viernes, 24 de octubre de 2014

Carta abierta: Para pensar la violencia, pensemos las luchas. Pasar de la indignación a la digna acción

Escrito por  Varias organizaciones e individuxs

“Hacer comprender a los ciudadanos pasmados que aunque no entren en la guerra están en ella de todos modos.”

TIQQUN
“Arte y Educación contra la represión”
La desaparición forzada de 43 compañeros estudiantes de la Escuela Normal Rural para Maestros “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero; el asesinato de otros tres normalistas y tres civiles, en el ataque que perpetuaron policías municipales de Iguala y Cocula, así como la falta de respuestas claras de los tres niveles de gobierno, ha provocado una serie de movilizaciones masivas que denuncian este crimen como parte de una política de Estado. En la concentración del 15 de octubre frente al edificio de la Procuraduría General de la República sobre la avenida Reforma, la demanda era, como sigue siendo hasta el día de hoy: Vivos se los llevaron, vivos los queremos.
Durante la protesta se presentó un incidente que nos motivó a hacer la presente reflexión. Ante la pinta de graffitis en el edificio de la PGR, realizados por un compañero joven vestido de negro, se escucharon reclamos por parte de un contingente de estudiantes de artes quienes se habían pintado un antifaz blanco sobre sus rostros. Entre sus gritos se escuchaban frases como: “No violencia”;  “No respondamos a la violencia con más violencia”; “No somos porros, somos estudiantes”; “Si no respetamos no nos van a hacer caso”;  “Respeten al edificio”, entre otras. La mayoría de la gente que protestaba no estuvo de acuerdo con ellxs a lo que lxs estudiantes respondieron con su retiro, dejando un hueco visible en el contingente. 
La presente carta abierta es una reflexión que surge a partir de este suceso, que nos hace preguntar: ¿qué tipo de lucha estamos dando y cuál es el lugar desde donde nos posicionamos frente a eventos tan contundentes de represión y ataques a lxs luchadorxs sociales?
La molestia que generó lo ocurrido entre lxs manifestantes, nos lleva a cuestionar si lxs compañerxs estudiantes de artes conocen la lucha que están apoyando o simplemente pugnan por una solidaridad sin contenido político y autocomplaciente; si acaso el repudio a la acción de hacer pintas en una sede gubernamental, tiene más un tinte prejuicioso y clasista, puesto que mientras el compañero que estaba subido en una de las vallas, escribiendo la consigna: “Estado asesino, los queremos vivos”, que motivó la indignación de lxs artistas en formación, otro grupo de personas (no vestidas de negro, con un visible estatus económico mayor), pegaba un mural con las caras de nuestros compañeros desaparecidos, en otra parte del edificio, a ellxs sí no se les dijo nada. 
¿Conocerán nuestrxs compañerxs artistas las formas de acción que toman en las protestas lxs companerxs normalistas? Y si las conocen, ¿asumirán que son correctas en la medida que sus problemas son lejanos y no nos tocan? Podemos observar que en el propio movimiento hay una fuerte influencia de los medios de comunicación que fomenta el rechazo a “aquellxs, ajenxs, infiltradxs, porrxs, vestidxs de negro que sólo van a provocar”. Lo más seguro es que estxs compañerxs desconocen que lxs porrxs no rayan edificios de gobierno, sino que son el grupo de choque direccionado desde el Estado y las instituciones de educación, que en lugar de romper ventanas, tienen la orden de anular la disidencia política. 
 “Pasemos de la indignación a la digna acción”
Consideramos urgente reflexionar sobre lo que representa la violencia y los distintos lugares de donde surge, así como qué acciones vamos a tomar frente al Estado que actúa en contubernio con el crimen organizado, en este caso con el asesinato y la desaparición forzada, como parte de una estrategia selectiva y sistemática que busca silenciar toda voz crítica, lo que se expresa en la denuncia: “Pienso, luego me desaparecen”.
¿Cómo pueden lxs artistas estar tan desvinculadxs de la realidad social? ¿cómo pueden equiparar una pinta, una expresión de rabia frente a una institución corrupta y omisa? ¿No hemos entendido que estas políticas represivas son una herramienta del capitalismo, a través del Estado para no dejar avanzar a quienes buscamos transformar la realidad? ¿En dónde cabe la comparación entre la desaparición de 43 personas con lujo de violencia y un graffiti que decía “Estado asesino”? ¿Qué expresiones gráficas son válidas para estxs artistas? Pareciera que sólo las que se exponen en los espacios convencionales: la academia, la galería o el museo.
Compas artistas, lxs necesitamos en esta lucha, necesitamos arte y artistas disidentes, críticxs, que conozcan el contexto en el que viven. Necesitamos cuestionamientos que pongan en jaque al sistema que nos está desapareciendo y matando. Llamamos a que la disidencia artística sea crítica, que no sólo cuestione los estándares hegemónicos de la academia, sino que exprese a partir de su forma particular de lucha y en la construcción colectiva desde el respeto a las distintas resistencias. Llamamos a que no se aíslen, el aprendizaje y la construcción de otro mundo es dentro y fuera de las aulas, en las calles, con la solidaridad, el acompañamiento y el diálogo. Llamamos a que el arte sea transformador y no sectario.
Los 43 normalistas fueron desaparecidos por ser semillas de acción y pensamiento crítico. Su actividad como educadorxs representa una amenaza al régimen y su lógica autoritaria. 
Más allá de la victimización y la catarsis, creemos que para continuar con esta lucha es necesario alimentarla con dignidad y esperanza. Si algo están sembrando las escuelas normales es resistencia y fortaleza en el tejido de las comunidades, frente a un gobierno que busca aplastar la organización y cualquier tipo de oposición.
A la mañana siguiente de la concentración referida, la pinta que provocó el desencanto había sido borrada; los cristales rotos habían sido reemplazados; las vallas metálicas que protegían al edificio habían desaparecido; la vida cotidiana de la avenida Reforma y su flujo seguía su curso. El ominoso edificio que ustedes defendieron con tanto enojo está intacto, pero nuestros compas, los 43 normalistas, siguen desaparecidos...

FIRMANTES:
Emmanuel Álvarez Brunel, Stefanie Bórquez Barreto, María Ximena Cortés Flores, Arturo Alvar Gómez Xelhuantzi, Ulises Vidal Solís, Rodrigo Daniel Hernández Medina, Iurhi Peña, Verónica Hernández García, Karla Díaz de los Reyes, Gabriela Jaime Cortés, Jazael Olguin Zapata, Xavotencatl Tlatempixolli, Marla Arce, Eduardo Durán Pérez, Lucía del Rivero Castañeda, Johnnatan Alejandro Zavala, Kaory Aranzana, Rogelio Estrada Coronado, Estrella Celesta Fuerte Flores, Ana Lilia Yépez Cancino, Evelyn Maribel Rodríguez Osorio, Jonathan Gil Juárez, Jessica Techalotzi Zontlimatzi, Anahí Gress Lara, Emmanuel Ruiz López, Fabiola Domenique, Alicia Guerra, Anahí Matamoros Cruz, Jessica Marjane Durán Franco

COLECTIVOS:
Colectiva Feminista Rosa Chillante, Maricas Antiespecistas, Trinchera Nómada, Carnaval del Maíz, Editorial Dinamita

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