jueves, 24 de octubre de 2013

UN HURACÁN LLAMADO MÉXICO (EL CASO GUERRERO), por Erwin Flores Contreras

Jueves, 24 de octubre de 2013
Hemos sido testigos de la incapacidad de las autoridades federales, estatales y municipales para atender a la población en tiempos de contingencias tanto naturales como sociales.
Dados los últimos acontecimientos telenovelescos protagonizado por la Secretaría de la Defensa Nacional en el remoto pero conocido municipio de Tixtla de Guerrero, enquistado también en el remoto estado sureño de México, Guerrero; nos trae la pregunta a la mente y sobre todo nos lleva a acudir a la memoria del papel histórico que han jugado los ejércitos regulares de gobiernos subordinados al gran capital, defendiendo el caciquismos y guardas de los intereses de la clase política y sus patrones los burgueses a lo largo de la historia del México independiente.
El día en que se empezó a vislumbrar los estragos de la tormenta tropical “Manuel” en el estado de Guerrero -hace ya más de un mes- el fenómeno natural dejó un rastro de desolación y un drama social sin precedentes, en este contexto, los programas del gobierno federal así como el plan DN-III empezaron a hacer alarde de su eficacia vía la caja idiota que es la televisión controlada por las empresas Televisa y Tv Azteca que ahí anunciaron grandes apoyos y se enmarcaba una rapidez sin precedentes del accionar de todas las instituciones implicadas del Estado mexicano, con el detalle que lo hicieron dos días después de haber pasado el fenómeno natural, lo que si fue evidente pero no en las televisoras comerciales y su tentáculos radiales, fue el accionar inmediata de la población tratando de localizar a sus familiares, abriendo caminos de manera desesperada y riesgosa ante la contemplación de los operadores del Plan DN-III, rescatistas gubernamentales e instituciones “altruistas” quienes justificaron su neutralidad ante el desastre porque aún no había recibido órdenes para actuar de parte de sus superiores.
Del actuar del ejército mexicano solo enmascara acontecimientos inmediatos a lo que respecta a este año, eso no quiere decir que el actuar de autoridades castrenses -que han dejado mucho que desear- no implique otros tiempos en torno a su impacto con la población.
En el marco de la asunción de la justicia comunitaria que llegó hasta la fecha a establecerse en zonas semiurbanas, dada la necesidad de extirpar de la sociedad al brazo operador de la economía ilícita y todos sus derivados, los militares haciendo labor de ministerio público han realizado detenciones de policías y autoridades comunitarias (que hoy mantienen en la cárcel a los coordinadores Bernardino García Francisco y Néstora Salgado García así como a seis policías comunitarios mas) así como han llegado a intimidar a poblaciones enteras que sufren los estragos del crimen organizado y ante el hartazgo de la población han sido retenidos (el caso de la región conocida como “la sierra”)
En el caso de Tixtla (que a la fecha sigue inundada) ante la catástrofe causada por la tormenta tropical “Manuel” la milicia solo estuvo de espectador, lo corroboran fotos y videos en las redes sociales, mientras en las televisoras comerciales proyectaban un trabajo titánico de estos y ha sido evidente que esas imágenes han sido parte de una estrategia propagandística al puro estilo “hollywodense” con el fin de maquillar la realidad. El pasado viernes (18 de octubre 2013) el ejército dramatiza junto con una productora televisiva un supuesto rescate y entrega de apoyos a damnificados en la ciudad de Tixtla, acción que indignó a la población y mantuvo retenidos a militares y civiles de la productora en mención (eso mismo lo están haciendo en puntos específicos de escuela del distrito federal capital del país en torno a las virtudes de la reforma educativa con actores y todo lo que implica la farsa mediática, en donde se les paga $200.00 pesos mexicanos (15.4 US) a padres de familia que presten a sus hijos para esa telenovela)
México vive momentos de agudeza de lucha de clases, la disidencia magisterial ha empujado a un accionar sin precedentes en cuanto a movimiento de masas y gremial se refiere en la historia contemporánea del país, motivado por una reforma laboral que afecta a sus derechos como trabajadores de la educación, que ninguna central obrera ha logrado hacer hasta ahora, aún teniendo este sector encima una ley laboral aniquiladora de los derechos del trabajador, así también, la clase campesina pobre ha dado duros golpes a la economía ilícita que está en contubernio con el Estado mexicano el cual vía sus programas sociales, autorización de siembra con abono químico, el uso de semillas transgénicas y actos de represión hace ya unos años a acelerado su aniquilación como sector productivo, en respuesta, la clase campesina de estados del sur de México han forjado luchas de resistencia titánicas contra proyectos aniquiladores que comprenden construcción de presas, parque eólicos y la explotación de minas que ponen en jaque el habitad y la naturaleza y ante la economía ilícita, también se han organizado en milicias de autodefensa y de veladores de un nuevo aparato de justicia ejerciendo sus propias leyes para reeducar más que castigar a o los infractores (as).
Los desatinos de la clase política y su obligación diosera de aportar a la consolidación de la burguesía internacional en estas tierras del norte de América Latina, abre la necesidad de acelerar un cambio radical en la sociedad y sus estructuras antes de que el fascismo (el poder de la intolerancia, el autoritarismo, totalitarismo) se consolide en un accionar drástico de las fuerzas armadas en contra de la población en lucha. Los grandes operativos policiacos, paramilitares y vandálicos de parte del Estado mexicano contra la población en rebeldía son ya latentes ante esto cada vez toma más fuerza el marxismo como vía para lograr una sociedad sin clases, la revolución socialista en México golpea más fuerte a la puerta, y es donde un sector de la sociedad que empuja a estos avatares de la realidad nacional está siendo atacada con toda la fuerza del Estado mexicano.
El llamado a los obreros por apoderarse de los medios de producción sigue manteniendo su vigencia para menguar realmente las fuerzas que sostienen a un Estado que legitima en sus leyes la explotación de la mayoría de los seres humanos por otros pero reducidos seres humanos que se legitiman vía la fuerza bruta y por ende la intimidación. Mientras un grueso de la población continua su vida cotidiana sin –aparentemente- contratiempos en sus productividad social, otro sector de la población su cotidianeidad es la resistencia o la lucha frontal con un enemigo común, el sistema de la propiedad privada que no tiene llenadero. Un huracán llamado México aún no pasa a etapa 5, apenas viene en la 3 y afecta sus chubascos y vientos fuertes apenas la puerta del opresor, los fenómenos sociales pueden ser predecibles más no el sujeto en acción de desobediencia.

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