viernes, 27 de febrero de 2015

Trabajadores petroleros de Estados Unidos en huelga: ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

Reproducimos aquí tres notas pasteadas el 05, 15 y 26 de febrero en las que se informa de la huelga que los trabajadores petroleros de Estados Unidos llevan adelante en contra de cargar con los efectos de la crisis que ha desatado la baja mundial del precio de los hidrocarburos ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!, es el grito de combate de los trabajadores petroleros de los Estados Unidos.
Esta es la lucha más importante registrada desde 1980 por parte de este sector de la clase obrera, inédita en su fase neoliberal. Imposible según los apologistas de un sistema que hoy enfrenta una crisis inevitable.
Estemos pendientes, registremos y analicemos el desenlace de esta gesta, podría ser un importante indicador para los trabajadores que hoy resisten en el mundo la devastación provocada por el depredador neoliberalismo.
(La Voz del Anáhuac
 
Los trabajadores petroleros de Estados Unidos van a la huelga
Por Gustavo Montegro

Unos 3.800 trabajadores nucleados en el United Steel Workers (USW) entraron en huelga el 1° de febrero en reclamo de mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. La medida afecta a importantes empresas, que refinan el 10% de las naftas, el diésel y otros combustibles. Shell y Marathon, entre otras compañías, anunciaron ‘planes de contingencia’ para tratar de mantener la producción, un eufemismo que refiere a “mantener las operaciones con equipos de gestión no sindicalizados” (New York Times, 2/2).
A mediados de enero, las patronales y el sindicato comenzaron las negociaciones para la renovación de un convenio de trabajo que abarca a 63 plantas del país. Los trabajadores reclaman un aumento salarial (según el portal Terra -3/2-, una duplicación), mejor paga de las horas extras, “cuidado de la salud (…) y (por) los niveles de dotación de personal, que los líderes sindicales dicen que son demasiado bajos, dejando a los trabajadores cansados y propensos a errores” (New York Times, ídem). Asimismo, los trabajadores han advertido sobre problemas de seguridad que derivan en incendios, fugas y explosiones, que amenazan tanto a los trabajadores como a las comunidades donde están emplazadas las plantas.
Las negociaciones están estancadas desde el 21 de enero. Las patronales rechazaron cinco propuestas obreras: “un estancamiento prolongado podría llevar a una huelga nacional de (los) 30.000 trabajadores sindicalizados en las refinerías, plantas químicas e instalaciones de tuberías, lo que podría afectar potencialmente a casi dos tercios de la producción de combustible de la nación” (ídem). Los precios de la nafta y el diésel en los surtidores norteamericanos subieron por las preocupaciones sobre el suministro.

Crisis y disputas
Como parte de la puja internacional por el nivel de los precios del petróleo y de la disputa por los mercados, derivada de la crisis mundial, quebró la primera compañía norteamericana de gas de esquisto (que requiere precios elevados para hacer rentable su extracción). “WBH Energy se ha convertido en la primera compañía (…) que ha quebrado desde que los precios del crudo se derrumbaron hace seis meses” (Aporrea, 9/1), pero son varias las que estarían suspendiendo sus planes de perforación de los pozos. Gordon Kwan, director de análisis petrolero de Nomura, estimó que “un descenso de entre el 15 y el 20% de la producción estadounidense (eliminaría) el exceso de oferta mundial de 1,5 millones a 2 millones de barriles diarios” (Wall Street Journal, 2/2).
La huelga en las refinerías es un indicio de que los trabajadores no se adaptarán mansamente a los avatares de la crisis capitalista. Según algunos medios, la huelga petrolera norteamericana es la más importante desde 1980. Por su triunfo.
Continúa la gran huelga petrolera norteamericana

