lunes, 30 de septiembre de 2013

CNTE, México: Ante las afectaciones de la reforma laboral-educativa se mantiene la lucha: Sección 22

Lunes 30 de septiembre de 2013
http://mexico.indymedia.org/spip.php?article2959
México D.F. La Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE-CNTE la madrugada de hoy 29 de septiembre acordó: continuar la Jornada de lucha nacional de MANERA MASIVA por la Defensa de la Educación Pública, Laica y Gratuita y el Empleo.
Al igual que en semanas anteriores, en varios estados del país continúan las movilizaciones en contra de la nefasta contrarreforma que lacera los derechos laborales y que a través de la autonomía de gestión dejará en manos de los padres de familia el sustento y manutención de las escuelas de educación pública en nuestro país.
Así mismo la Asamblea Estatal realizada en el Distrito Federal, responsabilizó al Gobierno Federal de que continúe el paro indefinido de labores por la política de oídos sordos al no dar respuesta a las legítimas demandas del magisterio nacional aglutinado en la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación de la cual forma parte la Sección 22 del SNTE-CNTE.
PRINCIPALES ACUERDOS:
22. Acuerda que el brigadeo nacional se refuerce en las diferentes secciones que hoy manifiestan su repudio a la mal llamada reforma educativa e integrar también a otros sectores de la sociedad como estudiantes, campesinos, organizaciones sociales y sindicatos con el propósito de que se incorporen al Plantón Nacional y fijar una fecha para el inicio unitario de la Huelga Nacional.
23. Acuerda no reconocer la Reforma Educativa y las Leyes Secundarias aprobadas y como resultado de la consulta a las bases movilizadas del día 27 de septiembre de 2013 se decide continuar con la Jornada de Lucha a Nivel Nacional de manera masiva y se hace un llamado a los compañeros del MDTEO que no se encuentran movilizados a incorporarse masivamente al Plantón Nacional, por la Defensa de la Educación Pública, Laica y Gratuita y el Empleo. Iniciando un movimiento de resistencia y desobediencia civil con la consigna: ¡EN OAXACA, LA REFORMA DEL ESPURIO PEÑA NIETO NO PASARÁ!
30. Acuerda brindar el respaldo total al Comité Ejecutivo Seccional (CES.) y al Profr. Rubén Núñez Ginez Secretario General de la Sección XXII, en base a las denostaciones que hacen algunos medios de comunicación escritos con el propósito de golpear al MDTEO.
Durante el análisis de la Asamblea Estatal Permanente, el Secretario General de la Sección 22 dio a conocer que en la revista proceso y en algunos medios al servicio del Estado (NOTICIAS DE OAXACA), circula una nota que menciona una supuesta “venta del movimiento”, reiteró ante los presentes que él, sería el último en claudicar en la presente jornada de lucha. Así mismo lamentó el manejo de información falsa en dicho reportaje ya que no solo denosta su cargo sino agrede a los miles de trabajadores aglutinados en el MDTEO, Ante esta información vertida a los asambleístas no se hizo esperar el respaldo y al unísono el grito de ¡Respaldo total al Secretario General!
Al recesar la asamblea Estatal el profesor Rubén Nuñez Ginez dijo que, quienes pretenden dividir el movimiento no lo han logrado ni lo lograrán ya que los principios del MDTEO mantienen vigente el movimiento magisterial y dan cuenta de uno de los sindicatos democráticos del país y del mundo que luchan por los beneficios de los mismos trabajadores y de la sociedad misma, -por lo anterior enfatizó- hacemos un llamado a los compañeros a no hacer caso a los medios serviles que difunden información falsa para debilitar esta gran jornada de lucha.
Por lo anterior la Sección XXII del SNTE CNTE reitera que no dará marcha atrás en la lucha por la abrogación de las reformas a los artículos 3º y 73 constitucionales. Y que la consulta a las bases seguirá siendo el mecanismo para definir el rumbo de nuestro movimiento.
México D.F. 29 de septiembre de 2013
¡SI NO HAY SOLUCIÓN, SEGUIREMOS EN PLANTÓN!
¡EL PARO, ES CULPA DEL ESTADO!
¡ABROGACIÓN INMEDIATA DE LA REFORMA EDUCATIVA!
¡LIBERTAD INMEDIATA E INCONDICIONAL, A LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA!
¡PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DESAPARECIDOS!
“POR LA EDUCACIÓN AL SERVICIO DEL PUEBLO”
¡UNIDOS Y ORGANIZADOS, VENCEREMOS!
Prensa y Propaganda – Cencos 22
Comité Ejecutivo Seccional
Sección 22 Oaxaca

Ley General del Servicio Profesional Docente: golpe a los trabajadores de la educación


por Ximena Franco*


Partido Comunista de México

Lunes, 30 de septiembre de 2013


En el marco de la nefasta Reforma educativa, ¿qué significa que se haya aprobado esa ley secundaria, reglamentaria del artículo 3° Constitucional, es decir, la Ley General del Servicio Profesional Docente?

Entre otras cosas, significa desconocer y anular la participación de los sindicatos en lo tocante a las cuestiones del ingreso, permanencia, promoción y reconocimiento de los trabajadores de la educación básica y media superior. Al hacer esto, se deja al trabajador sin la protección de sus organizaciones sindicales, pues estas cuatro materias quedarán fuera de la injerencia de los Contratos Colectivos de Trabajo, pues ya no concernirán al ámbito de lo laboral, sino solo al administrativo. Esto reduce a los sindicatos al papel inocuo de meros “observadores” de un proceso que sistemáticamente liquidará los derechos de los trabajadores (ver el Art. 30 de la Ley, por ejemplo). Los mecanismos, procesos y las resoluciones respecto del ingreso, la permanencia, la promoción y el reconocimiento serán ahora de la exclusiva competencia de la “Autoridad educativa”, es decir, de la SEP federal y locales, y del ahora todopoderoso INEE. Cabe señalar que la Junta de Gobierno de este Instituto es sugerida en ternas por el Ejecutivo, en este caso, Enrique Peña Nieto, el representante de los intereses de la clase burguesa que gobierna de facto en el país, y como tal, el impulsor del nefasto “Pacto por México. Será entonces la SEP, junto con el INEE, quienes decidirán a su gusto el destino de los trabajadores a través del establecimiento del “Servicio Profesional Docente” que, con el pretexto de mejorar la calidad del “servicio” educativo (olvidándose de que la educación no es un servicio sino un “derecho”), impone un sistema de evaluación punitivo, unilateral y claramente liquidador de los derechos conquistados por los trabajadores de la educación durante décadas.

Por ejemplo, la Ley ignora y “deroga” las disposiciones que se opongan al decreto (Transitorio Segundo), entre las que se encuentran aquellos derechos que estaban resguardados por la antigüedad del trabajador, condición de la que nunca se habla en esa Ley. Además, se elimina el proceso de “escalafón” y desaparece el derecho a la inmovilidad en el empleo. Se cancela también el derecho de reinstalación en el trabajo y el de indemnización con pago de salarios caídos por despido injustificado.

Pero veamos, ¿quién elaborará las evaluaciones que prácticamente decidirán sin más la permanencia en el trabajo de los maestros? El INEE, con participación de la “Autoridad Educativa” ¿Y quién calificará a los maestros? El INEE. ¿Y quién propondrá los criterios a evaluar? Lo hará finalmente el INEE. ¿Y quién decide finalmente si un trabajador se queda o no se queda sin trabajo? Ellos, también. O sea que el INEE-SEP serán juez y parte de la evaluación y se pretende que ni los trabajadores ni los sindicatos puedan hacer nada al respecto.

