martes, 16 de diciembre de 2014

Militarización y criminalización de la protesta social. Diálogo entre pueblos (Casa de todas y todos)

(*, **; Nota de La Voz del Anáhuac: En la relación de hechos represivos publicados en el original, agregamos dos fechas: 5 y 14 de diciembre)
La Casa de Todas y Todos se encuentra en el Mezquital cerca de Monterrey, Nuevo León, es sólo un punto en la geografía de México, donde hace 45 años un grupo de mujeres y hombres jóvenes decidieron salir a formar un ejército. Ellos son también desaparecidos políticos, la misma historia…
“Todos somos Ayotzinapa, todos somos Politécnico”
Han pasado 72 días desde que comenzó el movimiento de los estudiantes del Politécnico, iniciado el 17 de septiembre contra la aplicación del nuevo reglamento que representaría la implementación de la reforma educativa, una más de las reformas estructurales llevadas a cabo por el gobierno federal. Son ya 67 días de la brutal represión perpetrada contra los normalistas de Ayotzinapa, que ha tenido como consecuencia 6 Muertos, 2 jugadores de futbol, una mujer, Los estudiantes Daniel Solís Gallardo, Julio Cesar Ramírez Nava y Julio Cesar Mondragón quien fue bárbaramente torturado, 2 estudiantes se encuentran en el hospital, uno con el paladar deshecho a causa de un impacto de bala y otro con muerte cerebral y 43 estudiantes desaparecidos por el Estado Mexicano, en un acto de lesa humanidad.
En nuestro país nos han obligado a vivir la violencia, la guerra, de manera cotidiana, nos quieren obligar a pensar y sentir que es “normal”, pero bien sabemos que no lo es, la situación de violencia en la que vivimos es producto de una guerra contra el pueblo; la pobreza, la vulnerabilidad en la que se vive, y más de 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos son hechos evidentes, innegables que lo demuestran, así como las agresiones, intimidaciones, violaciones a los derechos humanos por el Estado a los que nos manifestamos exigiendo la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos, porque ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!
El recuento muy general de represión y criminalización a la legítima protesta social en contra del tirano de las últimas tres semanas es:
El 15 de noviembre, policías ministeriales del Distrito Federal realizaron disparos en la UNAM, hiriendo a un joven, ese mismo día de manera arbitraria e ilegal fueron privados de su libertad Bryan Reyes Rodríguez, estudiante de la Escuela Nacional de Música, y Jaqueline Santana López estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón.
En la manifestación del 20 de noviembre, como parte de la jornada internacional de solidaridad con Ayotzinapa, hubo un desalojo violento del zócalo de la ciudad, detenciones arbitrarias y con lujo de violencia. Hubo 11 detenidos que fueron golpeados y llevados a penales de máxima seguridad.
La madrugada del 21 de noviembre sobre Miguel Bernard dos vehículos tipo sedán colores café y azul respectivamente hicieron disparos con armas de fuego a la altura de la ESIA Zacatenco (10, 8 c y 2az).
El 28 de noviembre, miembros del ejército armados irrumpen en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila, buscando identificar a estudiantes y profesores que se han manifestado en solidaridad con Ayotzinapa.
Ese mismo día, 28 de noviembre, en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria se detiene con lujo de violencia a Sandino Bucio, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
El día primero de diciembre, nuevamente detenciones arbitrarias al finalizar la marcha en la que ya no solo se exige la presentación con vida de nuestros compañeros normalistas sino también la renuncia de EPN.
         El día 5 de diciembre (*) fue encontrado el cuerpo de Edith Gutiérrez Pérez, estudiante de la ESCA-IPN Santo Tomás, integrante de la Asamblea General Politécnica que sostuvo el paro en contra de la reforma educativa neoliberal en el IPN. Fue degollada al llegar a su domicilio. No fue por robo, ni por violación, fue un crimen de Estado. “Su asesinato demuestra el desprecio por la vida que el Estado mexicano ha mostrado en las últimas décadas”.
