jueves, 24 de julio de 2014

10 canciones rebeldes para joder a la autoridad (en inglés y con subtítulos) y un video

Agencia Autónoma de Comunicación SubVersiones
Música comprometida, música para la acción, música de protesta, pónganle el nombre que gusten, lo cierto es que este arte nunca ha sido ajeno a abordar problemáticas sociales, tales como la exclusión, la desigualdad, el abuso de poder y la corrupción. Presento aquí una selección de temas que se ajustan a ello, algunos muy conocidos y otros no tanto.
Antes de empezar, considero pertinente hacer dos observaciones. La primera es que toda lista es arbitraria, así que no se pongan pesados y mejor digan en los comentarios, cuál agregarían ustedes. Y la segunda es que este autor es bastante ignorante en cuanto al ámbito musical «revolucionario» en español, quizá en breve, otro colaborador de este medio nos pueda ilustrar un poco más al respecto. Hecho esto, comencemos.
Ah, otra cosa que deben saber antes de continuar, es que para desplegar el video correspondiente  tienen que hacer clic sobre el vínculo de la canción 
«Irish Blood. English Heart» de Morrissey
Lanzado en 2004, este tema del crooner británico Morrissey habla de la inútil discordia entre ingleses e irlandeses, aunque no es un llamado edulcorado a la paz. Por el contrario, ataca en una sola estrofa a los dos principales partidos del Reino Unido (laboristas y conservadores), al conquistador de Irlanda Oliverio Cromwell, y a la monarquía.
En 1988 ya había lanzado otra canción política, en la que básicamente le deseaba la muerte a la primera ministra Margaret Thatcher. Cuando esta falleció muchos años después, Morrissey mandó una carta a los medios en donde sin ningún pudor, celebró el hecho.
«Let's Impeach the President» de Neil Young. Crosby Stills Nash & Young
Incluida en el álbum Living the War (2006), cuya temática está dedicada por entero a criticar la política exterior de George W. Bush y la guerra en Irak, «Let’s Impeach the President» es quizá la canción más franca y directa de todas las que componen el mismo.
En ella, sin tapujos ni pelos en la lengua, Neil Young canta:
Impugnemos al presidente por mentir, / y por haber conducido nuestro país a la guerra. / Abusando de todo el poder que le dimos / y gastándose todo el dinero allá afuera. / [...] Impugnemos al presidente por espiar / a los ciudadanos en sus propias casas,  / rompiendo todas las leyes del país / para pinchar nuestros teléfonos y ordenadores.
No encontré una versión subtitulada en YouTube —la traducción la pueden ver aquí—, pero sí una interpretación en vivo, en la que lo más notable es la reacción del «patriótico» público.
«California Über Alles» de Dead Kennedys

 Lanzada en 1979, «California Über Alles» es una sátira de la administración del entonces gobernador de California, Jerry Brown. El nombre y el contenido hacen alusión al nazismo, ya que a juicio del vocalista de los Dead Kennedys —el siempre irónico Jello Biafra—, el mentado político se destacó por ejercer un «fascismo zen, 100% natural».
Durante la administración de Arnold Schwarzenegger, la letra fue «actualizada» en algunas interpretaciones en vivo, cuando Biafra salió de gira con los Melvins.
«Fight The Power» de Public Enemy

Concebida a petición del director de cine Spike Lee, fue lanzada en 1989 como parte de la banda sonora de la película Do the Right Thing. Como ustedes pueden observar, incorpora diversas referencias hacia la cultura afro-americana y la lucha por los derechos civiles, llamando en su conjunto a ejercer un combate sin cuartel en contra de los poderes fácticos.
          «Fight The Power» vendría a ser una muestra de lo que el comediante afroamericano Chris Rock denominó —en un hilarante monólogo— como «un rap que podías defender a nivel intelectual», contrario a los éxitos de hoy día, llenos de contenido misógino.
«Another Brick In The Wall» de Pink Floyd

Incluido en el álbum The Wall (1979), «Another Brick In The Wall» es un auténtico himno en contra de la domesticación de los individuos a través del sistema educativo. Como dato curioso añadiré que su principal artífice, el bajista y cantante Roger Waters, hace no mucho andaba proponiendo un boicot cultural contra Israel y a favor del pueblo palestino.
En ella se hace una crítica férrea y sin concesiones a los métodos de enseñanza centrados en la disciplina, la cual a decir de Waters produce gente sin conciencia —ladrillos—, lista para sumarse acríticamente a la cadena de montaje del progreso material -la pared-.
En 1980, estudiantes negros que protestaban contra el apartheid en Sudáfrica la tomaron como bandera, por lo que fue prohibida por el gobierno de dicho país en mayo de ese mismo año, dado que supuestamente «incitaba a los jóvenes realizar disturbios».
«London Calling» de The Clash

