (PGR), de ataques a las vías de comunicación, quedando 25 detenidos, que aún solicitan su libertad; según los acuerdos se respetará su derecho a construir un sindicato independiente y obtendrán la afiliación masiva al Seguro Social.

“Esto sin duda alguna es un avance, gracias a nuestra unión, porque desde el año pasado nos sentíamos burlados, el gobernador Francisco Vega de Lamadrid nos hizo creer que tendríamos diálogo, sin que tuviese intención de cumplir su palabra, desde enero pasado ni siquiera respondía a la solicitud de audiencia”, puntualiza Sánchez Gabriel.

Y argumenta “nada de esto habría ocurrido, si el gobierno nos hubiese atendido, ni el bloqueo carretero, ni las movilizaciones de los jornaleros, lamentablemente esto trajo consigo actos vandálicos, aprovecharon la oportunidad para saquear comercios, pero fueron grupos de choque”.

Alrededor de 90 mil campesinos, la mayoría migrantes originarios de Oaxaca y Guerrero, trabajan en la zona de San Quintín como jornaleros y campesinos, quienes aseguran padecer graves abusos a sus derechos, ya que el gobierno no les había dado importancia a sus demandas.

Después de 26 horas el bloqueo de la Carretera Transpeninsular, lograron el cometido de “hacerles comprender al gobierno y empresarios que somos trabajadores agrícolas, quienes con nuestro trabajo generamos una gran riqueza en todo el valle (de San Quintín), quienes perdemos importancia cuando nos ven de uno en uno, así somos débiles, pero ahora saben que somos muy fuertes, porque somos muchos y estamos unidos y por ello finalmente se da paso al diálogo y las soluciones”, enfatiza Sánchez Gabriel.

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