“Tus ojos fueron cerrados…
tu voz nunca será callada,
la semilla que has dejado se enorgullecerá
al saber que la primavera no se detendrá”
Hasta la Victoria Siempre, Compañera Edith Gutiérrez
         Con estas palabras, la Asamblea Estudiantil de la ESCA asegura que en su memoria y en la lucha que continúa Edith seguirá presente.
El 14 de diciembre (**), en horas de la madrugada fueron atacados por agentes federales y policías estatales estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, padres de los estudiantes desaparecidos y asesinados, y profesores de la CETEG, cuando se disponían a hacer los preparativos para la realización del concierto “Una luz en medio de la Oscuridad”, en la ciudad de Chilpancingo, como parte del Plan de Acción acordado por la Asamblea Nacional Popular, con la exigencia de la presentación con vida de los compañeros normalistas desaparecidos que ha movilizado en todo México y en el mundo a los pueblos.
Ante estos actos represivos nos preguntamos
¿Quiénes son los estudiantes?
Son un referente social de transformación, de creación de nuevas formas de organizarse, de cultura, de exigencia de mejores condiciones de educación, de salud, de vida, de vida digna, son sujetos que potencian la capacidad de aprender pero también de enseñar, son críticos, nos refieren la búsqueda de un mejor ser humano, de la libertad. Sí también la muestra y ejemplo mismo de solidaridad cuando se unen a las luchas del pueblo, son como jóvenes el pasado, presente y futuro de nuestro país.
Son los que están apoyando también la lucha de los politécnicos por el incremento al presupuesto en educación, la salida de la policía y grupos porriles de sus instalaciones, el cese a las pensiones vitalicias a directores del poli, por la democratización de toda la vida social en los centros educativos y la dignificación de condiciones de estudio, de trabajo, de enseñanza y aprendizaje democrático, incluyente, científico y humanista.
Los estudiantes también son los que tienen a nuestro país movilizado, los primeros que ante los crímenes de Ayotzinapa salieron a las calles, los que sacaron de su oficina al secretario de gobernación para exigirle diálogo público, los que luchan por la exigencia y respeto a la autonomía universitaria, los que exigen justicia y no se callan. Los que sabemos que los ataques individualizados perpetrados por las autoridades en nuestras escuelas son contra el movimiento, contra el pueblo.
Y por eso el estado nos asesina, lo acontecido en Ayotzinapa el 26 y 27 de septiembre es un mensaje muy fuerte, en nuestro país salir a la calle es un riesgo, y el riesgo de sufrir violencia extrema si eres estudiante es más grande. Recibimos el mensaje los estudiantes, los jóvenes, las mujeres, las familias, la sociedad, y la respuesta ha sido contundente, nos horroriza, nos da miedo, pero nos duele e indigna más, nos da rabia, los hechos han cimbrado a la sociedad dándole la fuerza para volver a tomar las calles, salieron primero los estudiantes en una hermandad con “Ayotzi” inherente a su condición de estudiantes, rápidamente se fueron sumando otros sectores de la sociedad que hicieron suyo el reclamo de la presentación con vida de los jóvenes estudiantes y ríos de gente siguen inundado las calles, las plazas, estaciones de radio, casetas, puentes y aeropuertos, para exigir un alto a la impunidad, para exigir justicia.
Buscábamos a 43 estudiantes desaparecidos y encontramos decenas, cientos, miles de muertos sin nombre, sin registro, sin huellas, sin rostro, sin brazos ni piernas, triturados y pulverizados en el abandono. La pregunta obligada fue ¿quién es toda esa gente sepultada, que en vida tuvieron familia y nombre? La búsqueda de los estudiantes sacó a la luz decenas de fosas clandestinas, y descubrimos asombrados en lo que habían convertido el país quienes lo mal gobiernan: una inmensa narco-fosa.