La acusación del gobierno sudafricano quizá hubiera tenido mayores fundamentos en el caso de canciones como «White Riot», que hace referencia a los disturbios sucedidos en los carnavales de Notting Hill en 1976, o «The Guns of Brixton», que anticipó los desórdenes callejeros acaecidos en dicho barrio a principio de los 80. Resulta obvio que dichos temas de The Clash deben formar parte de cualquier buen soundtrack para confrontar a la autoridad.
         Sin embargo, considero que «London Calling» condensa mejor ese espíritu apocalíptico que se vive previamente a un estallido social. Por ejemplo, las imágenes del video de aquí arriba, corresponden a la revuelta que vivió la ciudad de Londres en 2011, luego de que su policía abatiera a Mark Duggan, un joven negro de 29 años, padre de cuatro hijos.
«Strange Fruit» de Billie Holiday

Escrita por Abel Meeropol en los años 30, se hizo famosa hacia 1939, gracias a la extraordinaria cantante Billie Holiday. ¿De qué habla? Del racismo, de los ahorcamientos en los estados del sur de los EEUU contra los habitantes de raza negra, mismos que amanecían colgados de los árboles cual «frutos extraños», manchándolos de sangre desde las hojas hasta la raíz.
         Alguna vez Holiday afirmó que interpretarla la ponía muy mal anímicamente, al grado de que llegó a eliminarla de su repertorio. Pero siempre volvió a ella. Ésta se convirtió rápidamente en una oda contra la segregación y la discriminación racial. Curiosamente Meeropol —su autor— no era negro, sino un profesor judío, militante del Partido Comunista.
«The Revolution Will Not Be Televised» de Gil Scott-Heron
Sin duda, la más famosa canción del músico y poeta afroamericano Gil Scott-Heron. Habla del poder anestésico de la televisión y de la necesidad de desestimarla para hacer una auténtica revolución, mientras hace una intensa crítica al consumismo, la superficialidad, la cultura de masas y la banalidad del espectáculo. Fue grabada en 1970.
         Originalmente «The Revolution Will Not Be Televised» era uno de los lemas asociados a los sectores más radicales del movimiento Black Power (Poder Negro) de la década de 1960, Scott-Heron sólo lo desarrolló. Posteriormente, los irlandeses Kim Bartley y Donnacha Ó Briain, lo retomarían en el título de su documental La revolución no será transmitida, que relata los pormenores del intento de golpe de estado contra Hugo Chávez, en 2002.
«Fortunate Son» de Creedence Clearwater Revival

Una de las más destacadas canciones antibélicas del conjunto que nació a partir de la Guerra de Vietnam, «Fortunate Son» se adentra en los pensamientos de un hombre que está a punto de ser reclutado, al no ser el «hijo afortunado» de algún militar o senador.
Según contó su compositor John Fogerty está inspirada en la relación entre David Eisenhower —nieto del presidente Dwight Eisenhower— y Julie Nixon —hija del presidente Richard Nixon—. Su letra es una crítica directa a los privilegios de los que gozaban los vástagos de aquellos políticos que mandaban a los jóvenes a la guerra, a morir.
«Big A, Little A» de Crass

Finalmente tenemos a «Big A, Little A» del colectivo anarcopunk Crass. Fuera de dicha «escena» pocos son los que han escuchado hablar de ellos. Sin embargo, desde mis perspectiva son —y por mucho— el grupo más congruente e inteligente de todos los que surgieron en aquella oleada de inconformidad político-musical de finales de la década de 1970.
          Si quieren conocer su historia, pueden ver el documental No hay más autoridad que tú mismo de Alexander Oey, disponible con subtítulos en YouTube.
          En «Big A, Little A» le tiran, como es de esperarse en cualquier grupo de punk británico, a la religión, el ejército, los políticos y la monarquía. Pero van un poco más allá, ya que plantean un mensaje poderoso, aunque sencillo: las riendas de tu vida las tienes tú y nadie más.

No hay más autoridad que tú mismo
No hay más autoridad que tú mismo es una película holandesa dirigida por Alexander Oey que documenta la historia de la banda punk anarquista Crass. La película ofrece archivos de la banda y entrevistas con quienes fueran sus integrantes Steve Ignorant, Penny Rimbaud y Gee Vaucher. Así como refleja lo que fue la banda, la película se centra en sus actividades actuales, e incluye material de Rimbaud realizado con Last Amendment y el Vortex Jazz Club en Hackney, un taller de elaboración de tocadores de fertilizante vegetal y un curso de permacultura celebrado en la Dial House en primavera de 2006.
El título de la película procede de las líneas finales del álbum de Crass, Yes Sir, I Will: “Debes aprender a vivir con tu propia conciencia, tu propia moralidad, tu propia decisión, tu propio ser. Solo tú lo puedes hacer. No hay más autoridad que tú mismo”.
No hay más autoridad que tú mismo fue premiada en el Raindance Film Festival de películas independientes en el Piccadilly Circus, en el restaurante Trocadero de Londres en octubre de 2006, donde fue nominada para el premio al mejor documental.