Como efecto de lo anterior, las decisiones que unilateralmente tomarán la SEP y el INEE están por encima de cualquier posible defensa del trabajador por la vía de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Es decir, un trabajador docente, si no cumple con el proceso de evaluación obligatorio al que se le someterá, o si no aprueba el mismo, puede ser separado del trabajo sin que pueda recurrir a la vía legal para defenderse. ¿Y dicen los “representantes del pueblo” en las cámaras de senadores y diputados que esta Ley no es punitiva, que sólo busca mejorar la calidad del “servicio” educativo? ¡Pues mienten! Esta ley es punitiva, anti-obrera y una herramienta de sometimiento para que la burguesía opresora, explotadora y violenta subyugue a los trabajadores y debilite el movimiento obrero y sindical. Es también un paso más para la entrega de la educación al sector privado.

Debemos tener en claro que la Reforma educativa y su Ley General del Servicio Profesional Docente son una extensión de la Reforma laboral para los trabajadores de la educación. Porque con ella desaparecen potencialmente los nombramientos de base para todos los trabajadores que ya lo tengan, pues estos serán sometidos a esas evaluaciones unilaterales para ver si pueden permanecer en su puesto, sin que se considere ni la antigüedad ni la formación académica de los trabajadores. De no aprobar las evaluaciones o de no presentarlas, serán separados del trabajo “sin responsabilidad para la autoridad educativa […] y sin la necesidad de que exista resolución previa del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje […]”, frase que se repite a través de todo el texto de la Ley. Por otro lado, los trabajadores de nuevo ingreso tendrán que realizar una evaluación para poder entrar al sistema. Si la aprueban, todavía deberán esperar hasta tres años en un periodo de “inducción”, mientras tanto tendrán un “nombramiento inicial” (Art. 20 y 21, por ejemplo). Durante ese periodo serán evaluados otras tres veces más para que la autoridad educativa decida si pueden o no permanecer en el trabajo. De poder permanecer, tendrían el nombramiento definitivo; de no poder permanecer, serían “separados” del trabajo en los mismos términos que los trabajadores que tenían nombramiento de base, es decir, sin que la SEP tenga responsabilidad legal ante sus despidos. La Ley también establece un nombramiento “provisional” y otro por “tiempo fijo” (Art. 2, fracción X), para encubrir formas de contratación que deterioran el trabajo al no ofrecer definitividad en el mismo ni un nombramiento de base, con todos los derechos y beneficios que ello conlleva, y que han sido producto de la lucha de la clase trabajadora. Encima de todo esto, la Ley en cuestión (en su Art. 38) avala los contratos por horas, pues a un trabajador docente que no tiene jornada completa se le puedan asignar horas adicionales como un mecanismo de “promoción”, y mediante un proceso llamado de “compactación”, el trabajador estará trabajando bajo ese esquema, lo que da entrada al fraccionamiento del salario y el pago por hora, que según se ha fijado con la reforma laboral, es de 7 pesos aproximadamente.

La Reforma educativa, junto con esta Ley secundaria, anteponen el mérito al derecho, como si los derechos tuviera que ganárselos el trabajador y no estuvieran allí para ser refrendados en y por los hechos. Esta Ley supedita los derechos de los trabajadores a un sistema de evaluación que es coercitivo y unilateral, que aísla al trabajador ante el aparato de la patronal, dejándolo incluso imposibilitado para defenderse por la vía legal si llegara a perder el trabajo. Por otra parte, este sistema de evaluación, al imponer los mecanismos para el ingreso, la permanencia, la promoción y el reconocimiento, pretende implantar un modelo individualista que pondrá a competir a los trabajadores entre sí, ya que la situación laboral de cada trabajador –según pretenden hacernos creer con esta Ley- solamente dependería de la capacidad del trabajador para aprobar exámenes, y no de la defensa colectiva de sus derechos.

Así, cada uno es dejado solo ante el aplastante aparato de un Servicio Profesional Docente que pone en el centro la evaluación como un mecanismo encubierto de liquidación de los derechos de los trabajadores de la educación, un Servicio Profesional Docente que está al servicio de los intereses mezquinos y minoritarios de los inversionistas privados, quienes con fruición esperan poder invertir sus capitales en el “servicio” educativo para poder sacar jugosas ganancias a costa de la educación de la niñez y a juventud de nuestro país, y a costa del futuro de los trabajadores.

Los trabajadores agrupados en la CNTE y otras organizaciones se han opuesto firmemente a esta mal llamada “reforma educativa” y a las leyes secundarias como la del Servicio Profesional Docente, que la revisten de terroríficos poderes para hundir más a la clase trabajadora en la miseria y la incertidumbre. Los trabajadores han tenido que pelear también contra los vituperios y mentiras, impulsados por los consorcios de comunicación al servicio de los enemigos de nuestra clase, que señalan al maestro combativo como un holgazán e indolente que sencillamente no desea ser evaluado y al que no le importa la educación. Encima de esto, exigen a gritos que la policía reprima a los maestros. Pero lo que los medios oficialistas no dicen es que la CNTE realizó 10 Congresos Educativos y que sus resoluciones fueron ignoradas por los gobiernos locales. Estos congresos tenían la finalidad de elaborar un proyecto de reforma, esta sí propiamente “educativa”, que se planteaba como un proyecto  integral, incluyente, sensible a las necesidades regionales y acorde con las necesidades del pueblo trabajador. Los maestros no rechazaban la mejora de la educación ni la evaluación de los docentes. Pero sí rechazaban una concepción de la educación como servicio empresarial y de la evaluación como un mecanismo de castigo y arrasamiento de derechos del trabajador. También se oponían rotundamente a todo intento de privatizar la educación. Porque lo que los merolicos del gobierno agrupados en televisoras, prensa y radio no dicen es que las intenciones de los hacedores del “Pacto por México y las reformas que lo acompañan, es la de reservar el derecho de la educación a unos cuantos, porque la privatización de la educación provocará que solo unos cuantos puedan pagarla, como ya de hecho sucede en otros países.

En un régimen económico y político como el que vivimos, donde no gobierna el pueblo trabajador ni sus intereses legítimos son representados por ningún partido político electoral, las leyes sirven para justificar la opresión y la explotación, y son impuestas mediante la bota y el tolete de las fuerzas represivas del Estado. Ante este panorama es fundamental seguir construyendo, desde la base, un movimiento obrero sindical clasista y combativo, capaz de agrupar y organizar a los trabajadores para prepararlos en  la lucha frontal y decidida no solamente por la preservación de los derechos laborales, sino por el poder político. Resulta imprescindible que los trabajadores comprendamos que mientras el régimen económico se siga fundando en la explotación del trabajo y en la propiedad privada que despoja al pueblo trabajador de toda la riqueza que él produce, ni las leyes ni las instituciones tendrán la capacidad de resolver la situación de vida que actualmente padece la clase trabajadora. Necesitamos nuestras propias leyes y nuestras propias instituciones. Para el pueblo trabajador es imprescindible que el poder político deje de ser un mecanismo de dominación oligárquica –dominación que hoy pretenden vendernos como “democracia”-. Es por eso que necesitamos construir el poder de nuestra clase.


