martes, 25 de febrero de 2014

TESTIMONIOS HISTÓRICOS: EN MEMORIA DE LA COMPAÑERA LUCHA, MILITANTE DE LAS FLN

Al no existir más caminos que el de la rebelión social, fue invitada a participar en las nacientes FLN, nuestra querida organización.

Esta es la historia de una compañera que vivió por la patria. Vamos a contarla sin apasionamientos, aunque sea difícil hacerlo. Es la vida de una compañera de vocación pacifista que se ve obligada a defenderse; “soldados por conciencia”, así nos calificó el Compañero Pedro.
Nacida en un pueblo de nuestra pictórica provincia mexicana, nació y creció junto a sus hermanas. Siendo niña aún, sus padres se separaron y su madre, para sostener a sus hijas, emigró sola a la gran ciudad para emplearse como cocinera de una casa de ricos. Entregó a diversos parientes a sus hijas, para que las cuidaran mientras volvían a reunirse.
Desde ese momento, el único afán de nuestra compañera era el volver a reunirse con su madre y hermanas. Para lograrlo, al concluir su primaria, ingresó a una academia de contabilidad y taquimecanografía. Aprobó con sobresaliente los cursos, que el director de la escuela la contrató como maestra de los nuevos alumnos. Así como joven maestra, y sin tener aún 15 años de vida, ese fue su primer empleo. Reunió fondos y partió a la capital para junto con su mamá alquilar un cuarto, en una vecindad del viejo barrio de Tacubaya y ahí ya reunida la familia, buscar empleo. Pronto la contrataron y junto a sus compañeros de trabajo fundaron un club de excursionistas que salían a escalar los volcanes más altos de México.
Sin embargo, las penurias no faltaban. Para obtener un mejor salario, decidió ir a los Estados Unidos para aprender inglés y graduarse como secretaria bilingüe como tantos otros de nuestros paisanos que buscan una mejoría económica. Allá también sufrió el abuso, la explotación y el desprecio de sus patrones imperialistas. Durante varios años aprendió el idioma y cumplió su meta de graduarse. Por fin pudo regresar a su patria. Obtuvo un mejor empleo y junto a sus hermanas se inscribieron en la secundaria nocturna para trabajadores. Aprobó con excelencia los cursos e ingresó a la preparatoria nocturna, la cual acreditó sin problemas. El interés por la historia de su pueblo, hizo que decidiera inscribirse en el curso de Historia en la UNAM. Ahí cursaba sus estudios, cuando en 1968 el movimiento estudiantil cimbró la conciencia de la sociedad. En la toma de Ciudad Universitaria por el ejército, fue hecha prisionera y enviada a la cárcel de mujeres, donde permaneció recluida varios meses y después fue liberada por falta de méritos.
La cárcel no la doblegó. Dedicó su tiempo a ayudar a la liberación de sus compañeros estudiantes injustamente presos. Al no existir más caminos que el de la rebelión social, fue invitada a participar en las nacientes FLN, nuestra querida organización.
Con la matanza nuevamente de estudiantes el 10 de junio de 1971, a invitación de nuestro compañero Pedro, Primer Responsable Nacional, aceptó ir a vivir a una casa de seguridad. Fue así, la primera compañera que se incorporó a las filas de los militantes profesionales en el año de 1971. Fueron tiempos difíciles que le tocó vivir en la clandestinidad. Ya descubierta nuestra existencia, el enemigo proimperialista, destinaba sus recursos a encontrar y eliminar a los luchadores sociales, torturándolos y desapareciéndolos. Ella, además de poner a nuestro servicio su capacidad como mecanógrafa y traductora, se encargó de la crianza de animales y preparar alimentos, que previamente elaborados y deshidratados, eran enviados al núcleo guerrillero que crecía poco a poco.
