sábado, 21 de septiembre de 2013

28 ANIVERSARIO DE LOS SISMOS DE 1985 (Coordinación General del Frente del Pueblo)

Se cumplieron 28 años de los trágicos sismos que asolaron a nuestra ciudad capital aquel 19 de septiembre de 1985. Un movimiento sísmico de 8.1 grados de intensidad en la escala de Richter, sacudió a nuestra ciudad capital y a otras regiones del centro de México; éste fue uno de los ocho sismos de 8.0 o más grados de intensidad que ocurrieron o que fueron registrados en el país del siglo pasado.
Su epicentro se localizó en las costas del estado de Guerrero, sobre el océano Pacifico, cerca de la desembocadura del río Balsas, a una distancia aproximada de 400 kilómetros del Distrito Federal, en la intersección de la Placa de Cocos y la Plataforma Continental mexicana. Su duración fue de entre 2.5 y 3 minutos en nuestra ciudad, y tuvo efectos graves en una superficie aproximada a los 800 mil kilómetros cuadrados, especialmente en la Ciudad de México, entre los  campos y ciudades de los estados de México, Jalisco, Guerrero y Michoacán.
El 20 de Septiembre, a las 20:38 horas, tuvo lugar un segundo sismo o réplica de 7.5 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro se localizó al suroeste del primero, que concluyó los efectos devastadores del primero. En nuestra ciudad capital, la intensidad destructiva de los dos sismos fue potenciada por dos hechos naturales.
En primer lugar, la frecuencia de las ondas sísmicas, de dos segundos de duración, coincidió con la resonancia natural de los suelos del Valle de México, produciendo un efecto devastador sobre las edificaciones de ciertas características. En segundo lugar, una parte considerable de la ciudad se halla asentada sobre la zona del ex lago, de baja resistencia y alta deformabilidad, en la que la propagación de las ondas sísmicas provoca una amplificación del movimiento, similar a las olas marinas, dando lugar a efectos destructivos mayores; otra parte de la ciudad, la menor, se asienta sobre la zona de lomas, fuera de la influencia de la formación lacustre, donde el efecto de los sismos es mucho menor; finalmente, el resto se asienta sobre la zona de transición, de características intermedias entre las dos anteriores.
En cuanto a las estimaciones  sobre el número de muertos, estás fueron diversas. El Departamento del Distrito Federal, a la semana del siniestro, calculaba en 5000 las muertes: 1500 cadáveres aún por rescatar y 1500 desaparecidos, lo que daba un total de 8000; el secretario de Salud mencionaba 11,600 muertes. Para la prensa extranjera, sus estimaciones eran más serias y se acercaban a la realidad y magnitud de la tragedia, ya que dieron a conocer sus cifras que calcularon de entre 10 000 a 30 000 los decesos. Para las organizaciones agrupadas en la Coordinadora Única de Damnificados, éstas estimaron el número de muertos en más de 40 000.
Estos trágicos sismos de hace 28 años trajo consigo diversa enseñanzas para los habitantes de nuestra ciudad capital, entre estas podemos rescatar esa gran movilización e insurrección de la sociedad civil que emergió de los escombros para el rescate no solo de sus muertos, sino de los que yacían atrapados bajo toneladas de escombros, fueron miles de voluntarios que en los primeros minutos después de la tragedia se dieron a esa gran tarea del rescate arriesgando sus propias vidas. Fue una respuesta inmediata que surgió de la nada, esto ante inmovilidad y minimización de los hechos por parte de las autoridades capitalinas y federales. Para éstas, seguía siendo el país en el que nada pasaba. Esa gran movilización se dio también en el acopio y distribución de víveres, así como la implementación de cinturones de seguridad bloqueando el paso de personas y vehículos a zonas de riesgo o para permitir el acceso a los servicios médicos a través de las ambulancias, las mismas acciones de movilización se dieron en el acondicionamiento de casas de campaña en la calle o la improvisación de dispensarios médicos para atención de los heridos, lo mismo se hacía para la instalación de comedores tanto para los rescatistas como para los propios damnificados, etc. etc. 