México: Ante la represión, la única vía es la organización ¡los trabajadores no tenemos nada que perder, salvo nuestras cadenas!

por Carlos López
Partido Comunista de México
Lunes, 30 de septiembre de 2013
Desde el pasado 13 de septiembre, el Zócalo de la Ciudad de México permanece ocupado por fuerzas de la Policía Federal (PF) y granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF). La presencia policial en la plaza carece de fundamento legal y representa un atentado gravísimo en contra de las libertades de manifestación, expresión y libre tránsito, garantizadas por la Constitución. Debemos recordar que el 13 de septiembre, cerca de las 16:00 hrs., los trabajadores de la educación que sostenían un plantón masivo en contra de la “Reforma Educativa”, fueron desalojados por la fuerza para que Enrique Peña Nieto pudiera dar “el grito de independencia” dos días después, frente a unas cuantas centenas de acarreados desde algunos municipios del Estado de México, y para que el Estado burgués pudiera mostrar, como cada año, la fuerza militar que tiene en sus manos para reprimir cualquier intento organizativo del pueblo trabajador.
Los maestros, entonces, trasladaron su plantón al Monumento a la Revolución, donde sostienen la resistencia en contra de la “Reforma Educativa”, convirtiendo ese espacio público en un bastión de la solidaridad clasista que debe despertar entre los trabajadores cualquier lucha por la justicia y en defensa de sus derechos históricamente conquistados. Simultáneamente, el movimiento estudiantil se sumó de manera masiva a apoyar a los profesores, impulsando asambleas y paros en distintos centros de estudio de educación media superior y superior, así como la participación del estudiantado en marchas, movilizaciones y brigadas que dieron a conocer a miles de trabajadores el verdadero significado y los alcances de la nefasta reforma que, como ya se ha señalado con anterioridad, atenta en contra de la educación pública y gratuita, y también en contra de los derechos laborales de los maestros de todo el país. Además, la presencia y solidaridad activa de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) así como de diversas organizaciones políticas y sociales, ha puesto de manifiesto que existe un descontento creciente entre la clase trabajadora que define de manera cada vez más clara su posición frente a la burguesía y el Estado, evidenciando que es prácticamente imposible alcanzar un acuerdo por la vía de la negociación con los representantes políticos de la clase dominante.
Muestra de esta imposibilidad, de la cerrazón y de la vocación represiva del Estado, es la presencia de policías federales y capitalinos que impiden el acceso a la plancha del Zócalo. Para mantener la ocupación de la plaza, los gobiernos del priista Peña Nieto y del perredista Miguel Ángel Mancera, pusieron como pretexto la realización de una ceremonia de conmemoración por las víctimas del terremoto de 1985 el 19 de septiembre y, después, la instalación de un “centro de acopio” de víveres para los damnificados por los huracanes “Ingrid” y “Manuel”. En realidad, lo que ninguno de estos empleados de la burguesía quiere es que la plaza más importante del país vuelva a ser ocupada por el pueblo trabajador para mostrar su capacidad de organización y su repudio en contra de las llamadas “Reformas Estructurales”.
No es la primera vez que sucede esto. El 1 de diciembre del año pasado, el Congreso de la Unión y el Zócalo también fueron amurallados para impedir las protestas que suscitaba la imposición en la presidencia de Enrique Peña Nieto, originando varios enfrentamientos entre la policía y la gente que salió a las calles. Desde entonces, la SSPDF ha puesto en marcha una estrategia represiva en contra de los movimientos sociales, caracterizada por la violación sistemática a los derechos humanos de todos los capitalinos y un número alarmante de detenciones arbitrarias. Dichas detenciones se han extendido, también, a reporteros y fotógrafos de medios independientes que cubren marchas y movilizaciones, y que han documentado de forma valiente y comprometida los excesos cometidos por la policía. El poder judicial en el DF ha llegado a decir, incluso, que el trabajo de los periodistas independientes constituye un delito que “agravia a la sociedad”. El gobierno de Miguel Ángel Mancera, producto de las negociaciones cupulares entre Andrés Manuel López Obrador y la dirigencia perredista en el anterior proceso electoral, así como el de Enrique Peña Nieto, se alistan para llenar las calles de escudos, toletes, gases lacrimógenos, tanquetas y botas policiales. Los dueños del poder, al igual que lo hicieron el 10 de junio, el 1 y el 13 de septiembre, amenazan con desatar toda la fuerza represiva del Estado el próximo 2 de octubre, durante la jornada de lucha que se desarrollará en la Ciudad de México para recordar la masacre ocurrida en Tlatelolco hace 45 años.
Según el diario “24 Horas”, la SSP y la PF preparan un operativo conjunto en el que intervendrán más de 7 mil uniformados y cerca de 350 agentes ministeriales (policías judiciales infiltrados en la marcha) para “evitar” cualquier acto de “violencia”[i]. Se demuestra, con esta disposición de los gobiernos federal y capitalino, que en realidad la violencia, si llegara a haberla, provendrá del Estado y no de quienes salgamos a manifestarnos ese día. La presencia policiaca en una manifestación política constituye, en sí misma, un acto de provocación. Tal pareciera que la burguesía quiere, de manera definitiva, acabar de un solo golpe con el movimiento magisterial, estudiantil y popular que se desarrolla ininterrumpidamente desde que fue presentada en el Congreso la iniciativa de ley de la “Reforma Educativa”. Los hemos visto actuar en Atenco, en Oaxaca con la APPO, en Guerrero y Michoacán contra estudiantes normalistas, y en últimas fechas también en el Distrito Federal, en Veracruz y en cualquier otra parte de la República donde crece, de manera inevitable, el descontento social.
Ceder más terreno frente a la represión es un error que nos puede costar muy caro. Por ahora, y de manera estrictamente coyuntural, se han perdido espacios como el Zócalo y las inmediaciones del Congreso. Además se levantan voces, provenientes del panismo y el priismo, que quieren “reglamentar” la realización de marchas y manifestaciones, es decir, impedirlas por completo bajo amenaza de usar indiscriminadamente a la policía en contra del pueblo trabajador. Por otra parte, no podemos perder de vista que hace unos días entró en vigor el “Protocolo de Actuación Policial para el Control de Multitudes”[ii], que establece el marco jurídico para garantizar la impunidad en cada acción emprendida por el cuerpo de granaderos en el DF. En resumen: ceder ante la represión significa, en los hechos, resignarse a la criminalización de la protesta social, aceptar la cancelación sistemática de los derechos humanos y admitir la normalización de las prácticas represivas del Estado.
Ante este escenario, tenemos que insistir en la necesidad de la organización en todos los espacios donde desarrollamos nuestra vida cotidiana. Las iniciativas de organización en la base, en nuestros centros de trabajo, colonias, escuelas y barrios, sin embargo, deben ir acompañadas de la puesta en práctica de medidas concretas de contención ante cualquier acto represivo antes, durante y después de una acción de masas. Así como la policía se prepara para golpear y encarcelar a trabajadores y estudiantes, los trabajadores y estudiantes debemos prepararnos para llevar a cabo nuestras movilizaciones dándole prioridad a la seguridad de todos los contingentes; pero sobre todo, debemos tener la firmeza política necesaria para no permitir ni un atentado más en contra de nuestro derecho a manifestarnos. No podemos olvidar que uno de nuestros principales factores a favor es el número. En términos generales, somos muchos más quienes queremos construir una sociedad más justa, que no sea regida por la explotación y la producción de ganancias para unos cuantos capitalistas, sino que se base en la solidaridad y garantice la satisfacción de las necesidades básicas de todos los mexicanos, es decir: una sociedad de trabajadores para los trabajadores. Sin embargo, este número es poco significativo si se encuentra disperso y desorganizado. La coordinación de todos los esfuerzos es una tarea urgente y necesaria, en vista de la disposición salvaje del Estado para aplastar cualquier protesta social y política.
Por eso es indispensable fomentar la unidad de nuestra clase: el proletariado; defender su independencia frente a corrientes reformistas y oportunistas que pretenden entregar a los trabajadores en brazos de la burguesía; basar nuestra acción en un análisis científico de la realidad; aumentar nuestra conciencia de clase y, con ello, nuestra combatividad. Recordemos que los trabajadores no tenemos nada que perder, salvo nuestras cadenas; tenemos, en cambio, un mundo que ganar. ¡VENCEREMOS!                       

