lunes, 25 de agosto de 2014

Policías agreden brutalmente a joven estudiante de la UNAM en el Metro Balderas

…no vamos a permitir que agredan a nuestros compañeros. Estamos hasta la madre de la policía represora del fascista Mancera. #FueraMancera #FueraPBI del metro.
Los cobardes PBI de metro Balderas golpearon a la compañera Samantha Valdez, de Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, porque los estaba grabando mientras supuestamente llevaban a cabo un "operativo”. 40 PBIs la arrastraron, la sacaron del metro y la golpearon dentro de la patrulla, la acusan de que ella golpeó a 8 policías y que les rompió la nariz a 2.
Ver video:
Testimonio de Samantha Valdez sobre agresión de policías en el Metro Balderas
El día martes al salir de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales me dirigí a mi casa, es cuando en el transbordo de Balderas observo cómo policías bancarios agreden a una vendedora ambulante, al ver tal injusticia decido intervenir. Así que arremeten contra mí, sacándome de las instalaciones del metro y llevándome a la delegación, no sin antes propinarme una golpiza en la patrulla, 5 policías hombres refieren que fueron golpeados por mí y que le fracturé la nariz a 2 policías mujeres, todos declaran en mi contra acusándome de 8 delitos que jamás cometí. Ayúdenme a difundir esto por favor.
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Gracias a la difusión que me han hecho favor de darle a la agresión de la que fui víctima me mandaron éste video, les pido pongan toda su atención ya que todo pasa muy rápido. Aparezco en el minuto 1:10 seg, se me abalanzan todos los policías arrojándome al suelo, me sacan de las instalaciones. Y justo después de éste abuso de autoridad la gente comienza a gritar: "¡Suelten a la muchacha!, ¡Suéltenla, suéltenla!”.
Si alguien tiene otro video les agradecería muchísimo me lo hicieran llegar, ya que me sería de gran ayuda para el proceso que enfrento.
¡Compartan, todos somos uno!
Las cámaras, los celulares con cámara de foto y/o video se han convertido en enemigo público # 1 para la policía del DF. Es cada vez más frecuente que cuando notan que alguien los graba mientras están abusando del poder que les da el uniforme, la placa, el arma, robando su mercancía a vendedores ambulantes en el metro, por ejemplo, desatan toda su brutalidad contra quienes se han atrevido a intentar documentar estos hechos. Así ocurrió en días pasados con la joven estudiante de la UNAM, Samantha Valdez, cuando se dirigía de su escuela, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (donde, por cierto, una de las carreras que ahí se estudian es Ciencias de la Comunicación).
Pero sea estudiante o no, toda persona que tiene frente a sí un acto de abuso de autoridad y posee un celular con cámara o una cámara de foto o video, tiene dos opciones: dejar pasar, simular que no ha visto nada, para no arriesgarse, o atreverse a registrar gráficamente estos hechos para denunciarlos en las redes sociales o, mejor aún, en los medios libres, porque estas injusticias no deben seguir ocurriendo impunemente, sin que nadie haga nada.
Esta fue la opción que eligió Samantha. Grabó en su celular lo que vio, a todas luces una injusticia: los policías del metro estaban agrediendo a una mujer que, para sobrevivir, vende mercancías en los vagones del metro. Sí, ya sabemos que el GDF ha criminalizado esta actividad de supervivencia, pero el desempleo ha orillado a mucha gente a optar por jugársela vendiendo en el metro, antes que robar para llevar algo de sustento a su familia.
Pero los policías se dieron cuenta que Samantha los grababa y se fueron contra ella. La golpearon, la arrastraron fuera del metro, la siguieron golpeando en la patrulla y finalmente la presentaron ante la ‘autoridad’. La acusaron de que ella fue quien golpeó a los uniformados, de que le fracturó la nariz a dos policías mujeres. Y ahora Samantha enfrenta un proceso por delitos que nunca cometió.
“No está permitido grabar ni tomar fotos”, dicen los policías cuando notan que alguien tiene intención de hacerlo. No saben en qué ley o reglamento está dicha prohibición. Pero nosotros sí sabemos que en la Constitución están consagrados los derechos a la información y a la libertad de expresión (Arts. 6° y 7°), por lo que todos tenemos derecho a informar e informarnos y a expresar libremente nuestra opinión.
Para esto no necesitamos ser reporteros o trabajadores de los medios de información. Tan solo se necesita tener un poco de vergüenza y mucho valor, no tener miedo, como Samantha no lo tuvo, porque también es de sobra conocido que aunque la que se supone es la ley suprema nos reconozca derechos, la ley que se impone es el ‘criterio’ de los policías, los ministerios públicos, los jueces y demás ‘autoridades’ expertas en retorcer las leyes, haciendo ‘legales’ las arbitrariedades y el abuso de poder y anulando nuestros derechos.
Pero esta realidad no debe atarnos de manos, mientras más seamos quienes salgamos a la calle ‘armados’ de una cámara o un celular con cámara, en una actitud de no intimidarnos y de que sabemos que tenemos derechos, podemos hacer que llegue el momento en que no podrán detenernos y que no podrán impedir que toda esa podredumbre uniformada, prepotente, autoritaria y brutal será exhibida públicamente. Es hora de que nos ‘armemos’ de valor y de una cámara… Sigamos el ejemplo de Samantha.
Y si Samantha lee esto, o sus amigos o familiares, que no duden en enviarnos la información de su  caso, para hacerla pública, aunque sea por este medio. Si otr@s la copian y difunden con sus círculos y sus redes, compartiendo la información podemos ir parando esta clase de injusticias…
 La Voz del Anáhuac.

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