La misma movilización se dio posteriormente de manera más organizada a través de la Coordinadora  Única de Damnificados, con lo cual y gracias a éste proceso permitió o se logró la reconstrucción de nuestros barrios y por ende de nuestra ciudad capital. Esta gran movilización  social y política fue la respuesta ante la negligencia del gobierno corrupto del PRI, y que fue calificada por muchos analistas como un parteaguas en la historia de la ciudad y del país. Además permitió abrir una nueva etapa del Movimiento Urbano Popular (MUP). Este movimiento, puso al orden del día la discusión sobre el tema de la democratización del Distrito Federal y por el cambio del régimen político mexicano en crisis. También los analistas afirmaron que este despertar de la sociedad civil fue un antecedente de la ruptura política que se produciría o produjo y se reflejó en las elecciones de 1988. No hay que olvidar que en este proceso electoral el PRI y su candidato a la presidencia de la república, Carlos Salinas de Gortari, perdió la ciudad e incluso en el país ante Cuauhtémoc Cárdenas postulado por el Frente Democrático Nacional. Triunfo que el señor Cárdenas por ahí del año 2000 o 2001 reconoció que negoció con el propio Salinas, argumentando que lo hizo para “evitar” el derramamiento de sangre.
28 años después de que ese gran impulso, que le dio el movimiento social y político de 1985 a la democratización de nuestra ciudad capital, este proceso se quedó trunco, o podemos decir que fue traicionado por el partido que gobierna la ciudad desde 1997. Es decir, desde el gobierno del señor Cuauhtémoc Cárdenas hasta Miguel Ángel Mancera permea en nuestra ciudad capital la corrupción en toda la estructura gubernamental (Secretarías, Institutos, delegaciones), la política social sigue siendo clientelar desde los tiempos de los gobiernos priístas; es decir, solo sirve para allegarse los votos que se requieren en tiempos electorales y no para combatir la desigualdad o la pobreza que lejos de disminuir sigue aumentando. En términos generales, el único “cambio” que se gestó en nuestra ciudad fue el de la elección del jefe de gobierno y de los delegados. Estos puestos han sido distribuidos hoy entre cada una de las tribus que se dicen herederas del gran movimiento por la democratización en el Distrito Federal. Desde Cárdenas a Mancera se ha venido prometiendo y lo siguen haciendo, de crear el estado 32 y que éste cuente con su propia Constitución Política. En nuestra ciudad capital a pesar de los gobiernos de “izquierda”, se ha venido implementando al pie de la letra el programa neoliberal, donde se privatiza el espacio público, se han establecido en zonas exclusivas los grandes consorcios financieros nacionales y extranjeros.
En materia de Protección Civil, no basta con la realización cada 19 de septiembre los mega simulacros, es decir, no se ataca ni se atiende de fondo los asuntos relacionados con el tema; así, creemos que las acciones de predicción, prevención y respuesta deberán de impulsarse para enfrentar una macro emergencia sísmica o hidro meteorológica. Entendiendo a la primera como la sistematización y análisis de la información disponible y el avance en el conocimiento  de las determinaciones  y naturaleza de los eventos; es decir, ésta nos puede permitir llegar en un futuro a formas o medios reales de predicción, que den tiempo para una alerta oportuna. Sobre la segunda (prevención) la entendemos como la preparación del conjunto de las medidas operativas y los medios materiales, humanos y financieros más adecuados o posibles, para ser aplicados en el momento mismo del siniestro o posterior a él, para el rescate y atención de los muertos y damnificados, la evaluación de los daños, el diagnóstico de los soportes materiales urbanos afectados, el restablecimiento del funcionamiento de las estructuras urbanas y la posterior reconstrucción de los daños. En cuanto a la respuesta  a la emergencia sísmica incluye todas las medidas y los medios puestos en acción cuando ésta se produce realmente, la cual deberá implementarse en principio por las instituciones gubernamentales, los damnificados mismos y sus organizaciones, la ayuda y socorro bridadas por la sociedad, el apoyo posterior consistente en la atención médica y sanitaria, el abasto, el albergue de emergencia, la reconstitución de los medios, actividades y procesos básicos de subsistencia y funcionamiento urbano. Desgraciadamente estás y otras propuestas de especialistas en la materia no se han llevado a cabo por las autoridades porque no les es redituable en términos económicos. El ejercicio de gobierno solo está en función de los que le reditué en términos económicos al funcionario. La política de Protección Civil del gobierno perredista en la ciudad se reduce solo a los mega simulacros anuales.