[México] El asalto al cuartel Madera: razones y objetivos del Grupo Popular Guerrillero de Arturo Gámiz

por Job Hernández
Partido Comunista de México
Martes, 01 de octubre de 2013
El asalto al cuartel Madera, realizado el 23 de Septiembre de 1965 por el Grupo Popular Guerrillero, es el inicio de las luchas armadas por el socialismo en México y el resultado de pensar la actualidad de la revolución socialista en nuestro país. Pero hasta ahora no se han explorado debidamente sus fundamentos teóricos y el salto en la conciencia socialista que esto significó. La mayoría de los estudios alrededor de este acontecimiento se han hecho desde una perspectiva anecdótica, periodística o literaria, pero sin detenerse mayormente en sus razones históricas y sus objetivos.[1]
Esto ha dejado en la obscuridad que los guerrilleros de Madera tenían un conocimiento certero de la realidad nacional y del lugar que ocupaba México en el mundo, y su acción armada estaba determinada por su diagnóstico de la específica situación de la lucha de clases en ese momento, a su parecer constreñida por la subordinación que los destacamentos socialistas y comunistas más importantes mantenían con respecto del régimen surgido de la Revolución Mexicana. Para romper con este impasse es que se recurrió a las armas, buscando desatar un proceso destinado a conseguir de manera efectiva la necesaria independencia ideológica y orgánica de la clase proletaria mexicana, para que saliera de su sumisión y retomara su papel de vanguardia.
Por eso, de manera explícita, el documento titulado Segundo Encuentro en la Sierra «Heraclio Bernal», que sintetiza las razones del Grupo Popular Guerrillero, polemiza no sólo con la clase dominante, sino también con el Partido Popular Socialista y con el Partido Comunista Mexicano, representantes cabales de la ideología socialista subordinada al régimen. Se trata de un ajuste de cuentas que mantiene -por desgracia- tremenda actualidad, dada la persistencia de posiciones políticas que nos invitan insistentemente a marchar a la zaga de del llamado nacionalismo revolucionario.
Así, la acción armada de 1965 constituyó una fuerte desavenencia no sólo contra el régimen surgido de la Revolución Mexicana sino, de pasada, contra los partidos políticos de «izquierda» que habían endosado su suerte a éste. En el documento esclarecedor de las razones de la lucha armada, titulado Segundo Encuentro en la Sierra «Heraclio Bernal», el Grupo Popular Guerrillero pintaba su raya con respecto de quienes «cerrando los ojos a la realidad, desconociendo la experiencia histórica, embelleciendo el capitalismo atribuyen a la burguesía nacional cualidades que no tiene y postulan una alianza abstracta e incondicional en que el proletariado enajene su independencia y quede bajo la tutela burguesa», basando su política en la colaboración de clase, e inventando «que la burguesía nacional independizará al país, resolverá los problemas fundamentales del pueblo y creará un nuevo tipo de democracia», dejando a los revolucionarios en el papel de coadyuvantes de esta tarea. Para los autores del texto, aparece con meridiana claridad lo que hasta entonces era misterioso para una porción importante de la oposición socialista y comunista: que «el Estado es la burguesía y que el capitalismo de Estado obedece a los intereses directos e inmediatos de la burguesía nacional y sólo servirá al proletariado cuando éste tenga al Estado en sus manos».[2]
Por supuesto, estas críticas van dirigidas al Partido Popular Socialista (PPS) y al Partido Comunista Mexicano (PCM), que forman parte de los partidos pretendidamente proletarios que «parecen haber olvidado su misión histórica y quiénes son sus enemigos», además de tener «poca influencia entre la clase obrera», factores ambos que redundan en el hecho de que «el proletariado está a merced de sus enemigos, está sumamente contagiado de la ideología burguesa, y sus capacidades revolucionarias y sus habilidades se van perdiendo a consecuencia de la prolongada calma en que ha vivido», sobre todo porque los partidos que dicen representarles «han renunciado a la revolución» y «no se atreven a hacer más de lo que está en las listas de lo permitido, lo autorizado y lo registrado por la Secretaría de Gobernación».[3]
En esta crítica, el Grupo Popular Guerrillero acude con buenos pertrechos. Corre el año de 1965. Han ocurrido una serie de eventos internacionales y nacionales que le permiten eludir de mejor manera la férrea tenaza de la ideología de la Revolución Mexicana. La Revolución Cubana es ya un hecho consolidado. Ha otorgado a la izquierda latinoamericana la Segunda Declaración de La Habana, que sirve de orientación a los autores del documento que estamos refiriendo. (Por ejemplo, la citan con aprobación en la parte en que afirma que, en las actuales condiciones de América Latina, «la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista»).
En el plano nacional también ha corrido suficiente agua bajo el puente. Los resultados de la Revolución Mexicana están más claramente a la vista. Esto permite, en primer lugar, una mejor caracterización del movimiento antiporfirista. Se dice que fue una revolución antifeudal, antiimperialista, democrática y burguesa. Para los autores del Segundo Encuentro, no cabe duda que es la burguesía quien «queda en el poder y abre de par en par las puertas al desarrollo capitalista». Posteriormente, lo que ocurre es consecuencia de este hecho primordial: se consolida la burguesía en el poder y se van agotando «sus rasgos progresistas hasta convertirse, en virtud de las leyes objetivas de su desarrollo, en la burguesía poderosa, omnímoda y reaccionaria que hoy nos agobia».[4]
Después de medio siglo de dictadura burguesa, lo que ha ocurrido es el tránsito de México de «nación semiesclavista y feudal» a «país capitalista en acelerado desarrollo». Se ha creado un mercado interno, por modesto que sea. Y, sin dejar de ser un país agrícola, «México es también un país industrializado». En ese sentido, «nadie puede negar la industrialización que se observa en el D.F., en Monterrey, en el Edo. de México y en menor escala en San Luis Potosí, Puebla, Tamaulipas, Veracruz, Chihuahua y otras regiones». De la misma forma, «se ha desarrollado una importante industria petrolera y petroquímica, se está consolidando la industria eléctrica, se impulsan las industrias pesadas» y «las industrias de transformación, de la construcción, etc. han alcanzado un auge notable».
Pero esta industrialización se desarrolla con dos rasgos centrales. En primer lugar, se trata de una economía en que existen pequeñas empresas que ocupan unos cuantos obreros junto a «varios cientos de gigantescas empresas que trabajan con los más modernos equipos, con la técnica más avanzada, que tienen ingresos anuales de más de 25 millones de pesos». Ocurre, entonces, «la formación de monopolios que desplazan a las empresas de menos capital y las arrojan a actividades menos importantes». Y este proceso «ha alcanzado un alto grado» en el momento que se escribe el documento. En segundo lugar, junto al carácter monopolista de la economía, ocurre una acentuada dependencia respecto del imperialismo. En este terreno, se desarrolla una lucha en que intervienen el capital privado nacional, el sector estatal y el imperialismo, por lo que el conjunto de la dinámica nacional aparece necesariamente marcado por «las contradicciones entre el imperialismo y la burguesía nacional», aunque ambos, «al unísono le chupan el sudor y la sangre a los trabajadores».[5]
Por eso, «el capitalismo de Estado en México significa la integración o fusión de la maquinaria estatal con el capital nacional, el uso del Estado para facilitar el desenvolvimiento de ese capital, representarlo y protegerlo frente al imperialismo y sobre todo frente al proletariado». Por supuesto, con el imperialismo la burguesía nacional busca la componenda y la asociación. Eso marcará su trayectoria vital: la de una independencia relativa que pronto se trocará en subordinación plena y que significará un cambio en el papel que le toca desempeñar en el decurso histórico de la nación. Una vez que madura en esa dirección, la burguesía «es incapaz de resolver los problemas fundamentales del pueblo» (fundamentalmente no quiere más la reforma agraria). Por eso, los autores del Segundo Encuentro se sienten llamados a «mostrar el fracaso de la burguesía y su impotencia y falta de voluntad para salir del atascadero».[6]
Con estos argumento bajo el brazo, Arturo Gámiz y sus compañeros reprobaban el colaboracionismo del PPS y del PCM, argumentando que «ya es hora de iniciar la revolución» siguiendo la orientación de que es «una burda mentira que haya “caminos nacionales” propios y distintos para cada pueblo» cuando, más bien, «lo fundamental no son las particularidades de cada país sino los rasgos generales del capitalismo». Iban seguros de que «no hay el grado de conciencia que se quiere, es muy cierto, pero el proceso revolucionario es el que puede dar esa conciencia a las masas». De esa manera, se podía romper con la subordinación del movimiento obrero al régimen y con los extravíos de la conciencia comunista y socialista, profundamente enredada con la ideología de la Revolución Mexicana. Lo que se necesitaba, de acuerdo con este diagnóstico era que se desarrollara una situación revolucionaria para que el proletariado saliera de su estado de sumisión y asumiera su papel de vanguardia. Esa era la intención del asalto al cuartel Madera.
Como podemos ver, todo esto está fuertemente condicionado por la subordinación de la conciencia proletaria a la ideología de la Revolución Mexicana. La necesidad de «iniciar la acción donde sea, a la hora que sea» y el traslado del eje del eje de la revolución al campesinado y los estudiantes, nace de este hecho ideológico. En ese sentido, el grupo Popular Guerrillero definió una propuesta de salida a esta triste situación, una especie de golpe contundente para despertar al gigante proletario dormido, que sería, en última instancia, el que resolvería definitivamente la lucha que el asalto al cuartel Madera se proponía tan sólo iniciar.
23 de Septiembre de 2013

