lunes, 24 de febrero de 2014

FEBRERO: mes de recuerdos tristes y ejemplos a seguir. NEPANTLA, 40 AÑOS DESPUÉS, NO OLVIDAMOS.


Nepantla N° 1, 14 de febrero de 1979. Órgano de agitación y comunicación interna de las FLN
Para las Fuerzas de Liberación Nacional Febrero es un mes de recuerdos tristes y de actitudes ejemplares de nuestros primeros compañeros que perdieron la vida. Esa dura realidad se repitió en otras épocas, muchas veces también en febrero.
Hoy decimos PRESENTE a la memoria de ellas y ellos caídos en desigual combate en 1974. Su entrega a la causa nace en la búsqueda colectiva por la liberación de México del dominio pro imperialista sobre una serie de malos gobiernos que desde entonces todavía  padecemos.
En una apretada síntesis y para evitar la desmemoria histórica, en aquella época se realizaban -nunca sin dificultades-, trabajos político sin usar la violencia en las ciudades y se dedicaba tiempo y espacio al entrenamiento de un núcleo de combatientes en la Selva, que con el tiempo, poco a poco, sin importar cuanto tomase en lograrlo, se convertiría así en el ejército del pueblo.
Así, una fría noche de febrero, un batallón de soldados rodeó la “Casa Grande” (Casa de reclutas), dispararon y exigieron rendición. Nuestros compañeros no lo hicieron y los asesinaron. Exhibiendo aún más su vergonzante cobardía, a nuestros heridos los remataron.
Con los acontecimientos de febrero no sólo perdimos a nuestros primeros compañeros, sino que los trabajos políticos y militares de las FLN fueron descubiertos y la necesidad de defendernos con las armas en la mano se convirtió en una realidad constante. Cinco años nos tomó retomar el ritmo de los trabajos, pero nunca lo suspendimos.
Así, en 1979, en el mes de febrero, una nueva generación de combatientes publicó nuestro periódico interno NEPANTLA, órgano de agitación interna de las FLN, que lleva el nombre del pueblo donde aquellos compañeros siempre presentes en nuestra memoria dieron ejemplo de dignidad y cuyo último aliento dio un impulso a nuestros trabajos que llega hasta nuestros días.
Como recientemente nos propusimos –a pesar de no contar con nuestras instalaciones-, buscamos en nuestros archivos internos, para de ahí retomar lo que sobre aquellos acontecimientos se escribió. Sabemos que algunos  van a negar dichos sucesos (ya han pasado 35 años), especialmente esos pseudohistoriadores que viven de “becas” estatales y periodistas que cuentan con algún subsidio oficial (que en México se le dice “chayote”), y que se suman a la desmemoria y distorsión intencional (recuerden a quién sirven los pueblos sin historia), y miran para otro lado cuando se les muestran evidencias históricas, siempre apegadas a la verdad.
Afortunadamente son más los compañeros conscientes que buscan en la historia el camino de nuestra liberación que aquellos desmemoriados recalcitrantes, por lo que hoy presentamos a ustedes un ejemplo de periodismo verdaderamente libre e independiente.  Una copia facsimilar de dos artículos aparecidos en la primera página del primer ejemplar de nuestro periódico interno NEPANTLA.
“Sin más que decir y sí mucho por hacer” con respeto decimos…

¡PRESENTES!

Compañer@s:

  
                                      Soledad                            María Luisa                                              Gabriel                                     
 
Manolo                                     Salvador
¡Vivir por la Patria!
o
¡Morir por la Libertad!