La huelga petrolera norteamericana (en reclamo de un aumento salarial, cambios en las condiciones extenuantes de trabajo, y mejores condiciones de seguridad) superó los diez días.
Con la incorporación de mil obreros de dos plantas pertenecientes a la Britisth Petroleum, la cantidad de huelguistas ascendió a casi 5.000 trabajadores, y a once la cantidad de plantas paradas en distintos puntos del país. Según algunos análisis (World Socialist Web Site, 11/2), la directiva del sindicato (USW) desarrolla una ‘huelga selectiva’ -que sólo abarca a una porción de las plantas que representa- porque una ampliación de la huelga desarrollaría un choque general de la clase obrera con el gobierno de Obama, que realiza denodados esfuerzos para tratar de desactivar las medidas. Hasta el momento, el sindicato ha debido rechazar seis ofertas patronales miserables.
La directiva del USW estaría dispuesta a levantar la huelga a cambio de algunas mejoras en las condiciones de seguridad, pero las patronales se muestran intransigentes. De hecho, apelan a personal tercerizado para tratar de quebrar la resistencia obrera, apuestan al desgaste, y desarrollan un proceso de despidos. “Según un estudio publicado por la Reserva Federal de Dallas, para mediados de 2015 Texas habrá perdido 128.000 empleos asociados al crudo. Estados productores como Dakota del Norte, Alaska, Oklahoma y California presentan un escenario similar” (El País, 7/2). La Britisth Petroleum anunció la congelación de sueldos de 80 mil trabajadores.
No se condice con sus ganancias, elevadas a pesar de los precios decrecientes del petróleo. La huelga petrolera (la más importante desde 1980) expresa una disposición de la clase obrera a no adaptarse a los avatares de la crisis capitalista.
LOS TRABAJADORES PETROLEROS DE ESTADOS UNIDOS NO SE RINDEN Y CONTINÚAN LA HUELGA
febrero 26, 2015
de guerrillacmx

¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

Nuevas refinerías y más de 1.500 nuevos trabajadores petroleros se han sumado al paro luego de que el sindicato metalúrgico (USW) rechazase por séptima vez la propuesta mísera de conciliación ofrecida por la patronal de Royal Dutch Shell, quien, a su vez representa también a otras compañías incluidas Exxon Mobil y Chevron. Trabajadores de la mayor refinería yanqui, Motiva Enterprises Refinery en Port Arthur, Texas, se adhirieron a la medida de fuerza, seguidos por los trabajadores de Motiva Convent, Motiva Norco, Shell Chemicals Norco y Motiva Enterprises, todas propiedades de la Shell y subsidiarias de la petrolera árabe Saudi Aramco. También se adherirían, en las últimas horas, empleados de otras refinerías y petroquímicas en Louisiana y Ohio.
Luego de un mes de negociaciones y 20 días de huelga, son 6.500 los trabajadores, 12 refinerías y 15 petroquímicas que mantienen la medida de fuerza. A pesar de que la directiva del sindicato busca evitar una movilización total de los trabajadores de la industria, a la espera de una “concesión digna por parte de la patronal”, ya se ha paralizado un 20% de la capacidad de refinación de la industria norteamericana (Wall Street Journal, 22/2).
El reclamo por mejores salarios y en denuncia de las condiciones de seguridad laboral (esta semana ha habido una explosión en una planta de Exxon, en la localidad de Torrance, California, que ha contaminado con ceniza hasta varios pueblos aledaños) se corresponde con un momento donde la clase obrera norteamericana comienza a levantar cabeza en reclamo de sus reivindicaciones; desde la acción para duplicar el salario mínimo en Seattle, las grandes movilizaciones de los trabajadores de Wal-Mart por la hora de 15 dólares, y la última gran huelga de nueve meses de los portuarios de la Costa Oeste. El portal World Socialist Web Site cita a Obama, cuando a fin de 2014, dirigiéndose a una mesa redonda de la patronal industrial, manifestó su preocupación ante el “descontento social motivado por el nulo crecimiento en los ingresos y salarios”. Obama no quiere que el paro petrolero sea el catalizador de una gran movilización de los trabajadores de EE.UU.
Aún ante la crisis petrolera mundial donde el precio del barril ha perdido hasta un 50% de su valor, las ganancias de los pulpos petroleros como British Petroleum, Chevron, Conoco Phillips, Exxon Mobil y Shell, ha sido de 90 mil millones de dólares el último año. Decenas de miles de millones han ido a parar al bolsillo de los gerentes y accionistas. La calificadora Standard and Poor’s ha triplicado el valor de bonos y acciones de las refinerías desde 2012, cuando fue negociado el último acuerdo entre la patronal y los metalúrgicos (Bloomberg 20/2). Los petroleros quieren que la crisis la paguen los capitalistas.