[1] Destacan: Carlos Montemayor, Las armas del alba, Ed. Joaquín Mortiz, México, 2003; Raúl Florencio Lugo, El asalto al cuartel Madera. Testimonio de un sobreviviente, Ed. UACH, México, 2006; Fritz Glockner, Memoria Roja. Historia de la guerrilla en México (1943-1968), Ediciones B, México, 2007, Cap. III. «Madera, para alcanzar el cielo»; y Laura Castellanos, México armado. 1943-1981, Ed. Era, México, 2007, Cap. 2 «El Che en Chihuahua». Una compilación de interpretaciones, documentos, artículos, editoriales y textos conmemorativos se encuentra en  http://www.madera1965.com.mx.
[2] Segundo Encuentro en la Sierra «Heraclio Bernal», Resolución 5. «El único camino a seguir», Ediciones Línea Revolucionaria, Chihuahua, México, 1965, s/p, Disponible en http://www.madera1965.com.mx/resol.html

Ante las tormentas tropicales, como ficheras de cabaret, políticos desfilan ante las cámaras, despensas en mano…

Fuente: Colectivo La Digna Voz, 30-09-2013

Tras el devastador terremoto que azotó a Haití en enero de 2010, la revista Time dedicó una edición completa a la cobertura de aquel siniestro (algo poco habitual para un medio que, obsesionado con el culto al individuo, suele dedicar su producción al tributo apoteósico de las personalidades en boga). A pesar del restringido alcance de su análisis, el artículo protagónico de aquel número acertaba –aunque ceñido al tema infraestructural– en el diagnóstico de la tragedia. No recuerdo las palabras exactas del autor, pero el artículo arrancaba con una acotación que advertía lo siguiente: “Los que matan no son los terremotos, sino los edificios mal construidos”. Bien puede extrapolarse esta misma lógica a la devastación material-humana que ocasionaron los ciclones Manuel e Ingrid en México. Pero acaso extendiendo la crítica –que no hace la revista Time– a los responsables de la mala construcción de inmuebles, la planificación errática de desarrollo urbano o la negligencia en la prevención de desastres naturales.
A diferencia de otros años, en que los fenómenos meteorológicos afectaban tan sólo a unas pocas entidades, este año las tormentas tropicales azotaron sin conmiseración a casi toda la geografía nacional, aunque con especial intensidad al sur del país. En este México destruido si cabe la expresión: llueve sobre mojado. A toda la secuencia de conflictos que atraviesa el país, añádasele la estela de muerte, destrucción, daños incuantificables, que dejó tras de sí la dupla de ciclones. Y si bien algunos analistas consideran que la presidencia o los gobiernos estatales se beneficiaran con la coyuntura de la contingencia, debido al desplazamiento de otros asuntos o conflictos de alta peligrosidad política, cabe tan sólo mirar el oprobioso desempeño de las autoridades frente al desastre, así como las filtraciones que ponen al descubierto la corrupción desenfrenada de funcionarios o la malversación de recursos públicos para la escenificación de rescates tele dramatizados, para desarticular este argumento de aliento involuntario a la autoridad.
Una vez más la estrategia oficialista se centra en la comunicación e imagen. Cual ficheras de cabaret, uno por uno los mandatarios estatales y federal desfilan ante las alcahuetas cámaras con despensas en mano, camisas arremangadas y botas de hule sumergidas en el fango. La misma disposición teatral de otros años. Excepto que ahora los reproches de los damnificados han arreciado, y casi nadie parece confiar en los conatos desinteresados de apoyo gubernamental…

Guerrero: la autoridad con el agua hasta el cuello
Julio Hernández escribe: “…en el escenario guerrerense destaca el gobernador Ángel Aguirre Rivero, quien ha competido en cuanto a la gráfica más oportunista y grotesca al dar una entrevista a un medio informativo con el agua a la altura del pecho, para de- mostrar en metros cúbicos circundantes cuánta es la profundidad de su esfuerzo burocrático”.

