jueves, 27 de febrero de 2014

No se trata de cambiar de amo, sino de no tenerlo (Sobre los recientes resultados electorales en Ecuador)


no se trata de cambiar de amo, sino de no tenerlo


26 Feb 2014
Elecciones 2014 en Ecuador: la “oposición de derecha” ganó las alcaldías de las ciudades principales del país, es decir ganó la fracción empresarial de derecha (Rodas, Nebot, Cabrera, etc.) sobre la fracción burocrática de izquierda (Barrera, Bonilla, Granda, etc.) del mismo capital-estado, que no obstante sigue siendo la fracción política dominante a nivel nacional (Correa sigue siendo el presidente, su partido tiene la mayoría de la asamblea nacional, ministerios, otras alcaldías y prefecturas en todo el país, etc.). De todos modos, “ganó la democracia”, sí: ganó la dictadura democrática del capital sobre el proletariado; sí: ganaron sólo los ricos y poderosos, junto con sus políticos y sus perros guardianes uniformados. A nivel local, entonces, lo único que se ha dado es un cambio de amos, de patrones y de administradores: antes eran los de izquierda, ahora son los de derecha otra vez. Pero nosotros, la mayoría de la población que vive del trabajo asalariado, seguimos siendo explotados y oprimidos. Nada fundamental ha cambiado. 
El problema es que estos mercaderes políticos profesionales, tanto de derecha como de izquierda, le tienen embobada a nuestra clase social con sus discursos, ofertas, cuentos, falsos problemas y debates, etc. Por ejemplo, es un falso debate lo de “derecha conspiradora y fascista contra el gobierno revolucionario”, al igual que lo de “la derecha va a equilibrar y a democratizar el país”, en fin lo de “¿izquierda o derecha?” o lo de “¿gobierno u oposición?”: ¡ni lo uno ni lo otro! ¡En el fondo son la misma mierda capitalista! Así como también es una ilusión, por ejemplo, creer que fue “un voto de protesta y rechazo al gobierno”* y/o que “las cosas van a mejorar con un nuevo alcalde” (el burguesito Rodas, en el caso de Quito), si por ello se entiende que vamos a “vivir mejor”. Pueden reducir los impuestos (¿?) y mejorar los servicios, etc., pero esas son cosas más que secundarias y aparentes. Insistimos: nosotros seguimos y seguiremos siendo explotados y oprimidos. Y los patrones de derecha y de izquierda por igual siguen y seguirán siendo la clase dominante, el Estado.
¿Por qué? Porque, al no ser dueños de los medios materiales de vida, tampoco somos dueños de nuestras propias vidas ni decisiones. Somos esclavos asalariados, pero que creen ser “ciudadanos libres e iguales ante la ley gracias a la democracia”. Y porque absolutamente todos los políticos, tanto de derecha como de izquierda, son representantes de los intereses de distintas fracciones del mismo capital, es decir todos ellos son capitalistas que viven a costa de nuestra explotación y dominación. Sólo representan sus intereses, no los nuestros. No son nuestros “representantes”, son nuestros explotadores y opresores con distintas caretas y disfraces. Son nuestros enemigos de clase. (¡Y pensar que hay esclavos que celebran y defienden a sus diferentes amos!)
El problema de fondo, por consiguiente, no es tal o cual candidato, alcalde, partido, y ni siquiera el gobierno: el problema de fondo es todo el sistema democrático de explotación y dominación capitalista que a diario nos impide ser los verdaderos dueños de nuestras vidas y decisiones, que a diario nos destruye como clase y como seres humanos. Por eso “no se trata de cambiar de amo, sino de no tenerlo”.
Proletarios: mientras no despertemos y no luchemos como clase, como proletariado, contra el capital-estado y todos sus representantes de derechas e izquierdas, éstas seguirán en sus pugnas de poder, en sus peleítas entre patrones y sus respectivos lacayos políticos (“allá entre blancos”), utilizándonos en este asqueroso show democrático o como espectadores pasivos que opinan y votan cual borregos (o sea, ciudadanos) o como carne de cañón en las calles (como actualmente está ocurriendo en Venezuela). Por el contrario, la experiencia histórica de la lucha de clases y las recientes revueltas internacionales demuestran que cuando el proletariado reemerge y lucha como tal contra el yugo capitalista y estatal, derechas e izquierdas se unen en su contra en un sólo partido: el partido de la democracia, el partido de la contrarrevolución. Lo que pasa es que, como en el fondo son la misma mierda, derechas e izquierdas del capital le temen al proletariado autónomo y revolucionario que en su lucha porta “el fantasma del comunismo” y la anarquía; esto es, de la sociedad sin explotadores ni explotados, sin propiedad privada, trabajo asalariado ni capital, sin clases ni Estado, sin patrias ni cárceles de ningún tipo... una comunidad humana real y mundial. Esto no es una utopía, es una posibilidad y una necesidad histórica para la humanidad y el planeta entero.
Pero al parecer, será el mismo látigo de la contrarrevolución actual y de la miseria (no sólo económica sino de existencia) que vivimos a diario, el que, al menos por estas tierras, provocará que nuestra clase proletaria reaccione y se levante nuevamente como tal; que luche sin representantes ni intermediarios por las necesidades humanas contra el capital y el estado; que los proletarios confiemos solamente en nosotros mismos y dejemos de tener miedo de decidir y de luchar de verdad, es decir luchar para destruir lo que nos destruye (¡todo este inhumano sistema de muerte!) a fin de reapropiarnos de nuestra vida y las condiciones materiales que la hacen posible. Mientras tanto, los proletarios revolucionarios, aunque hoy seamos una ínfima minoría, seguiremos resistiendo y luchando a contracorriente: contra derechas e izquierdas por igual, contra la esclavitud asalariada y la tiranía estatal, contra la dictadura democrática del capital, contra el rebaño ciudadano y democrático. Como decía un histórico compañero revolucionario: “hoy en día, comportarse como un ser humano significa, fundamentalmente, comportarse revolucionariamente”.
¡SOMOS PROLETARIOS, NO “CIUDADANOS”!
¡NADA DE REPRESENTANTES: AUTONOMÍA PROLETARIA!
¡A COMBATIR A LA DERECHA Y A LA IZQUIERDA DEL CAPITAL POR IGUAL!
¡QUE SE VAYAN TODOS!
¡ABAJO LA DEMOCRACIA!
¡ABAJO EL CAPITAL Y EL ESTADO!
¡POR LA LUCHA DE CLASES Y LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!
¡POR EL COMUNISMO Y LA ANARQUÍA SIEMPRE!
brigada fantasma de agitación comunista-anarquista
Quito-Ecuador, fines de febrero 2014
¡A COMBATIR A LA DERECHA Y A LA IZQUIERDA DEL CAPITAL POR IGUAL!
* Ilusión compartida tanto por sectores empresariales, políticos y académicos de derecha como por ciertos ecologistas, políticos y académicos de izquierda, cada quien a su forma y con su discurso. En cualquier caso, una ilusión democrática y por tanto burguesa y reaccionaria.