martes, 24 de febrero de 2015

A 7 AÑOS, ESTA ES LA HISTORIA DE LA MASACRE DE SUCUMBÍOS... EXIGIMOS JUSTICIA, NI PERDÓN NI OLVIDO


En un refugio guardado en su corazón
Llevan la bandera de Bolívar.
Su rostro la transmite en la sonrisa
Que dejaron en las imágenes del recuerdo.
 
Hoy desde lo alto suenan las campanas

Ustedes las tocan para mostrarnos el camino.
 
Juan, Verónica, Soren, Fernando desde lo alto nos miran
Y nos recuerdan que para ser grandes
Hay que saber soñar.

El 1 de marzo de este 2015 se cumplen 7 años de la masacre de Sucumbíos, del asesinato de nuestros hijos Verónica, Soren, Juan y Fernando y, de la injusta persecución contra Lucía Morett. A unos días de cumplirse esa fecha lazamos esta serie de artículos e imágenes que nos recuerdan lo ocurrido en Sucumbíos, que nos traen a la memoria quienes eran nuestros hijos pero también la lucha que hemos iniciado contra la impunidad y el olvido, por la memoria, la verdad y la justicia.

PARTE I
¿QUÉ PASÓ EL 1 DE MARZO DE 2008?

Transcurrían los primeros minutos de la madrugada del 1 de marzo de 2008, era un sábado, cuando el ambiente nocturno de la selva ecuatoriana rompió su susurro por el estruendo que causaba un bombardeo lanzado desde un avión que había partido de la base militar norteamericana de Manta en las costas ecuatorianas. El odio belicista del ex-presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, con apoyo militar y logístico de Estados Unidos, rompía las copas de los arboles destruyendo con 10 bombas de gran magnitud cuanta vida e ilusiones encontraban a su paso.

El objetivo era un campamento de la guerrilla colombiana de las FARC-EP que se había asentado en la región de Santa Rosa de Sucumbíos, territorio ecuatoriano, ahí dormían bajo las estrellas y las copas de altos arboles alrededor de 30 personas, una de ellas el comandante de la guerrilla conocido como Raúl Reyes, tiempo después, meses quizá, es que supimos que él era encargado de la Comisión Internacional de ese grupo y que tenía a su cargo las labores diplomáticas y de contactos, él se encargaba de dar entrevistas con personalidades políticas y sociales de distintos lugares del mundo, trataba asuntos relacionados a la liberación de rehenes en poder de ellos y aceptaba dar entrevistas a periodistas para la atraer los ojos del mundo a Colombia y su conflicto interno que en ese entonces cumplía más de seis décadas de existencia.
Pero esa madrugada eso no importó para el Estado colombiano, o tal vez sí, quizá esos hayan sido los motivos para atacar con tanta furia el campamento, no le importó violar la soberanía nacional de un país vecino, no dudo en asesinar sin posibilidad alguna de rendición a quienes se encontraban en dicho lugar, 25 personas pierden la vida, unas, fueron víctimas del efecto de las bombas, otras, por las ráfagas de metralleta lanzadas desde helicópteros colombianos, otras, por militares que llegaron a tierra y remataban a los heridos. Solo tres jóvenes mujeres logran sobrevivir con graves heridas, dos de ellas de nacionalidad colombiana, la tercera, la estudiante mexicana Lucía Andrea Morett Álvarez.
La masacre de Sucumbíos es uno de los hechos más vergonzosos de la historia reciente de América Latina, pero para nosotros también uno de los más dolorosos porque ahí perdieron la vida, bajo las bombas de odio y guerra, nuestros hijos Verónica Natalia Velázquez Ramírez, Soren Ulises Avilés Ángeles, Fernando Franco Delgado y Juan González del Castillo.

EN LA PARTE II, EXPLICAREMOS QUIÉNES ERAN NUESTROS HIJOS Y QUÉ HACÍAN EN ESE LUGAR…

ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS DE SUCUMBÍOS
 

PARTE II
¿QUIÉNES ERAN NUESTROS HIJOS Y QUÉ HACÍAN EN EL CAMPAMENTO DE SUCUMBÍOS?

En febrero de 2008 cinco jóvenes mexicanos, cargados de sueños e ilusiones emprenden un viaje hacia el sur del continente, nuestros hijos, jóvenes mexicanos, estudiantes de la UNAM y el IPN estuvieron ahorrando dinero para poder asistir en febrero del 2008 al II Congreso Continental Bolivariano realizado en la Ciudad de Quito, Ecuador, así como a otras actividades como seminarios y entrevistas que abordaban el tema del ideal bolivariano de integración latinoamericana, el gran sueño de la Gran Patria.