Esta grotesca estampa que con precisión relata “Astillero”, contrasta con la creciente indignación que se cocina en Guerrero, donde la desatención, la negligencia de las autoridades, alcanza niveles incalificables. En Acapulco, habitantes de la zona rural de este municipio han tomado el asunto de la protección civil en manos propias. Frente a la pertinaz ausencia de asistencia gubernamental, decenas de pobladoras han bloqueado la carretera federal Acapulco-México, para alertar a los automovilistas acerca de un posible desplome del puente Alfredo Mendizábal, afectado por las lluvias. También en Acapulco, la falta de víveres ha propiciado un conflicto entre damnificados y las “fuerza del orden”. En lugar de que militares, marinos y policías auxilien con despensas o soporte para la evacuación, estos se han dedicado a custodiar los supermercados para evitar que la gente hambrienta recoja los flotantes acopios que arrastran las lluvias del interior de las tiendas. La población no titubea más para señalar las arbitrariedades y la inicua participación de los efectivos. Gaudencio Hernández relata a Proceso: “Nos enteramos que aquí nos iban a dar despensas, llegamos a las seis de la mañana y la Marina nos empezó a garrotear por andar buscando entre lo que arrasó el agua. Ya fuimos al mercado, a Puerto Marqués, a la glorieta y no dan nada. Si no tuviéramos hambre ¿usted cree que estaríamos aquí?” Otra señora, cuyo nombre permanece en el anonimato, suplica a la prensa entre gritos: “Digan que no es cierto que el Ejercito vino a rescatarnos. Lo dijeron en las noticias y no es verdad… tres días atrapados… sin agua… sin familia… ahora que regresé a rescatar cosas no encontré nada, ni ropa ni roperos ni garrafón de agua… Nada nos dejaron los maleantes que entraron…”

Y mientras todo esto ocurre, Ángel Aguirre sigue montado en su macho televisivo, teatralizando el respaldo, e histéricamente ocupado con el encubrimiento de los negocios ilícitos que licenciaron a empresas inmobiliarias (Geo, Homex Ara) para construir encima de humedales, superficies pantanosas y zonas de alta vulnerabilidad.

El Ángel no anda en burro, o el miedo no anda en Ángel.
 

La tragedia veracruzana
Una persona que trabaja en Sedesol, narró a un servidor el siguiente evento (omitiré referencias específicas, pero dejo el anécdota para una eventual profundización en el caso): En una comunidad al norte del estado de Veracruz, un padre de familia acudió a una oficina de la secretaría para solicitar apoyo, tras el desgajamiento de un cerro que sepultó a su familia y su escaso patrimonio. Salvo el más pequeño de sus hijos, todos los demás miembros familiares perecieron en el incidente: esposa, primogénito, madre, hermanas, cuñados, sobrinos. En las oficinas de la dependencia, lo recibieron con la explicación oficialista habitual: es un problema de la naturaleza, no del gobierno, acá no se puede hacer nada, es una pena. Pero según sospechas de los pobladores (aquí es donde cabría una investigación más exhaustiva), el deslave no ocurrió por causas naturales o extrapolíticas, como alegan las autoridades. Al parecer, hace algún tiempo el gobierno federal otorgo licencia a una empresa privada para dinamitar el cerro, con el fin de extraer recursos minerales, aún sabedores de la alta vulnerabilidad y la exposición de la comunidad referida (atrapada exactamente en el medio de dos cerros).

A esta criminal omisión del gobierno federal o estatal o de ambos, agrégasele la desquiciada lentitud en la construcción de los caminos rurales y los muros de contención para los cerros: en estas condiciones, la evacuación es prácticamente imposible. Pero la negligencia, lentitud, ineptitud, inoperancia, en este y otros gobiernos es la regla. La revista Proceso denuncia: “Aunque la ley [Estatal de Protección Civil para la Reducción del Riesgo de Desastres] ya entró en vigor, los ayuntamientos y la Secretaría de Protección Civil todavía no la aplican (¡sic!). Sobre todo uno de sus lineamientos centrales: que no habrá ningún asentamiento humano o colonia irregular en zonas de riesgo, es decir aquellas propensas a deslaves por precipitaciones pluviales…”

Adviértase que el gobierno tiene una triple responsabilidad, a saber: uno, negligencia o nula disposición política para la reubicación de asentamientos irregulares; dos, corrupción y lentitud en la construcción de caminos y tramos rurales, rutas de evacuación y muros de contención; y tres, criminal omisión con respecto a las concesiones-licencias que se expiden a empresas particulares para la explotación de formaciones montañosas de alto propensión al derrumbe, y a la devastación natural-humana.

Aún así el gobernador sale en la foto con inmaculado gesto caritativo. Para que nadie ponga en duda la competencia de su gestión, y poniéndole el pecho a los reclamos de la población, el priista en jefe lanza una resuelta –aunque peregrina– defensa de la duartista administración: “No es un tema de caminos [llámese políticos o carreteros], por favor, es un tema de cerros”.

El paro magisterial del 12 de noviembre de 1968: maestros en rebeldía, el SNTE alineado al gobierno

