martes, 19 de noviembre de 2013

México: Oh la la… es el racismo francés y otros tantos en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

ALAI, América Latina en Movimiento
México, 2013-11-18
A Gianfranco, que no le gusta lo que escribo
El martes 13 de noviembre Montserrat denunció por el feisbuc que habían sido corridas de Oh la la, una pastelería de una joven franchute, es decir, de la Francia culta y sublime. Lugar donde una revolución proclamó, hace muchos, pero mucho años, la Liberté, Égalité y Fraternité. La Montse iba acompañada de una mujer guatemalteca vestida con su atuendo indígena. Su estatura, facciones y vestido fueron suficientes para confundirla con una “vendedora ambulante” y le impidieron el paso a Oh la la. Sin duda más de uno de por acá le recordará un mexicano 5 de Mayo, y otros más, un mexicanísimo 10 de Mayo… esperamos que el incidente no provoque la guerra de los pastelitos o que la embajada francesa o su consulado hagan los reclamos diplomáticos por las protestas que ha provocado su racista conciudadana alegando que la autora material del desprecio fue “su empleada”. No faltó quien declaró un  merecido boicot a Oh la la.
Situemos el caso. Mundo globalizado intercultural y cibernético del Siglo XXI. México en su Sexto Sexenio de Neoliberalismo Conservador de Derecha. Chiapas con un Frente de Guerra en curso y gobernado por Seguridad Nacional. Zona Fría –por el momento -, de la “guerra contra el narco”. El Turismo como una de las ramas de la economía más rentables. San Cristóbal de Las Casas -llamada Cuna de la Cultura por los locales–, destino turístico y ciudad de racismos por excelencia sigue capitalizando los “beneficios colaterales” del levantamiento rebelde indígena de 1994. Primera cuadra -de tres- del turístico Andador Guadalupano. Segundo local de un alargado espacio de rentas carísimas, de giros diversos que venden, también, carísimo y donde se paga barato el tiempo y la mano de obra indígena y de ladinos pobres.
Ahí, al turístico Andador Turístico Guadalupano y de dinámica interacción cultural global, llegaron jóvenes emprendedores de otros mundos. Algunos huyendo del pago por el “derecho de piso” que cobran los maleantes en Playa del Carmen. Italianos con sus vinos y pastas. El francés con sus panes y pasteles. El argentino con sus platillos de carnes exclusivas. Todos disputándose -día a día y centímetro a centímetro- los espacios y el dinero de los turistas con empresarios mexicanos foráneos y coletos. En franca desigualdad en esa encarnizada competencia están las y los vendedores ambulantes indígenas.
Por la mañana usted podrá ver cómo los empleados de esos comercios colocan coquetas y coloniales vallas de herrería o madera con milimétrica puntería para delimitar el espacio que usufructúan en la banqueta frente a su local bajo la incómoda mirada de comerciante vecino atento de que no le invada un centímetro. Algunos han ampliado el área con horribles y peligrosas tarimas de herrería. No falta el italiano que advierte a un vendedor vagamundos  que si no se retira de la banqueta  frente a su negocio la “policía lo puede levantar”, o a los empleados de cada uno de los restoranes y negocios ubicados en el Andador obedecer a pie juntillas la orden de sus patrones de no permitir acercarse o dejar entrar a sus negocios a vendedoras/es indígenas ambulantes -muchos de ellas/os niñas/os- para que no molesten a sus estimados, carísimos y finos clientes. No importa si el propietario es de izquierda, centro o derecha. Bisnes es Bisnes. Ponga atención en el decorado. Por su parte el Ayuntamiento que tiene por lema “Cultura, Turismo y Desarrollo”, manda  a sus policillas a desalojar el área de los molestos vendedores ambulantes.
Después que circuló la denuncia en las ahora sacralizadas redes sociales, se empezó a magnificar el hecho. El corresponsal de Proceso lanzó la nota. Para darle color bajó la imagen de la mujer indígena y destacando que era “estudiante de doctorado”, además, en la redacción tergiversaron el contenido. Lo propio, hicieron los periodiquitos locales.
Por su parte: “La comunidad académica del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica  (CESMECA) de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) manifiesta su profundo rechazo a los actos de discriminación cometidos contra la estudiante Rosa Liberta Xiap Riscajché en la cafetería expulsada de dicho establecimiento bajo el argumento de ser una vendedora ambulante. Actos como éste, cometidos contra cualquier persona en nombre de principios o valores ideológicos inertes y por razones de clase, género, etnia y edad, deben ser condenados  enérgica  y públicamente por denigrar la condición humana y atenta contra la convivencia social. Lamentablemente esta situación no es excepcional en esta ciudad y en el país por lo que su elucidación pública debe ser ejemplar y contribuir a la educación de todos y todas por una sociedad libre de racismos, discriminación y todas las formas conexas de intolerancia, apegados al respeto al respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales que dignifican la vida en sociedad.