Realizaron sus trámites en tiempo y forma e ingresaron legalmente a tierras ecuatorianas, conocieron muchos lugares y a diversas personas que se conjuntaron en el Congreso, ante su gran inquietud por conocer la realidad social de América Latina; por escuchar de viva voz los procesos históricos que viven hoy los pueblos de la región, es que sabemos fueron invitados a conocer el campamento ubicado en la zona fronteriza de Ecuador con Colombia.
La visita al campamento les permitiría realizar entrevistas y obtener invaluable información para la realización de sus tesis de licenciatura, ya que ellos abordaban temas de investigación relacionados con los conflictos sociales de Latinoamérica; Verónica Velázquez era estudiante de la carrera de Estudios Latinoamericanos y quería hacer su tesis sobre el papel de la mujer en los movimientos sociales en América Latina; Juan González era estudiante de la misma carrera y pretendía investigar sobre las expresiones musicales en la guerrilla latinoamericana; Fernando Franco estudiante de la licenciatura en Filosofía buscaba contribuir con los debates filosóficos desde el pensamiento Latinoamericano; Soren Avilés, del IPN y estudiante de una Maestría en Gestión del Cambio Tecnológico buscaba investigar cuales eran las razones del atraso tecnológico en los países de América Latina y por último, Lucía Morett, cuya tesis de licenciatura ya fue concluida bajo el título: “Colombia, una revolución para el teatro y un teatro para la revolución” tesis con la cual obtuvo el grado de Licenciada en Literatura Dramática y Teatro en Abril del 2010.

Sus inquietudes personales estaban estrechamente vinculadas a sus inquietudes académicas, el viajar a Sucumbíos significaba una oportunidad como pocas de acercarse a la realidad social, al otro rostro de América Latina, pero Fernando, Soren, Verónica y Juan ya no pudieron realizar su tarea, la madrugada del 1 de marzo, Álvaro Uribe (ex-presidente de Colombia) decidió masacrar a quienes se encontraban en el campamento, asesinando de este modo muchas esperanzas de paz y arrancando la vida a 25 personas incluidos nuestros hijos. Sólo 3 mujeres salvaron sus vidas; 2 jóvenes colombianas y la mexicana Lucía, pese a la gravedad de sus heridas, pese a soportar las amenazas de muerte, el acoso, el hostigamiento del Ejército y Policía colombianos que estuvieron por más de 12 horas en el campamento posterior al bombardeo y teniendo que soportar una noche más en el campamento ya que no pudieron ser sacadas del lugar hasta el 2 de marzo.

Desde aquel instante inició toda una campaña por criminalizar a los jóvenes asesinados en Sucumbíos a la par de una persecución que hoy día tiene a Lucía sin poder reintegrarse a una vida plena y libre, ya que es acosada y perseguida con procesos penales en México, Colombia y Ecuador. Lucía continúa en la mira de los agresores que buscan por cualquier medio criminalizar a las víctimas, buscan acallar la voz de quienes fueron testigos de la saña del ejército colombiano al rematar a los heridos; que fueron testigos de todas las violaciones a los Derechos Humanos que ahí se dieron.

Para nosotros fue clara la estrategia que lanzó el gobierno colombiano y que fue arropada por los grupos de ultraderecha en varios países de América Latina, principalmente México y Ecuador, el objetivo era criminalizar a los jóvenes, la solidaridad, las ideas, el libre pensamiento, dejar un escarmiento para que nadie puedan brindar un apoyo, una solidaridad a quienes la requieran, que los jóvenes sean castigados por su actuar, por su pensar, afortunadamente esas ideas no ha logrado triunfar pese a toda la violencia que se lanza hoy día contra los jóvenes.

Nuestros hijos perdieron la vida a manos del odio belicista de un gobierno que se negaba rotundamente a buscar la paz, a buscar salidas negociadas a la violencia que Colombia ha padecido por más de seis décadas, pero hoy, nuestros hijos son un gran ejemplo de jóvenes comprometidos con su tiempo y con su historia, solidarios y fraternos con el sufrir de otros pueblos, soñadores del ideal de la unidad Latinoamericana, es decir, son ellos un ejemplo, para juventud del mundo.
SEGUIREMOS CONTANDO NUESTRA HISTORIA A 7 AÑOS DE LA MASACRE DE SUCUMBÍOS, EN LA PARTE III, CÓMO SURGE NUESTRA LUCHA POR JUSTICIA…

ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS DE SUCUMBÍOS