martes, 25 de junio de 2013

La APPO no se crea ni se destruye solo se transforma: ¿como movimiento social o como frente único…?

Escrito por  Pancho Rojo

El pasado 15 y 16 de junio se llevó a cabo en las instalaciones del Centro Regional Normalista de Oaxaca el primer congreso del Frente Único de Lucha rumbo a la reorganización de la APPO. Los compañeros del Comienzo tuvimos la oportunidad de participar en dicho encuentro con dos de nuestros compañeros como delegados. A continuación presentamos algunas reflexiones al respecto de dicha iniciativa.

 
El llamado a la unidad.

Dicho proceso es la culminación de una serie de reuniones previas con diferentes organizaciones estatales. El llamado inicial lo dio la sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación como parte de un mandato de las bases de dicho sindicato por medio de su asamblea estatal. Las reuniones de acercamiento se remontan a finales del año pasado sin embargo el nombro del Frente Único de Lucha (FUL) se remonta al pasado mes de mayo.

Aunque sin duda alguna, las bases de la sección 22 tienen la sabiduría para reconocer que en lo sucesivo se necesita retomar un espacio de unidad en la acción con las diferentes organizaciones, comunidades, y pueblos, el llamado a la reconformación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca se hace en un contexto totalmente diferente al de aquella madrugada del 14 de junio del 2006 cuando después de un brutal desalojo policíaco, el pueblo y el magisterio lograron repeler a la policía, recuperar el centro histórico e iniciar uno de los movimientos sociales más importantes de las últimas décadas.

En el fondo podríamos definir este intento de reconformación de la APPO como una correcta decisión para lograr aglutinar el descontento social que aún permanece en la sociedad oaxaqueña y que podría ir en aumento debido a las depredadoras políticas de ataques hacia los intereses del pueblo trabajador. En ese sentido respaldamos este llamado y nos sumamos, pero es importante desde nuestra humilde opinión hacer una serie de observaciones que nos permitan evitar en la medida de lo posible el cometer los mismos errores que llevaron al cruento desenlace de noviembre del 2006 en donde producto de la represión y las traiciones llevaron a la importante disminución de su base social, a tal nivel que pocos meses después del segundo congreso de febrero del 2009 la APPO dejo de ser mencionada como un referente de lucha a nivel estatal.

La potencialidad de asaltar los cielos

La experiencia del pueblo de Oaxaca aunque podría plantearse como única en sentido de que ningún fenómeno ni ninguna lucha son idénticas desde un punto de vista dialéctico, no es sino la expresión consciente o inconsciente del pueblo trabajador de todo el mundo para que llegado determinado nivel e intensidad de la lucha de clases, hacer frente al poder de la burguesía creando sus propios instrumentos de control y toma de decisiones. Aunque en forma embrionaria el poder de la APPO por medio de sus asambleas, barricadas,  control de medios de comunicación masiva, toma de oficinas gubernamentales y palacios municipales, accesos carreteros y avenidas, huelgas, mítines, enfrentamientos con las fuerzas represivas y paramilitares entre otras tantas y variadas acciones, permitió al pueblo de Oaxaca tomar control de su propio destino por más de 6 meses. No exageramos al decir que en la zona centro del estado el único símbolo del régimen burgués que medianamente era respetado por el pueblo eran los semáforos. Desde la comuna de parís en aquel ya lejano 1871, a lo largo de la historia la clase trabajadora ha formado sus propios organismos de poder, todos los continentes aun en su forma embrionaria han conocido lo que es el poder de base de la clase trabajadora, ya sea en parís en 1871, en Rusia en 1905 y 1917, en Alemania en 1918, China en 1927, en Morelos México en 1914, en Bolivia en 1956, y un largo etcétera, los oprimidos del mundo han tenido la oportunidad de tomar el cielo por asalto en la búsqueda de la transformación de su realidad. Es por ello que afirmamos que al igual que la materia, la energía revolucionaria del pueblo trabajador no se crea ni se destruye, solo se transforma.

¿La APPO como movimiento social o como frente único?