Rebelión, 30-09-2013
Cuando la sociedad mexicana presencia el movimiento magisterial más grande de nuestra historia; en la mayor extensión del territorio nacional, incluyendo a Quintana Roo, Baja California, Campeche y Veracruz; con un programa claramente político y que se vincula, mediante variadas formas, con la agenda política de las fuerzas sociales y políticas populares en defensa del petróleo y la electricidad, de las conquistas históricas de los trabajadores y los sindicatos, de las formas de autogobierno indígenas, de la soberanía nacional, y en contra de la entrega del país a los mayores explotadores y guerreristas del mundo: los monopolios y gobiernos de Estados Unidos, no está de más abordar un paro de maestros ocurrido hace 45 años en la capital de la República.
En 1968 las masas de estudiantes universitarios, politécnicos, chapingueros y normalistas fueron capaces de realizar un gran movimiento por la democracia y en contra del autoritarismo del régimen del Partido Revolucionario Institucional, de conquistar el apoyo de una enorme mayoría del pueblo mexicano y de formar el Consejo Nacional de Huelga, siendo acompañados por la recién constituida Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas. Pero además, el movimiento estudiantil-popular logró que muchos miembros de filas de la Sección IX del Sindicato Nacional Trabajadores de la Educación, que agrupa a las educadoras y a los maestros de banquillo, estallaran un paro de labores el 12 de noviembre de ese histórico año. Con motivo de esa paralización de actividades se publican las siguientes líneas.
De cara a la proximidad del VIII Congreso Nacional del SNTE, el Movimiento Revolucionario del Magisterio celebró en noviembre de 1967 su I Asamblea Nacional, en la cual Othón Salazar afirmó: “Somos partidarios firmes y conscientes de la unidad y por ello lucharemos también contra los enemigos de las luchas unitarias y contra los que traicionan a los trabajadores. Naturalmente, ésta no será una tarea sencilla para nosotros, y menos puede serlo ahora que la política desarrollada por el MRM abre una nueva perspectiva”. (1)
Más adelante, agregó: “Algunos piensan de buena fe que hemos equivocado el camino al orientarnos por la participación en el Comité de la Sección IX del SNTE y, en general, en los órganos directivos de nuestro sindicato. Ellos parten de la idea de que nuestros cuadros sindicales se desprestigian si alternan con dirigentes reformistas o gubernamentalizados; que el MRM cae en el oportunismo si no sostiene la línea del enfrentamiento y la oposición sistemática a todos los líderes actuales”. (2)
En la capital de la Federación, el 15 de diciembre de 1967 Gustavo Díaz Ordaz inauguró oficialmente el VIII Congreso Nacional Ordinario del sindicato de maestros, mismo que continuó sus trabajos del 18 al 21 de ese mes en la Ciudad de Oaxaca.
La reunión aprobó un pliego petitorio que planteaba: “Que a partir del 1º de enero de 1968 se conceda a todos los trabajadores de la educación los aumentos de sueldo y compensaciones que se señalan a continuación:
1. Un aumento general del 25 por ciento en el sueldo presupuestal.
2. Un aumento del 100 por ciento en la compensación por antigüedad en el servicio denominado quinquenios y que dicha prestación se haga extensiva al personal directivo, de supervisión y administrativo de base, así como a los maestros en servicio no titulados.
3. Una compensación mensual de 400 pesos por concepto de renta de casa.
4. Una compensación mensual de 200 pesos para gastos de transporte, a los trabajadores que no disfrutan de esa prestación.
5. La descongelación de la cuota de sobresueldos y un aumento del 25 por ciento en los mismos, para todos los trabajadores de la educación.6. El otorgamiento para todos los trabajadores de la educación de tres meses de sueldo presupuestal y sobresueldo, por concepto de la compensación anual denominada aguinaldo”. (3)  
Asimismo, la asamblea acordó: “Que se presenten las peticiones de inmediato y que en un plazo razonable se cite a un consejo nacional para examinar las respuestas dadas por las autoridades y tomar las medidas correspondientes para una solución efectiva”. (4) 
En clara violación de los puntos resolutivos del VIII Congreso Nacional, el CEN no presentaba a tiempo el pliego petitorio; por ello, el MRM expuso que ya era hora de presentarlo: “Estamos a finales de febrero y, a nuestro juicio, ha transcurrido ya un tiempo más que razonable para presentar el pliego de peticiones.
Creemos que es indispensable que tal pliego sea de inmediato estudiado ampliamente y aprobado por el Comité Ejecutivo Nacional.
Los maestros del país tienen puesta su atención en las gestiones inmediatas que haga el Comité Nacional para alcanzar los acuerdos del VIII Congreso. Esperan que, en primer lugar, se les informe detalladamente, publicando para conocimiento de todos sus miembros el pliego petitorio. Asimismo, están dispuestos a participar activamente y no como simples espectadores en las medidas de apoyo al pliego petitorio”. (5)  
Por fin, el 12 de marzo de 1968, el SNTE, encabezado por Félix Vallejo Martínez, entregó a Agustín Yáñez el pliego de peticiones.
La paralización de labores
El pliego enarbolado por el Congreso Nacional de Oaxaca creó inquietud en los medios magisteriales del país, pero especialmente en el Distrito Federal. Ante la respuesta desfavorable de la Secretaría de Educación Pública, el MRM llamó el 8 de mayo de 1968 a enviar cartas a Félix Vallejo Martínez para manifestar su preocupación. Posteriormente, se iniciaron reuniones en escuelas y delegaciones.
El descontento comenzó a desbordar a los líderes oficialistas. La Liga Comunista Espartaco informaba en un manifiesto: “En las últimas semanas una gran y creciente inquietud se ha venido desarrollando entre los maestros de la Sección IX del SNTE.
Cansados de los llamados que los charros les hacían a la cordura y a la ‘espera paciente’ de la respuesta de la SEP al pliego petitorio, se han rebelado contra las órdenes de los dirigentes vendidos del SNTE; y en contra de la voluntad de éstos en varias delegaciones sindicales han celebrado asambleas en las que han expresado su más enérgico repudio a los charros y han denunciado su complicidad con la SEP y el gobierno reaccionario de GDO, al tratar de crear ilusiones en el magisterio de que por medio de las ‘pláticas cordiales’ se lograrán ‘grandes conquistas’.
En estas reuniones los maestros han señalado que ésta es una vil y asquerosa maniobra con que se trata de preparar el terreno para hacer aparecer las migajas que el gobierno arroje a los maestros como ‘pruebas’ de la ‘magnanimidad y buen corazón’ de éste.
Por encima de todos los obstáculos que los charros y sus cómplices han colocado ante los maestros, de las amenazas de la represión que ya se anuncia, la agitación se extiende en todo el DF. En las asambleas delegacionales se ha acordado la formación de comités de lucha en cada zona escolar, la elaboración de propaganda, la colocación de mantas y carteles informativos en la fachada de las escuelas, la celebración de asambleas con padres de familia y otras medidas tendientes a desarrollar y fortalecer el movimiento.
El estado de inquietud y agitación entre los maestros del Distrito Federal plantea la posibilidad de un nuevo y combativo movimiento del magisterio nacional, que puede tener grandes repercusiones en otros sectores del pueblo”. (6)
Ciertamente, la movilización tendió a incrementarse, y llegó en los meses de julio y agosto a la realización de mítines y asambleas masivos. Este proceso se vio estimulado por el movimiento de los estudiantes, el cual había estallado a fines de julio.
Durante el movimiento estudiantil-popular de 1968, la dirección del SNTE se alineó de lleno con el gobierno. Por ejemplo, el 6 de agosto el Comité Ejecutivo Nacional peroró: “En respuesta al llamamiento cordial que hiciera a la nación el C. Presidente de la República, licenciado Gustavo Díaz Ordaz, el día 1º del corriente agosto, en la ciudad de Guadalajara, Jal., el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación reitera su invariable determinación de contribuir al fortalecimiento de la unidad nacional, por ser ésta la única forma de garantizar que continúe el desarrollo acelerado del país, siempre bajo los postulados de la Revolución mexicana”. (7)
Idéntica posición asumieron los comités ejecutivos delegacionales del Politécnico, el 20 de agosto, nada más que caracterizaban a los estudiantes de provocadores. En cambio, el MRM y otros grupos de la oposición democrática se solidarizaron con el estudiantado en lucha. El MRM declaró: “La gravedad de estos acontecimientos ha estremecido la conciencia nacional. Maestros, estudiantes y pueblo en general no sólo repudian y condenan la agresión, sino que han coincidido en la necesidad de luchar por los seis puntos del pliego petitorio que han presentado a las autoridades los órganos representativos del sector estudiantil”. (8) 
