lunes, 23 de septiembre de 2013

GUERRERO, MÉXICO: ENTRE HURACANES Y TRAGEDIAS: EL OLVIDO QUE SALE A FLOTE

 

El desastre no cuantificado: comunidades de Guerrero quedan fuera de los reportes oficiales

Por Gloria Marvic García

¿Alguien sabe de mis abuelos?, necesitamos datos de la familia, de mis padres: mensajes que circulan en las redes sociales, todos en busca de familiares en Quechultenango, municipio de Guerrero, el pueblo fue arrasado por la mitad con la creciente del río Huacapa: luz, comunicaciones, animales y cosechas fueron arrastradas y luego sepultadas por el lodo. A casi dos semanas del desastre, los caminos continúan atascados, la putrefacción de los animales se resiente en la salud y más de mil personas esperan ayuda en los albergues improvisados en las escuelas del poblado.

La gente acude al Internet ante la total invisibilización de la tragedia en esta región, opacados por las noticias de Acapulco y por la incapacidad de los órdenes de gobierno, son los mismos habitantes los que tratan de informar de la necesidad de un pueblo que ha perdido todo. Algunas personas, desesperadas ante la falta de información tomaron la ruta incierta para buscar a su familia, muchos de ellos han tenido que pasar de vehículo en vehículo, tramos a pie para llegar al pueblo y de boca en boca se genera la comunicación: no hay pérdidas humanas, pero todos están desperdigados; cuando vino la creciente cada quien corrió a donde pudo y así se fueron creando los albergues en las escuelas, en los barrios de Manila, La Españita, San Sebastián, Buena Vista, los Insurgentes y de la localidad de San Martín.

La peor inundación en 50 años, en un pueblo que ha soportado las plagas, la marginación, el narcotráfico y del que ahora queda menos de la mitad, sólo las zonas altas, el resto es un lodazal donde se atascan los automóviles, y quedan aún por saberse la suerte de las decenas de comunidades y cuadrillas asentadas junto al río Huacapa a donde no llega el ejército, la ayuda o si quiera alguna promesa de atención. Para la gente sólo queda organizarse, el apoyo de los migrantes, los que salieron a buscar suerte a la ciudad o a Estados Unidos y que ahora regresan a buscar con su familia y a transportar, en camionetas y a pie los víveres que se recolectan con el apoyo solidario, a veces desconfiado, de los demás mexicanos.

Para aportar víveres destinados al municipio de Quechultenango se han colocado los siguientes puntos de acopio: Frente a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM: jueves y viernes de 16 a 19 horas, en la Dirección General del Colegio de Bachilleres (departamento de Diseño) de lunes a jueves de 10 a 15 hrs y en Pacífico 223 int. 103 A, Col. Los Reyes Coyoacán, frente a Jardín de las Rosas. Informes: 5542493290

 
La tragedia de la sierra de Atoyac en la comunidad de la pintada un hecho que quedara para la historia

Por Francisco Robles

Todo empezó el día domingo 15 de septiembre en la comunidad de La Pintada, municipio de Atoyac, poblado tan sólo habitado por 600 personas que vivían “un día normal”, comenta el señor Rafael Rodríguez Arizmendi. “Aquí fue un desastre, quizás en dos minutos sería cuando mucho, nada más se escuchó un zumbido y arrasó todo el centro del poblado, el templo que estaba en lo alto en una peña, se observó cuando fue a dar a un rió, carros y lo más grave que ese día como estaba la lluvia y no había comunicación pusieron una planta de luz para poder hacer llamadas telefónicas desde una caseta  que estaba a un costado del templo para avisar a sus familias que estaba mal el clima en el poblado y en ese momento se desgajo el cerro llevándose gente y todo lo que encontraba a su paso”.

Al preguntarle cuantas familias pensaba que estaban sepultadas ahí, él sólo se limitó a decir que “cantidades”.