En su carta de protesta el CESMECA también subrayó que la k’iche’  era una de sus alumnas del “doctorado”.  
“Esta comunidad reconoce a Xiap Riscajché, de nacionalidad guatemalteca y mujer de la comunidad maya k’iche’ como una de sus integrantes más activas (…) de la generación 2010–2014 del Doctorado en Ciencias Sociales  y Humanísticas, inscrito en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad del CONACYT. Ella cuenta con todo el apoyo y la mayor consideración de todos y todas los miembros de la comunidad universitaria y de las autoridades de esta casa de estudios”.
Párrafo que suena a discriminación… “positiva” y de paso, propaganda para el CESMECA. Astillero destacó el hecho en su columna  y Televisa y la desgraciada de la Bozzo la buscaron para hacerla parte del chou en la cajita idiota.
En la www de Oh la la, ahora puede leer fantásticas representaciones, enojo, desprecio y algo de xenofobia:
No vale la pena entrar a esta cafetería en donde se juzga sólo por la apariencia. San Cristóbal es un lugar hermoso cuya base es el pueblo orgullosamente indígena, si la gente propietaria de este horrible lugar discrimina, nosotros debemos castigar fuertemente esas acciones NO CONSUMIENDO EN NINGUNA DE SUS FRANQUICIAS, si no les gusta convivir con indígenas que no llenen sus bolsillos con nuestro dinero.
“ya había comprado pan antes, no es especial, salvo lo caro. Además si entras a ver el pan y tratas de elegir, te exigirán que compres o te salgas y más si pareces indígena. Pésimo servicio y mala actitud de los que atienden y dueños del lugar”.
 “Estimada gente que viaje a San Cristóbal soy mexicana y vivo en Holanda les comento que esta no es una pastelería es una panadería de 5ta categoría ni se paren por ahí! Además de que sus productos no son buenos oops perdón su pan porque eso no se le podría llamar pasteles porque hasta en los pasteles hay categorías y estos son de 5ta! Descriminan para poder entrar a su changarrucho! Así que mejor vayan a gozar las maravillas de San Cristóbal!”
Pero el chisme da pa’ más. Resulta que en chiga llegaron funcionarios del Consulado guatemalteco, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y de la Comisión Nacional de Prevención a la Discriminación movilización que podemos considerar inédita en el cotidiano de las violaciones a los migrantes, indígenas o no, y de las y los indios en San Cristóbal de Las Casas. Trascendió que la francesa exigió un careo in situ y que se niega a pedir una disculpa. ¿Puritito estilo de Primer Mundo y caché francés?... Puede.
Pero resulta que el racismo es histórico en el Continente, en la región, en San Cristóbal y se encuentra uno con cada cosa que nos propone, al menos, una reflexión.
Cuentan las controvertidas historias que el defensor de los indios, Bartolomé de Las Casas, en su tiempo rogó a su Majestad que se importasen negros a fin de sustituir la mano de obra indígena.    
“El remedio de los cristianos de este, mui cierto, que S.M. tenga por bien de prestar á cada una de estas islas quinientos ó seiscientos negros, ó lo que pareciere que la presente faltaren para que se distribuyan por los vecinos, é que hoy no tienen otra cosa que Yndios… se los fien por tres años, apotecados los negros á la misma deuda… Una Señores, de las causas grandes que han ayudado a perderse de esta tierra, é que no se poblar más de lo que se ha poblado… es no conceder libremente á todos cuanto quisieren traer las licencias de los negros…
Bartolomé de Las Casas (1531)”
Parece que Las Casas tenía una visión muy particular de los negros:
 “Antiguamente, antes que hobiese ingenios, teníamos por opinión en esta isla (la Española), que si al negro no acaecía ahorcalle, nunca moría, porque nunca habíamos visto negro de su enfermedad muerto… pero después que los metieron a los ingenios, por los grandes trabajos que padecían y por los brebajes que de las mieles de cañas hacen y beben, hallaron su muerte y pestilencia, y así muchos dellos cada día mueren…
Bartolomé de Las Casas (¿1559-1560?)”