En vista de la situación de aquellos días, la SEP adelantó las vacaciones. Así, Agustín Yáñez comunicó a Félix Vallejo y a Carlos Jonguitud: “En respuesta a su oficio número 14,533, de esta fecha... reitero el reconocimiento pleno del derecho del magisterio nacional para disfrutar de vacaciones íntegras, durante los periodos de antemano establecidos...
En tal virtud, el 31 de este mes, de acuerdo con lo previsto por el calendario escolar vigente, tipo A, se dará por terminado el presente año lectivo...
Las labores… se reanudarán el 4 de noviembre, conforme lo fija el propio calendario escolar...” (9)  
El adelanto de vacaciones desmovilizó en parte al grueso del magisterio capitalino; sin embargo, no impidió que los elementos de avanzada, que constituyeron el Comité Coordinador de Comités de Lucha Magisterial, continuaran sesionando y apoyando a los estudiantes en huelga. La desmovilización, pues, fue relativa.
Antes de la materialización del paro, el Cuerpo Directivo del MRM señaló: “A finales del año lectivo anterior, el descontento magisterial empezó a manifestarse en formas de lucha enérgica, debido, entre otros motivos, a que el Comité Nacional del SNTE aceptó la solución de los 125 pesos por plazos sin consultar a la base ni a los diferentes órganos de dirección, sino limitándose a considerar importante aumento lo que los maestros unánimemente consideraron una cantidad verdaderamente insuficiente”.
Decía líneas abajo que el SNTE celebró una reunión de secretarios generales seccionales para demandar a la SEP el pago a partir del 1 de septiembre y llamaba a los maestros a apoyar con acciones dicha petición. La SEP, el 2 de noviembre, resolvió otorgar al magisterio del DF los 125 pesos completos a partir del 1 de noviembre.
Añadía: “...el MRM considera necesario aclarar su posición sobre la idea que viene circulando de ir a un paro sin que previamente esta decisión se haya generalizado en la base, sin que los maestros estén organizados y preparados para sostenerlo, sin que se tenga noción clara de qué tipo de paro se trata, sin haber palpado el grado de decisión para llevarlo a cabo, sin que exista la claridad necesaria respecto a los objetivos que se persiguen y, finalmente, haciendo caso omiso de la nueva situación creada por el acortamiento de los plazos. En estas condiciones, tal planteamiento nos parece precipitado y falto de base. El MRM mantiene el punto de vista de que la medida del paro no puede descartarla ningún maestro de base, puesto que ésta es una forma legítima de lucha; pero ahora no es la medida adecuada”. (10)
El 4 de noviembre se llevó a efecto una combativa asamblea de maestros en el auditorio Rafael Ramírez, de la Escuela Normal Superior, donde se acordó levantar demandas propias -aumento de sueldos, de quinquenios y de aguinaldo- y apoyar al movimiento estudiantil. El día 5 hubo un intenso brigadeo en las escuelas primarias del DF.
Édgar Robledo Santiago, secretario general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, el 8 de noviembre llamó al magisterio a no secundar los llamados de “grupos minoritarios demagógicos”.
Félix Vallejo declaró el día 11: “El Comité Ejecutivo Nacional y el Comité Ejecutivo de la Sección IX del SNTE se dirigen al magisterio del DF para aclarar que indebidamente se está tomando el nombre de los cuerpos directivos para suspender las actividades docentes en los jardines de niños y en las escuelas primarias del DF, con el pretexto del pliego de demandas económicas que los órganos de dirección sindical han estado atendiendo desde que tales demandas fueron presentadas al gobierno.
Al efecto aclaramos que... el gobierno federal determinó acortar los plazos...
En virtud de lo expuesto, el movimiento que se pretexta para el acto de suspensión a que nos referimos se encuentra sin base y por tanto sin la autorización de los órganos de dirección sindical, lo que aclaramos para el fin de que el magisterio del DF no sea sorprendido y no incurra en actos de ilicitud que afecten la seriedad de la organización por el empleo incorrecto de los recursos de lucha sindical”. (11) 
El 12 de noviembre estalló el paro del 50 por ciento del magisterio capitalino, de acuerdo con los datos de la LCE. Según Agustín Yáñez, pararon 40 de las 1,455 escuelas (763 matutinas, 573 vespertinas y 119 nocturnas).
“La Secretaría de Educación Pública… ha desplegado a un grupo de abogados de su dirección general jurídica, inspectores administrativos y escolares, para levantar las actas correspondientes, porque en este caso en que maestros, sin ninguna razón ni fundamento legal, determinan las paralizaciones, la secretaría obrará dentro de la ley pero con la mayor energía”. (12)
Dijo que los sueldos de los profesores no eran bajos.
La SEP dio de baja, el día 13, a 63 maestros, entre ellos a Pedro Estrada, Efraín Gracida, Jesús Martín del Campo y Antonio Martínez. A la vez, Agustín Yáñez inició reuniones con padres de familia, en su despacho, para orientarlos sobre la situación prevaleciente.
Al otro día, Félix Vallejo envió un telegrama a GDO: “...las medidas tomadas por las autoridades (de la) Secretaría (de) Educación Pública (en el) caso de los compañeros maestros (que) realizaron (una) suspensión (de) labores (el) día 12 actual, (debe ser reconsiderada en virtud de que la)... mayoría (de los) maestros (que) intervinieron (en) dicho paro fueron sorprendidos con (el) argumento de que nuestro sindicato había autorizado (la) citada suspensión”. (13) 
El 15 de noviembre se efectuó una reunión de Agustín Yáñez con jefes de sector e inspectores de zona escolar, ante quienes expresó: “El gobierno ha hecho un gran esfuerzo..., año con año, para lograr la mejoría del magisterio nacional; se han aumentado las plazas en forma considerable. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha sido un factor constante para el mejoramiento del magisterio. El SNTE ha trabajado también por la consecución del mejoramiento profesional de los maestros”. (14)
Al día siguiente se realizó un mitin de maestros y padres de familia en los patios de la SEP, convocado por el Comité de Lucha Magisterial, el cual entregó un documento a la dependencia.
Mario Aguilera Dorantes, oficial mayor de la SEP, el 18 de noviembre se dirigió a los 168 directores de las escuelas matutinas de instrucción primaria, a los inspectores y a los jefes de sector en el DF para que impidieran la realización de paros.
Los cesados, gracias a la solidaridad de los trabajadores, a la presión de los grupos de oposición sindical y a una actitud conciliadora del equipo de Vallejo, poco a poco fueron reinstalados.
El Partido Comunista Mexicano analizó en los siguientes términos el paro magisterial del 12 de noviembre: “Es natural que junto a este movimiento surjan otros que apoyen dichas demandas y que presenten las propias basadas en su situación particular. Ya varios miles de maestros de primarias del Distrito Federal ligan lo insatisfactorio del aumento de sueldos otorgado por el gobierno con la represión al movimiento estudiantil-popular. El descontento imperante en ese sector ocasionado en sus malas condiciones económicas, en las violaciones a la democracia interna que se cometen en su sindicato, en la represión contra los estudiantes, en la situación general que vive el país como consecuencia de la política gubernamental antidemocrática, dan pie al deseo de lucha, expresado en el paro de labores realizado por varios miles de maestros el día doce del presente mes.
Es indudable que las represalias de la Secretaría de Educación Pública con motivo de este paro, concitan la acción de todos los maestros por el respeto a sus derechos. La acción unida de los maestros en solidaridad con el movimiento estudiantil-popular y por sus propias demandas los conducirá al triunfo”. (15)
Notas
(1) Othón Salazar, Informe del Cuerpo Directivo a la 1ª Asamblea Nacional, México, CD del MRM, 1967, p. 5.
(2) Ibíd., pp. 26-27.
(3) Sección Novena del SNTE, a. III, núm. 13, marzo de 1968, p. 1.
(4) Movimiento, núm. 6, 27- ii -68, p. 1.
(5) Movimiento, núm. 6, 27-II-68, p. 1.
(6) Volante, 24-VI-68.
(7) Novedades, 7-VIII-68, y Gerardo Peláez Ramos, Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México. Ed. del STUNAM, 2ª ed., 2000, p. 175.
(8) El Día, 19-VIII-68.
(9) Tiempo, núm. 1373, 26-VIII-68, p. 6.
(10) Volante, 2-XI-68.
(11) Tiempo, núm. 1385, 18-XI-68, p. 12.
(12) Ibíd., p. 11.
(13) Tiempo, núm. 1386, 25-XI-68, p. 18.
(14) Ibíd., p. 19.
(15) Nueva Época, núm. 1 (19), enero de 1969, pp. 73-74, y Partido Comunista Mexicano 1967-1972, México, ECP, 1973, pp. 235-236
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