Recordemos, que las FLN no recurren a métodos violentos para obtener recursos económicos y que el objetivo político­-militar era formar un ejército del pueblo que pudiera  oponerse a los planes imperialistas, que invadía y bombardeaba sin piedad a quien osara oponérsele. Era la época de la llamada “guerra fría” que se volvía “caliente” para los pueblos rebeldes. México pagó también su cuota de sangre. En el año de 1974, descubierta una casa de seguridad, sufrimos las primeras bajas en combates desiguales con el ejército opresor. Ella lloró sus vidas pero no se amilanó, como sí ocurrió con otros militantes poco firmes en sus principios. Nuestro compañero responsable Alfredo, la seleccionó para que lo acompañara en la búsqueda de los compañeros del núcleo. Cumplió con su presencia en la selva y el nuevo núcleo fue creciendo, se solucionaron los problemas de abastecimiento y el reconocimiento de terreno de lo que vendría a ser la futura zona de operaciones militares. Esto costaba mucho esfuerzo y privaciones sin límite. La falta del desarrollo de servicios médicos hizo que nuestro compañero responsable falleciera, y algunos compañeros no firmes en su conciencia aprovecharon el hecho para invocar que no existía garantía de éxito y defeccionaron en masa e invitaban a los que seguían firmes a abandonar la lucha por una más sencilla, diciendo que ellos eran “muchos” y nosotros “muy pocos”.
La compañera Lucha no tomó en cuenta esa lógica, ya que el compañero Pedro nos ordenó continuar la lucha anti­imperialista aunque quedara uno sólo con vida y sin importar cuanto tiempo tomase lograrlo. Esa orden tan sencilla pero a la vez tan visionaria, nos lleva, aun hoy, a buscar la labor de todos los imperialismos en los sufrimientos de los pueblos, y la Cra. Lucha, con los pocos que quedaron, siguió preparando ­con la experiencia adquirida en la selva­ a futuros combatientes. Así transcurrieron los años.
Con el tiempo los reclutamientos de jóvenes campesinos indígenas de la región llegó y los abastecimientos quedaron en manos de los pueblos que se sumaban a la lucha. Entonces, a la Compañera Lucha se le asignó el trabajo de vivir con ellos en casas especiales donde aprendieron los conocimientos militares, de sanidad, intendencia, telecomunicaciones, abastecimientos logísticos, armeros, etc. Ahí su compañerismo y paciencia aprendida 20 años antes, se puso en práctica una vez más. Las compañeras y compañeros de esa época la recuerdan con cariño.  Años después, su salud se vio minada por una enfermedad traicionera y mortal. En 1993 fue operada y por cinco años no manifestó problemas. En 1998 la temida enfermedad se hizo evidente. Había regresado, tras recibir tratamientos médicos y siempre rodeada de sus compañeros de las FLN que la cuidaban. Escribió su último pensamiento de aliento a sus compañeros de armas. Les manifestó el orgullo que sentía de ser su compañera y expiró una triste madrugada del año 2000. 29 años habían transcurridos desde su incorporación. Años antes, en los 80’s, había escrito un artículo para nuestra publicación interna Nepantla que intituló El matrimonio en la lucha de liberación. En él daba a saber a los compañeros de reciente ingreso que hay que romper con el régimen que nos oprime en todas las relaciones sociales, en toda la línea de dominación política, militar, económica e ideológica, y que toca a nuestros pueblos hacerlo ya…
En éste aniversario de su muerte, a ella decimos...
Compañera Lucha… ¡Presente!
“lo que es bueno para la revolución, es bueno para todos”