Y negros a su servicio:
“Entre las licencias otorgadas a eclesiásticos se hallan las concedidas a fray Bartolomé de las Casas. Le otorgaron cuatro esclavos africanos autorizados por  el Rey en Cédula del 13 de febrero de 1544”.
Como una evidencia de los esclavos negros en San Cristóbal de Las Casas tenemos el Templo de San Nicolás, exactamente, detrás de la Catedral del pueblo. Si usted sube al trenecito turístico, le cuentan la historia. Algunos estudios cuentan que en una época la población negra en San Cristóbal era mayoritaria y que sus descendientes son pobladores del Barrio de Santa Lucía. (Ver: Andrés Aubry, El templo de San Nicolás de los Morenos: un espacio urbano para los negros de Ciudad Real. dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2407795.pdf)
Ahora sume usted los racismos de la “cosmovisión indígena” y ladina:
 “Hace mucho tiempo, el padre de los ladinos fue un perro: No había casas y una ladina tenía comercio con un perro, al cual ayudaba a realizar coito con ella, esperándole apoyada sobre las manos y las rodillas. Lo hicieron muchas veces, y la mujer quedó embarazada. El hijo que le nació fue el primer ladino. Poco a poco se multiplicaron. Es por eso que los ladinos no tienen vergüenza, se abrazan y hacen el amor al costado del camino, igual que los perros. Los ladinos no tienen miedo, porque son poderosos y pueden golpear indios. Los indios no tuvieron por padre a un perro y por eso sienten temor y vergüenza”. (1)
 “Luego de la gran inundación, enviada por Nuestro padre para castigar a los primeros hombres por devorar a sus hijos, solamente sobrevivió una mestiza, porque se sentó fuera del alcance de la inundación, en la cima de una colina, acompañada de su perro. El perrito jugaba mucho y eso excitó a la mujer, que se lo puso debajo de su falda. El perro no reaccionó –se quedó sentado y miraba-, de modo que la mujer empujó su pene metiéndoselo en la vagina. Entonces el perro tuvo una erección, pero como el pene no era suficientemente largo, la mujer jaló de él tratando de estirarlo. (…) La mujer quedó preñada y su hijo fue el primer ladino. Al mismo tiempo, Nuestro Padre decidió crear a otros hombres, en la esperanza de que le salieran mejor; fue así como creó a los indios. Al principio no sabían hablar, y sólo reían, pero cuando nuestro Padre les dio maíz (una parte de su cuerpo), empezaron a moverse y a hablar. (…) (2)    
Otra versión de los xnich’on tz’i o hijos de perro.
“Después del diluvio todos los ladinos murieron, sólo se salvó una mujer y su perro blanco que lograron subir al cerro Huitepec. La mujer al verse sola, sin compañero, y al ver que no había forma de procrear más ladinos, se le ocurrió hacer el acto sexual con su perro. De esa unión volvieron a surgir los ladinos… Por eso dicen que los ladinos no tienen vergüenza; se besan y se abrazan en las calles como si fueran perros porque son ‘xnich’on tz’ì’ o hijos de perro.” (3)
Jacinto Arias Sojom’,  indio pedrano por ser originario de San Pedro Chenahló y  Doctor en Antropología de la Universidad de Pricenton, Estado Unidos, confirma y asume las versiones indígenas sobre el origen de los ladinos:
“A pesar de que tenemos una noción baja de los ladinos (pues contamos la historia de que son producto de la unión de una india y un perro negro) deificamos su imagen y tratándolos como si fueran divinidades elevamos oraciones y plegarias e imágenes ladinas elevamos oraciones y plegarias a imágenes ladinas pidiéndoles dones y favores. La imagen del ladino la tenemos por símbolo de poder; por eso invocamos a nuestros seres divinos nos dirigimos a ellos diciendo ‘gran Señor, gran Ladino’ o ‘gran Señora, gran Ladina’, el narcótico de la opresión ha imbuido nuestro ser”. (4)    
El pedrano también lamenta lo que podemos definir, con todos sus asegunes, como “racismo interno”:
(…)  por desgracia, algunos que ya conocemos otras costumbres, otras lenguas y otras civilizaciones negamos nuestra identidad en las personas de nuestros padres y parientes al no reconocerlos como tales cuando visten su indumentaria típica o ignorar la lengua castellana, más aun, algunos traspasan el umbral de los permisible haciéndose pasar por ladinos usando despectivamente el epíteto ‘indio’ al referirse a sus compañeros”. (5)
No por haberlas escrito antes podemos dejar fuera las versiones recogidas por el sacerdote, por cierto francés, Miguel Chanteau. Párroco en San Pedro Chenalhó y hablante del tzotzil que vivió, al menos, 30 años en ese poblado:
“Pero tengo que reconocer que el racismo en Chenalhó se manifiesta de los dos lados: mestizos contra indígenas, indígenas contra mestizos. Esto aparece muy bien en el relato de la creación del hombre por los mestizos o por los indígenas:
Versión ladina de la creación de los indígenas
‘Jesús había creado solamente a los mestizos. Entonces su padre le pide crear también a los indígenas. Por lástima ya no queda nada de barro. Por suerte camina por allí un burro que empieza a cagar, y con la mierda del burro, Jesús crea a los indios’.
