jueves, 25 de septiembre de 2014

FLOOD WALL STREET: ACCIÓN DIRECTA, PROTESTA SOCIAL CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Por Cynthia Santos Briones

Este lunes 22 de septiembre –un día después de la People’s Climate March– alrededor de unas 3.000 personas se congregaron para ocupar la esquina de Wall Street y Broadway en la ciudad de Nueva York, cuestionando lo que consideran la intrínseca responsabilidad del capital financiero en las implicaciones del cambio climático a nivel global. La protesta #FloodWallStreet –la inundación de Wall Street– dio inicio desde las 9:00 de la mañana en el Battery Park, al sur de la isla de Manhattan, con la música de la orquesta Rude Mechanical Orchestra, seguida por la participación de las escritoras Naomi Klein, y Rebecca Solnit  y el periodista Chris Hedges, así como del movimiento Ocupa Wall Street y Ocupa Sandy, quienes estuvieron involucrados en la organización de la protesta. A su vez, se dieron cita grupos ambientalistas, anarquistas y religiosos como el obispo episcopal George Packard, organizadores comunitarios, activistas de todas parte del mundo, como Óscar Oliveira –uno de los principales líderes de la lucha en contra de la privatización del agua en Bolivia– y líderes indígenas estadounidenses Navajos y Lakotas.
A medio día, los manifestantes marcharon de Battery Park al distrito financiero en contra del capitalismo y la crisis climática. Mientras un centenar de periodistas de todas partes de mundo registraban los acontecimientos se escuchaba al unísono la épica frase del movimiento ocupa, «mic check» –el micrófono de la gente–, seguida de consignas replicadas contra los bancos, el mal gobierno, las corporaciones y la policía.  El arte decoró la marcha con creativas pancartas y mantas que decían «calles inundadas», «alto al caos climático», «game over», «el fracking envenena el agua», «especies en peligro de extinción», «el capitalismo destruye el planeta», «la democracia no está en venta» y una pelota gigante inflable que decía «la burbuja de carbón».
Vestidos con ropa color azul la mayoría de los asistentes se sentaron un par de horas alrededor de la famosa estatua del toro en Wall Street, como un acto de desobediencia civil.  Así, por unas horas, se celebró el derecho a manifestarse, cantando, bailando, tocando música, brincando y gritando en español “anti, anticapitalista”, reclamando la libertad y el poder que tiene el pueblo de expresar sus inconformidades respecto a las condiciones que está padeciendo el mundo ante la devastación del medio ambiente y su subsecuente cambio climático voraz.
Horas después, alrededor de las 4 de la tarde, la marcha siguió su paso a la bolsa de valores, sin embargo la policía cercó los caminos bloqueando distintas calles con la finalidad de impedir el paso de los manifestantes. Algunas personas gritaban a los policías frente a las cercas: “recuerden que son humanos ante todo”, “¿a qué le tienen miedo?”. Mientras los manifestantes trataban de abrir el paso, la policía forcejeaba  y los intimidaba echándoles gas pimienta en los rostros.
“No nos van a arrestar, nos están cansando, el alcalde [Bill de Blasio] no ha dado la orden, con Bloomberg ya nos hubieran apaleado”, dijo un manifestante.
Al caer la noche, comenzaron los arrestos y se detuvo alrededor de 100 activistas, los cuales salieron horas después con el cargo de “conducta desordenada” por sus actos de desobediencia civil y ahora seguirán en un proceso legal.