E D I T O R I A L

(Editorial de Nepantla  Año 1, N° 1, 14 de febrero de 1979)
Hoy 14 de febrero de 1979 iniciamos la publicación de NEPANTLA. La fecha, obviamente, no es coincidencia, pues un día como éste, hace cinco años, sufrimos las primeras bajas en nuestras filas.
Desde entonces ha corrido mucha agua bajo los puentes. Y sin embargo, las enseñanzas que se desprende de aquellos acontecimientos conservan su vigencia.
¿Qué reflexiones, pues, son pertinentes?
Entre los múltiples riesgos que enfrenta el proceso revolucionario, uno de los más graves, por su difícil predicción, es la traición. Ella fue quien guio a nuestros enemigos hasta la casa de Nepantla. Ella fue quien pidió una rendición que no habría de darse.
Pero como antítesis de esa inmoral violación a la fidelidad que se debe a los principios –y a las personas-, surge la actitud firme y valerosa de los revolucionarios, que no transigen con esos principios y admiten el sacrificio como una eventualidad más de la lucha auténtica.
Claro que esa firmeza no era fruto de un día. Se fue gestando en la entrega cotidiana a las tareas concretas que constituyen la revolución. Y resultó –como se esperaba- el medio eficaz para mantener viva la llama revolucionaria.
Se dice que en momentos de gran peligro, los seres humanos recorren minuciosamente –y con paradójica celeridad- las páginas de su vida. Seguramente nuestros compañeros vieron desfilar ante sus ojos muchos acontecimientos.
Seguramente pensaron en nosotros, aún en quienes no los conocíamos personalmente, y reafirmaron su confianza en que sabríamos entender, asimilar y, también, seguir su ejemplo. Así, decidieron escribir la penúltima página como lo habían prometido: con dignidad y valor. A nosotros nos toca escribir la última, mostrando con nuestra creciente entrega a la revolución, que la llama encendida en Nepantla continúa ardiendo, y que reiteraremos nuestro compromiso de Vivir por la Patria o Morir por la Libertad.

POR QUÉ NEPANTLA
La idea de una publicación que funcionase como órgano de las Fuerzas de Liberación Nacional, no es del todo nueva, su germen se halla en los planes generales de la organización trazados desde los primeros comunicados. Si no se había realizado antes, se debe a que, para ser llevado a la práctica, todo proyecto revolucionario exige determinadas condiciones materiales y políticas, que no se habían alcanzado.

Por otra parte, el desarrollo de la organización –reflejo y acicate de la evolución de sus militantes- ha llegado a un punto que reclama, de una manera natural, la existencia de este órgano de comunicación.

¿Qué necesidades viene a  cubrir NEPANTLA?

1ª. Complementar la formación política que nuestros cuadros reciben de sus responsables. ¿Cómo? Fijando la posición de las F.L.N. ante situaciones que demandan una actitud precisa: la reforma política y la consiguiente participación de sedicentes partidos de izquierda en las elecciones, etc.; asumiendo en la lucha ideológica una línea revolucionaria contra las desviaciones y las ideas erróneas.

2ª. Dar a los compañeros de todos los niveles un foro donde expresan sus propias ideas, sobre los temas que les interesen.

3ª. Establecer una comunicación más abierta, crítica y comprometida, entre la Dirección y los militantes.

4ª. Prepararnos para elaborar publicaciones cualitativa y cuantitativamente distintas, imprescindibles para propagar entre el pueblo trabajador los programas y planteamientos que lo atraigan a la lucha.

Es importante asumir la publicación de NEPANTLA como una empresa típicamente revolucionaria, i.e. colectiva.

Esto quiere decir que la participación de cada militante será decisiva para el buen éxito del proyecto.

¿Cómo se desarrollará esta participación? A reserva –lógicamente-  de que la práctica nos haga modificar criterios, seguiremos este procedimiento: el militante (urbano o profesional) discutirá con su responsable el contenido general de su colaboración, en completa libertad. Las únicas y obvias restricciones están dictadas por la seguridad personal de los militantes, por una parte, y el principio “nada contra la revolución”, por la otra. Ya se verá que este último criterio no es tan difícil de aplicar como pudiera pensarse.

Luego, por medio de su responsable, el militante hará llegar su colaboración a la Dirección de NEPANTLA, la cual hará las observaciones pertinentes y procederá –si así lo determina- a la publicación del artículo.

Para terminar, tengamos presente que, en su afán de minimizar las posibilidades revolucionarias de los pueblos que explota, el imperialismo pregona nuestras supuestas incapacidades, haciéndonos creer que estas tareas –y con ellas nuestra liberación- están más allá  de nuestras fuerzas.  Pero esto no es cierto. Hay que tener claros cuáles son los propósitos que perseguimos con este trabajo, hay que sobreponerse a la feroz y mal entendida “autocrítica” que ha esterilizado tantos talentos. Hay que mostrarnos a nosotros mismos en la práctica, que NEPANTLA, que la revolución misma, son posibles.

¡Vivir por la Patria o Morir por la Libertad!

La Dirección de las Fuerzas de Liberación Nacional.