Los olvidados que sembró el poder en Ayotzinapa hoy repican las campanas del dolor y la rabia, gritan y exigen justicia para que acabemos de una vez con la impunidad de un Estado asesino y cómplice en esta guerra interminable contra el pueblo: SI NOS OLVIDAN HABREMOS MUERTO, nos gritan en silencio; y en respuesta, miles de voces salen a las calles, truena la indignación, se desborda el hartazgo. ¡AYOTZINAPA SOMOS TODOS!, somos todos, el pueblo solidario y no el poder, que es el único responsable, es la frase que resuena en todos los rincones del país.
Al Estado no le ha preocupado ni lo acontecido en Ayotzinapa, ni la movilización de la sociedad, le han preocupado más las voces del extranjero y el desprestigio internacional, que sobra decirlo, espanta las inversiones y no abona bien el terreno para las reformas estructurales que permiten la entrega de los recursos naturales a las transnacionales.
El Gobierno prefiere que el tiempo apague las voces y desgaste el movimiento, para seguir con su sangrienta represión contra la resistencia. Y mientras pasa la tormenta simula ser tolerante y abierto al diálogo. Cuando las aguas estén “tranquilas” y las cámaras se encuentren otro lago, se volverá más sanguinario contra los inconformes. El fantasma del 68 tras la matanza de los estudiantes en Tlatelolco regresa hoy porque nunca se fue. Y volverá todas las veces que sea necesario mientras lo permitamos.
Luchar por un Politécnico de puertas abiertas al pueblo de México y que ponga la técnica al servicio de la patria, luchar para que las escuelas rurales sean también dignificadas, al ser también producto de la lucha revolucionaria, son actos necesarios encaminados a la construcción de un país en el que todo el pueblo consciente sea quien decida libremente su camino, su destino. Los espacios para la educación, en ese sentido, deben convertirse en procesos pedagógicos que partan de la premisa de la lucha por la liberación de los pueblos.
Hoy hay voces que claman la destitución de Peña Nieto. Creemos que eso no solucionaría el problema, porque él solo es una marioneta que se mueve al antojo del imperialismo. Sin embargo, la renuncia del títere sería un primer paso.
Hoy TODOS SOMOS AYOTZINAPA y TODOS SOMOS POLITÉCNICO y el clamor de nuestros jóvenes y de todas las víctimas del Estado criminal nos llaman a asumir un mayor compromiso por un cambio a fondo, mediante la lucha en todas sus trincheras. Porque a medida que avanza el despojo y la entrega del país mediante las reformas estructurales, se volverá más feroz y encarnizada la lucha de la sociedad que se niega a ver la muerte, la desaparición y el asesinato implementados por el poder como un hecho inevitable y cotidiano.
Sabemos que todas estas agresiones no son casuales, la represión, la criminalización, y ahora la militarización que atenta contra los estudiantes, contra los jóvenes, son un plan en México y en otras partes del mundo. Es una estrategia en todas partes, eso es lo que hay que aprender.
No es que el gobernador o el presidente municipal o de la república sean malos, es decir no solo es que sean malos, son unos tiranos, eso es indudable, lo esencial, es entender que se trata de un plan mundial contra la juventud, contra los estudiantes, contra los pueblos, contra la vida.
En ese sentido hermanamos las luchas de los pueblos con este Diálogo entre Pueblos, el compañero Leonidas Oikonomakis de Grecia nos habló sobre “la Austeridad y las luchas sociales en Grecia”, los compañeros de Ikasle Abertzaleak organización estudiantil de Euskal Herria nos hablaron del movimiento estudiantil y de liberación nacional de la izquierda independentista vasca. Esta jornada del Diálogo entre Pueblos se realizó el 2 de diciembre en la UAM-Xochimilco
Casa de Todas y Todos
¡VIVIR POR LA PATRIA O MORIR POR LA LIBERTAD!