ARTÍCULO: EL MATRIMONIO EN LA LUCHA DE LIBERACIÓN

 

“… y cuando esas generaciones aparezcan,
enviarán al cuerno todo lo que nosotros
pensamos que deberían hacer. Se dictarán
a sí mismos su propia conducta… crearán
una opinión pública para juzgar la conducta
de cada uno. ¡y todo quedará hecho!”

F. Engels. El origen de la familia,
la propiedad privada y el Estado.
 
Existe una larga etapa intermedia: la de la lucha de liberación. En ella, la vanguardia revolucionaria primero, y las masas después, dejan de reconocer al estado burgués y van surgiendo normas o leyes, algunas escritas, otras morales, más avanzadas, que determinan dialécticamente el germen de la nueva sociedad. Por esto el combatiente revolucionario vive ya en un medio donde la propiedad privada no existe; en donde el interés colectivo está sobre el interés personal; en donde la igualdad entre los compañeros es real, sin distinción de razas, sexos, edad, origen de clase. En donde el triunfo de la causa revolucionaria es la razón de la existencia.
Basándose en el principio: “lo que es bueno para la revolución, es bueno para todos” la Dirección de las F.L.N. instituyó desde los albores de nuestra organización el matrimonio entre combatientes. Narraré a continuación la forma en que se celebraban y se siguen celebrando las ceremonias matrimoniales. En primer lugar, el noviazgo tal como se conoce en la sociedad capitalista no se practica, principalmente por motivos políticos y por las condiciones de clandestinidad en que se vive (no se conocen los nombres, ocupaciones, lugares de nacimiento, edades de los compañeros); son otras las cualidades que los militantes ven en su pareja (la entrega a la causa revolucionaria, su actitud ante el trabajo, su arrojo, preparación política, etc.).
En segundo término, dada la igualdad entre los miembros de la organización, la solicitud ante el compañero responsable para contraer matrimonio puede ser presentada por hombre o mujer sin perjuicios pequeñoburgueses; si no existe impedimento, el compañero responsable autoriza al solicitante para que vaya con el compañero o compañera con quien pretende contraer matrimonio para que le externe sus sentimientos. Conocida la respuesta, el solicitante debe volver al compañero responsable a informarle sobre la respuesta obtenida. Si ésta es afirmativa queda a juicio de la dirección la fecha, lugar y hora en que se celebrará la ceremonia matrimonial (se han dado casos de compañeros que viven en distintos lugares, por lo que la ceremonia matrimonial se efectúa únicamente en forma escrita). Los momentos que preceden a la ceremonia matrimonial son de extrema solemnidad. Los compañeros presentes cambian sus ropas de trabajo por ropas limpias, todos de pie escuchan el acta que por triplicado es firmada por los contrayentes y el compañero responsable quien los felicita seguido de todos. Autorizado el convivio, se canta, se tocan instrumentos musicales, se declama, y el chascarrillo está a flor de labios, pues como en alguna ocasión dijo nuestro compañero Pedro, primer responsable nacional: “todos tenemos derecho a compartir la felicidad de los contrayentes, lo que es bueno para la revolución, es bueno para todos”.
Copia del Acta Matrimonial redactada por nuestro compañero primer responsable en el año 1969 que ha regido en toda esta etapa de nuestra lucha de liberación:


En la Ciudad de _______ el día ___ de 19__ , ante mí, __________ responsable local de las F.L.N., comparecieron los compañeros __________ y ___________, y manifestando que es su libre voluntad contraer matrimonio, por lo que solicitan el correspondiente permiso, en la inteligencia de que dicha unión es benéfica para la Organización.

            Por lo que interrogados sobre la firmeza de sus propósitos y aclarado que su nueva condición no los releva de sus obligaciones se les exhorta para que dicha unión tenga carácter permanente, sirva de aliciente para el cumplimiento de sus labores revolucionaras, mejore su conducta entre sí y con los demás compañeros de esta Organización, basando su trato en el más absoluto respeto a la personalidad de cada uno de ellos, el más acendrado compañerismo y la superación constante de ambos; que sus relaciones no serán jamás un obstáculo para el cumplimiento de las responsabilidades y comisiones que la Dirección de las Fuerzas de Liberación Nacional les determine y que dadas las difíciles condiciones en que tendrán que vivir, la confianza, la fidelidad y el sacrificio deben ser normas constantes en el resto de su vida y que solamente de mutuo acuerdo y por bien fundamentadas razones podrán disolver en el momento que lo deseen la presente unión.

            Y por tanto, encontrando conveniente dicha unión, porque contribuye a afianzar la solidaridad de nuestra Organización, se autoriza la misma.

 

_______________________  La Compañera

 

_______________________  El Compañero

 

_______________________  El Co. Responsable

Vivir por la Patria o Morir por la Libertad