martes, 17 de febrero de 2015

COMUNICADO DE LA COORDINACIÓN COMBATIVA DE PRESOS EN RESISTENCIA (C.C.P.R)

Noticias Anti Carcelarias
Nota de CNA México: Difundimos el siguiente comunicado que nos envían compañeros presos en el Reclusorio Preventivo Norte. Hasta donde sabemos, la Coordinación está integrada por presos de diferentes áreas del reclusorio. Una de las primeras acciones que están impulsando es una huelga de hambre escalonada que iniciaron el 12 de febrero los presos Julio César Núñez Delgadillo y Elías Landín Bautista, a quienes se les ha segregado de la población en unas celdas del área de ingreso. Continuaremos pendientes de los acontecimientos.
A lxs rebeldes sociales
Al pueblo en general
La sociedad es un contrato que reposa en el miedo, en el miedo a la exclusión, miedo a la justicia, miedo a la policía, miedo a la autoridad…
         Y todo aquel que infrinja las normatividades será castigadx ejemplarmente para sostener el estado de shock, pretendiendo atemorizar a lxs individuos con el único fin  de mantener su dominio, a la par de la explotación económica.
Pero debemos preguntarnos… ¿acaso existe justicia?, ¿Qué es la culpa?
Si lo vemos del lado religioso, es necesaria la culpa para sostener el sometimiento del individuo ante un régimen autoritario que reprime desde un absoluto (en este caso Dios), que ata al individuo al yugo de la opresión, de rigurosidad moral, de mentira existencial
Una característica particular del hombre moderno como ser histórico y espacio temporal es sin duda alguna el desinterés hacia todo, que lo impulsa a buscar maneras de evitar enfrentarse con su realidad.
La angustia que le genera el hecho de comprender y asimilar la libertad le provoca miedo, miedo a la finitud de su existencia, miedo a elegir, miedo a la responsabilidad que conlleva ser libre.
La jerarquía que lo moldea, lo esclaviza y lo condena a una vida banal y sin sentido pues al firmar el contrato social con el solo hecho de adquirir un registro o una nacionalidad el/la individuo acepta su sentencia que lo obliga a vivir atado a las cadenas de la autoridad a cambio de algunas “garantías”, “derechos” y leyes que entorpecen y mutilan su libertad, la restringen, la condicionan…
Es para esto que existen diversas y variadas instituciones. El trabajo real de una institución es el de aniquilar todo rastro de conciencia y libertad que pudiera haber existido en la mente del individuo.
Con la institucionalización comienza el proyecto de domesticación: la familia, la escuela, los tribunales, la cárcel… todas ellas instituciones fieles y comprometidas con la reproducción y sostenimiento del sistema social administrado por una elite privilegiada, que se presenta de manera hipócrita con la promesa de una “vida digna”, de un trabajo asalariado, con la utopía de la democracia y una mentira llamada “paz social” que implica un adormecimiento, una vida encadenada pero con la posibilidad de pintar al gusto las cadenas.
Y entonces… ¿qué hacer?, cuando la idea virtual de la legalidad se ve rebasada por la necesidad y el desamparo, por la vivencia diaria en conflicto con las leyes de exclusión, por la realidad inevitable que se vive en las calles de las grandes ciudades y en los campos rurales; realidad a la que pertenecemos lxs oprimidxs y con la que nos enfrentamos en el día a día…
Es fácil decir hambre, pero no es lo mismo sentirla, y en condiciones adversas y ante la petrificación del aparato dominante la ilegalidad es practicada y asimilada como forma de vida y sobrevivencia. Y al entrar en ella, por buscar alternativas a un sistema en decadencia, te das cuenta de que existen distintas vías que desenmascaran la mentira de una sociedad y un Estado pacíficos de ciudadanos honorables…
Y descubres que la corrupción es la vía de la ilegalidad que el estado propone como alternativa para quienes viven la pobreza… Con el fomento de la delincuencia y la permisividad para salir del parámetro legal repetidas veces en complicidad con la autoridad y su silencio y respaldo a cambio de una ganancia monetaria; los derechos están a la venta y comienza una lucha precaria por adquirirlos y generar un estado de privilegio y bienestar, una mentira similar a un anestésico social, que lo hace enfocar en la competitividad, olvidando que se ha subordinado para aceptar ser un simple material de producción, que lo ata a la esclavitud perpetua, pues así lo han moldeado, le han enseñado a ser un rebelde incompleto, a violentar a los de su misma clase oprimida y a tolerar la violencia de los de arriba, a ser sumiso con la autoridad. Convierte al individuo en un animal domesticado que velará por los intereses  de su amo y saldrá a defenderlos en cuanto le sea demandado.
De esta manera, la corrupción al ser perpetuadora del sistema, no puede  ser una vía de lucha y mucho menos en la cárcel, pues aunque aparentemente “rompe con los esquemas”, en el fondo no hace más que repetir los ciclos del mismo y por lo tanto ayuda a su crecimiento y fortalecimiento.
Sin embargo, aún existen rebeldes, quienes se enfrentan a la oscuridad de las instituciones, sin mediador alguno, obedeciendo a nadie más que a sí mismo y rebelándose de manera consiente ante los orígenes de los problemas.
Y es por eso que hemos decidido generar y compartir momentos de lucha en un espacio común en donde son llevados los espíritus más libres y menos sumisos; organizados por afinidades y declarándonos libres en todo momento y en todo lugar hemos decidido actuar y rechazar la idea misma de una figura autoritaria, sumándonos en una línea combativa y directa a la lucha antiautoritaria que con la misma determinación que en las calles, seguimos reivindicando y haciendo nuestra en el cotidiano andar de las prisiones.
Hoy marcamos la línea con el desconocimiento de las autoridades penitenciarias asimilándolos como los enemigos inmediatos en esta etapa de guerra en la que nos tocó ser prisioneros.
¡Por la libertad de todxs lxs individuxs y seres vivxs!
Contra la represión, el aislamiento y los malos tratos dentro de las prisiones.
Coordinación Combativa de Presos en Resistencia (C.C.P.R)