sábado, 25 de enero de 2014

41 KILÓMETROS DE UNA TENSA Y FRÁGIL CALMA CRUZANDO EL BASTIÓN TEMPLARIO

Publicado el 23/01/2014
Autor: Rafael Camacho

Las piedras alineadas sobre el asfalto reducen el camino a un solo carril. A un costado, decenas de costales rellenos con arena se amontonan asimétricamente formando una barricada, todo indica que es parte de un puesto de control. Es el crucero de Cuatro Caminos, a 1 km de Nueva Italia, hasta el momento, la ciudad más grande del estado de Michoacán que ha sido liberada del control de los Caballeros Templarios por parte de los grupos de autodefensa.

Detenemos el vehículo unos metros antes de la barricada y notamos que no hay miembros de los grupos de autodefensa a la vista. Los negocios colindantes al puesto de control están todos abiertos y ofrecen diversos alimentos y servicios. De primera impresión, la vida se desarrolla de forma cotidiana y hasta pareciera que la barricada de costales es parte integral de la escena. Del paisaje en una zona en conflicto.

Al reiniciar el viaje con dirección hacia Apatzingán, territorio templario sitiado por las autodefensas, se aprecia la fuerte presencia policiaca en la zona. Los vehículos de la Policía Federal y decenas de efectivos fuertemente armados mantienen posiciones en diversos puntos del crucero. Algunos platican entre ellos, otros miran sus teléfonos celulares o compran cosas en las tiendas y negocios aledaños, no se ven alertas sino un tanto aburridos. Aquí el tiempo parece pasar más lento.

Avanzamos con rumbo a Apatzingán por un camino que en los últimos años –y días– ha sido testigo de un sinnúmero de balaceras, levantones, asesinatos, incendios de vehículos y toda clase de atrocidades, aunque a simple vista pareciera que aquí no ha pasado nada, basta con agudizar un poco la mirada para apreciar algunos restos de los últimos eventos que han asolado este camino.

Dejamos atrás la entrada a Antúnez, en donde hace apenas unos días, efectivos militares que pretendían desarmar a un grupo de autodefensas, asesinaron a civiles que se oponían al desarme, lo que provocó movilizaciones y protestas ciudadanas en varias de las ciudades liberadas por los autodefensas.

Unos kilómetros más adelante, se encuentra la desviación hacia Parácuaro, donde apenas 12 horas antes de nuestro paso hubo un enfrentamiento entre grupos de autodefensas y miembros de los Caballeros Templarios que se prolongó por lo menos 4 horas y en el que se presume participaron algunos líderes del cártel Templario quienes, según fuentes de las autodefensas, huyeron por las montañas aledañas.

La entrada de Apatzingán se acerca, y aunque nadie lo comenta, se hace notorio que todos nos encontramos más alertas, la idea es pasar de largo y detenernos únicamente en los semáforos en rojo. Nadie tiene ánimo ni necesidad de hacer escala en esa ciudad, llena de narcos y sitiada por los grupos de autodefensa.

Es un día soleado en Apatzingán, la presencia de policías y militares es abrumadora; los halcones, un poco más disimulados, también se hacen sentir. No hemos avanzado ni dos calles cuando llegamos a una glorieta donde giramos a la derecha pero un convoy militar cierra la calle y obliga a todos los vehículos a retroceder. Preguntamos a un taxista que se encuentra estacionado si sabe qué es lo que sucede y nos responde que no, que mejor le preguntemos a los militares.

Tomamos una ruta alterna que nos permite saltar el bloqueo militar, vamos platicando el hecho de que a pesar de la inminente toma de la ciudad por parte de los autodefensas y de los enfrentamientos a menos de 20 kilómetros que tuvieron lugar la noche anterior, los periódicos locales solo hablan de la volcadura de un camión.

Ya hemos cruzado más de la mitad de la ciudad y algo llama nuestra atención: en una esquina, al menos 20 camionetas de lujo están estacionadas en formación, listas para salir en convoy, no se ve nadie dentro ni fuera de ellas pero es evidente que sus dueños u ocupantes están cerca.

Salimos de Apatzingán y llegamos hasta San José de los Plátanos, donde se encuentra un gran retén de grupos de autodefensa, hemos dejado atrás el bastión templario y estamos entrando nuevamente en zona ‘liberada’. Nos sentimos un poco más aliviados… esta vez sí lo externamos.

Hemos avanzado 41 kilómetros desde el crucero de Cuatro Caminos hasta el retén de San José de los Plátanos. 41 kilómetros donde se respira un aire espeso, 41 kilómetros de policías federales, militares y Caballeros Templarios, 41 kilómetros donde el sentimiento es de una tensa y frágil calma.

Referencias:
Redacción AN. “Michoacán: Autodefensas avanzan con la toma de Nueva Italia este domingo”. Aristegui Noticias (12 de enero de 2014).
Notimex y MVS Noticias. “Pese a evidencias, Segob insiste en que no hubo enfrentamientos en Parácuaro”.  Animal Político (22 de enero de 2014).