Los medios de comunicación, sobre todo los electrónicos deberían de jugar ese papel de difusión en el ¿qué hacer? en caso de macro emergencias, tales como el de los fenómenos geológicos e hidro meteorológicos como los que estamos viviendo, es decir, así como rumiaron y lo siguen haciendo contra los maestros en sus demandas legítimas; deberán utilizar todos los espacios y horarios estelares y no estelares en informar sobre las medidas a tomar y así contribuir a generar esa cultura de protección civil que no tenemos los capitalinos y el resto del país. ¡Los ejemplos los tenemos a la vista en estos días con las inundaciones!
Agregaríamos a esto en el caso de la ciudad, atender como parte de la política social de vivienda que no la hay, generar ésta con la participación de todos los actores involucrados en la materia. Es urgente la implementación de un programa emergente de vivienda con los recursos que se requieran para que atienda en principio a todos los edificios y vecindades de ALTO RIESGO. Lo mismo se tendría que realizar para el cambio de rumbo de la actual “política” de vivienda en el DF, y que el Instituto de la Vivienda no sea utilizado por el gobierno y su tribu u otras tribus del partido en el gobierno en beneficio de estas. El Instituto de la Vivienda no puede estar en manos de un gánster, o de directores van y vienen manteniendo la opacidad y mal manejo en los pírricos recursos con los que cuenta este organismo. En materia presupuestal deberán destinarse por lo menos 5 mil millones de pesos al año para poder ir medio resolviendo el déficit habitacional en la ciudad. No puede ser que se construya mucha vivienda solo después de haber ocurrido alguna tragedia tal como ocurrió después de los sismos de hace 28 años.
Finalmente lamentamos que el ímpetu que le inyectaron los sismos al fortalecimiento del Movimiento Urbano Popular (MUP) con el surgimiento de alrededor de 40 organizaciones de vecinos y damnificados, hoy a 28 años, muchas de estas se hayan prácticamente extinguido. Esto ocurrió, a partir de que la dirección política de casi todas las organizaciones  y en general del Movimiento Urbano Popular (MUP) actual, su composición es pequeñoburguesa, es decir, siempre este tipo de dirigentes hay un dejo de oportunismo, que solo velan y velaron por sus intereses personales o de grupo. La historia ha dejado claro este fenómeno de oportunismo, y así ocurrió con la mayoría de los dirigentes de la Coordinadora Única de Damnificados (CUD); quienes llevaron a la gente y a sus organizaciones al perredismo. No necesitamos mencionar a cada uno de estos dirigentes que utilizaron como trampolín la lucha del movimiento de los damnificados para llegar a ser asesores del primer Jefe de Gobierno, ser diputados locales y federales, despachar en alguna delegación, etc. etc. ¡Vaya capitulación al partido burgués neoliberal y represor que ha gobernado la ciudad desde 1997! Doble lamentación de parte de nosotros, a partir de que la mayoría de estos dirigentes se decían o se siguen considerando de izquierda y además reivindican o reivindicaban el marxismo-leninismo, el trotskismo u otra corriente de pensamiento revolucionario o pugnaban por un gobierno de los trabajadores del campo y la ciudad, pero han servido o siguen sirviendo a un gobierno burgués. Por este oportunismo, hoy, 28 años después del 85, el Movimiento Urbano Popular se encuentra dividido, controlado, mediatizado y corporativizado. El Frente del Pueblo pugnamos por la reorganización o rearticulación de un Movimiento Urbano Popular (MUP) netamente autónomo e independiente de los partidos políticos corruptos que se dicen de “izquierda”.  No dejamos de mencionar que actualmente, ninguno de los referentes del MUP que actúan en la ciudad ha estado a la altura que se requiere para enfrentar el embate de las políticas neoliberales que se vienen implementando. Las razones ya las mencionamos líneas arriba. En el Distrito Federal se explota, se despoja y se reprime.
¡POR UN GOBIERNO OBRERO, CAMPESINO, INDIGENA Y POPULAR!
Germán Hurtado Aldana, José Antonio Salas
Coordinación General del Frente del Pueblo (Integrante de la Red Contra la Represión y por la Solidaridad)
México DF, a 20 de Septiembre de 2013