Versión de los indios de Chalchihuitán de la creación de los ladinos:
‘Jesús creó solamente a los indígenas. Por mala suerte los indígenas se dividieron y se pelearon entre ellos. Al fin no quedaron hombres suficientes para satisfacer a las mujeres. Entonces ellas se unieron con los perros, y así nacieron los mestizos hijos de perros.
En más de 30 años no logré conseguir que los mestizos hablaran bien de ‘nuestros hermanos indígenas’. Aquellos me contestaban: Tal vez son tus hermanos, pero no los nuestros”. (Miguel Chanteau, 1999. Las andanzas de Miguel. Editorial Fray Bartolomé de Las Casas, p. 32)    
En  agosto de 1992,  Marcos escribió:
 “¿Qué ve? Está en lo cierto, entró usted a otro mundo: el indígena. Otro mundo, pero el mismo que padecen millones en el resto del país.
Este mundo indígena está poblado por 300 mil tzeltales, 300 mil tzotziles, 120 mil choles, 90 mil zoques y 70 mil tojolabales. El supremo gobierno reconoce que ‘sólo’ la mitad de este millón de indígenas es analfabeta.
Siga por la carretera sierra adentro llega usted a la región llamada Los Altos de Chiapas. Aquí, hace 500 años el indígena era mayoritario, amo y señor de tierras y aguas. Ahora sólo es mayoritario en número y pobreza. Siga, lléguese hasta San Cristóbal de las Casas, hace 100 años era la capital del estado pero las pugnas interburguesas le quitaron el dudoso honor de ser capital del estado más pobre de México. No, no se detenga, si Tuxtla Gutiérrez es una gran bodega, San Cristóbal es un gran mercado: por miles de rutas llega el tributo indígena al capitalismo, tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales y zoques, todos traen algo: madera, café, ganado, telas, artesanías, frutas, verduras, maíz. Todos se llevan algo: enfermedad, ignorancia, burla y muerte. Del estado más pobre de México, ésta es la región más pobre. Bienvenido a San Cristóbal de las Casas ‘Ciudad Colonial’ dicen los coletos, pero la mayoría de la población es indígena. Bienvenido al gran mercado que Pronasol embellece. Aquí todo se compra y se vende, menos la dignidad indígena. Aquí todo es caro, menos la muerte. Pero no se detenga, siga adelante por la carretera, enorgullézcase de la infraestructura turística: en 1988 en el estado había 6 mil 270 habitaciones de hotel, 139 restaurantes y 42 agencias de viaje; ese año entraron un millón 58 mil 98 turistas y dejaron 250 mil millones de pesos en manos de hoteleros y restauranteros”.
Bueno, pa’ no ir más lejos. Recuerda que el 18 de agosto de este año algunos profesores fueron golpeados por parte de la raza del Barrio Bravo de Tepito y les gritaron desde sus puestos: “Pinches indios, chinguen a su madre! ¡Pinches güevones! ¡Lárguense a trabajar a sus pueblos!”  
Como quiera, ¿Gusta un pastelito francés en Oh la la?
Conclusión/es: La que usted le venga en gana.
La mía: que la propuesta del boicot de B.A. a Oh la la  -de acuerdo al contexto- tendría que ser, digamos, más extensiva, democrática e incluyente… el que esté libre de culpa que dispare los gansitos marinela.   
NOTAS:
(1) (2) Gary H. Gossen, 1974. Los Chamulas en el mundo del Sol, Instituto Nacional Indigenista. pp. 377 y 385
(3) Walda Barrios Ruiz y Leticia Pons Bonals, 1995. Sexualidad y Religión en los Altos de Chiapas. Universidad Autónoma de Chiapas. p. 46
(4) (5) Jacinto Arias Sojom’, 1982. ¿Qué será mejor? América Indígena. 1 Vol. III Instituto Indigenista Americano. pp. 37 y 39