El día miércoles por la noche llegó un pelotón del ejército mexicano con 30 elementos dispuestos a subir caminando, con la mira de llegar a este pueblo. Fue hasta las 2 de la mañana que el secretario de Seguridad Pública del municipio de Atoyac les facilitó el transporte en tres patrullas del ayuntamiento para que lograran llegar lo mas cerca del poblado.  Llegaron hasta una comunidad de nombre San Vicente, a una hora en vehículo de la cabecera municipal. Ya con una obscuridad suficiente aunque alumbrados en parte gracias a la luna,  emprendieron el camino a pie pasando por deslaves de cerros que estaban en la carretera, después de dos horas de camino llegaron a la comunidad del Paraíso una zona que sufrió daños severos en las viviendas -aunque ninguna pérdida humana- y siguieron su camino a la comunidad de La Pintada.

Después de 8 horas de caminata y de atravesar la sierra llegaron a las 10 de la mañana donde fueron recibidos por algunos pobladores que esperaban la ayuda,  con llantos en los ojos les daban las gracias, por venir a ayudarlos. Ahora sólo esperan el rescate de sus vecinos y familiares para darles una sepultura digna en la misma comunidad.

A la 1 de la tarde llegaron los helicópteros con despensas y medicinas así como personal para realizar las labores de rescate.


Emanuel deja a cientos de comunidades indígenas de la Montaña incomunicadas  y el apoyo gubernamental continúa sin llegar

Por Karla H. Mares

Hasta el momento no se conoce con certeza el número de muertos a causa de las afectaciones que el huracán Emmanuel e Ingrid causaron en Guerrero. La principal razón es que las labores de rescate y envío de acopio mayoritariamente se han realizado para la zona de Acapulco, por lo que sólo se tienen datos de esta región.

Guerrero está compuesto otras 6 regiones: Norte, Tierra Caliente, Centro, Costa Chica, Costa Grande y la Montaña[1]. Sin embargo, como desde hace más de 30 años, la inversión y apoyo gubernamental se ha enfocado en la zona turística de Guerrero, dejando en el olvido las demás regiones .Una de las regiones con los más altos índices de pobreza del estado, es la Montaña de Guerrero. Conformada por 600 comunidades y 19 municipios, donde el 76.61% de su población es indígena -de los pueblos naa savi, me’phaa y nahua-, con altos índices de marginación y “rezago educativo, en salud, empleo, así como de constantes violaciones a sus derechos humanos, sociales y laborales como es el caso de los jornaleros agrícolas que trabajan en el noroeste o en otros estados de la República Mexicana”[2].

Si a ello le sumamos que hoy se encuentra la mayoría de sus comunidades incomunicadas a causa de los estragos del desastre natural, podremos tener el panorama desolador de la Montaña. Deslaves que han dejado enterradas a decenas de viviendas, caminos y puentes destrozados, gente desaparecida y/o enterrada bajo el lodo, esa es la constante. Los municipios de Iliatenco, San Luis Acatlán, Malinaltepec, Tlacoapa, Acatepec, Copanatoyac, hasta el momento sólo son accesibles a pie. Por lo que se ven cientos de personas caminando durante horas en busca de ayuda.

Según información del Centro de Derechos Humanos de la Montaña de Guerrero Tlachinollan, de los municipios más afectados son los 4 más pobres de la región, -uno de ellos Cochoapa, es considerado como el más pobre de América Latina por Naciones Unidas[3]- Atlamajalcingo del Monte, Cochoapa, Metlatonoc y Alcozauca. Lo peor, es que no existe un sólo apoyo, ni del gobierno federal, ni estatal, y el nivel municipal está completamente rebasado. Los únicos apoyos que se tienen es la gente solidaria que tiene familiares en la región y están comenzando a llevar, hasta donde es posible en camionetas –para caminar el resto del camino- comida y medicinas.

Las comunidades comienzan a organizarse, para una vez más ayudar a los suyos, sin ningún tipo de apoyo del gobierno. Los comisarios de cada una de las comunidades buscan recorrer los kilómetros que sean necesarios para obtener los víveres que se han recopilado en la Universidad Pedagógica Nacional de Tlapa de Comonfort –la cabecera de la región-. Las terribles condiciones quedan invisibilizadas ante los medios masivos que se han concentrado en difundir información sobre Acapulco, y los miles de turistas que quedaron varados durante sus vacaciones, comenta el CDHM Tlachinollan. Muchas de las comunidades sólo podrán accesarse por helicóptero o avioneta, es por ello que, Tlachinollan enfatiza la importancia de que el gobierno no sólo descentralice sus apoyos, sino que tome en cuenta a la población indígena de la región de la Montaña en esta emergencia.