Los acontecimientos del 2006 en la ciudad de Oaxaca y en otro importante número de municipios del estado a 7 años aún no han sido profundamente analizados, debatidos, ni documentados. A diferencia de la increíble cantidad de textos relativos al EZLN y AMLO, la APPO ha sido relegada del análisis de organizaciones, historiadores, intelectuales y académicos, siendo realmente poco el material que podemos encontrar. Incluso sus protagonistas conservan como un preciado tesoro aquellos recuerdos, experiencias y decepciones sin poder aun poderlas plasmar por escrito. Es difícil plantear una sola concepción del fenómeno de la APPO en 2006, al ser tan diversas las ideologías de los participantes y organizaciones, intentar tener contentos a todos con una sola definición es por demás una tarea imposible. Aún más difícil es seleccionar un solo momento de aquella lucha como si se tratara de una fotografía, en la cual, el movimiento no puede percibirse y solo vemos algunos de los rasgos del momento. El debate sobre la caracterización de la APPO no es algo nuevo y se remonta a los foros que se realizaron en 2006 durante el apogeo del movimiento, así como a los congresos, asambleas estatales, regionales y plenarias en donde se ha retomado una y otra vez dicha discusión sin poder llegar a consenso alguno. Para nosotros aunque complejo e inacabado nuestro análisis nos refiere a la APPO como un fenómeno embrionario de doble poder que en 2006 llego a poner en jaque al estado de Oaxaca y al sistema burgués mexicano, de ahí la imperiosa necesidad de la burguesía para acabar con dicho proceso de manera represiva antes de la toma de poder del espurio Felipe Calderón. El fenómeno asambleario en barrios, sectores, comunidades y pueblos así como el control de medios de comunicación, dependencias gubernamentales, el control de avenidas y carreteras y la unidad del pueblo y el magisterio se vio truncado por una suerte de negociaciones de cúpula, abiertas traiciones, cooptación y la más feroz de las represiones. Como proceso embrionario del poder de los trabajadores dejo de existir en aquellas gloriosas batallas contra los militares, policías federales, estatales, municipales y grupos paramilitares, ya que debido a la cruenta persecución una importante parte de los participantes tuvo que huir, esconderse o bajar drásticamente la actividad política. Aunque en años posteriores se lograron importantes movilizaciones de masas, no fue posible el retorno a la situación de control popular que se tuvo en 2006 y de nueva cuenta la represión y las traiciones jugaron un papel desmovilizador y desmoralizador. Hoy en día algunos sectores siguen planteando que la APPO es un frente de organizaciones, cuando la realidad es que en 2006 las más de 300 organizaciones firmantes en el primer congreso quedaron rebasadas por las masas, si se tratara tan solo, como ellos afirman, de un cumulo de organizaciones unidas ¿porque los diferentes procesos de unidad del 2007 a la fecha no han logrado siquiera convocar a tal cantidad de personas como lo hizo la APPO del 2006? Algunos burócratas profesionales de carrera y de ideología que ejecutan órdenes en estructuras verticales consideran que lo más importante de la APPO era su consejo, desde ahí, afirman dichos personajes, se planearon si no todas, la mayoría de las acciones en 2006. Una lectura contraria tenemos algunos de los que participamos sin estar representados en el consejo, al cual consideramos que pese a que sectores honestos y combativos participaban en dicho órgano, la aplastante mayoría de personas con tendencia oportunista, ubicados en los más amplios espectros de reformismo e izquierdismo, actuaron como un obstáculo en ocasiones y otras con franco sectarismo impidieron un llamado a un golpe conjunto con las bases de AMLO para evitar la imposición presidencial de FECAL y la caída de URO.

La APPO sigue vigente como parte de la memoria histórica de los oprimidos del país y el mundo, está vigente por la reivindicación de su legado de lucha en amplias capas de la juventud y el proletariado mundial, está vigente porque las causas que le dieron vida siguen sin resolverse. Pero la existencia de una idea correcta no necesariamente implica su existencia por el simple hecho de nombrarla o reivindicarla, en el largo y empedrado camino de llevar del terreno de las ideas a la práctica aún queda mucho por hacer en términos de reconstruir y aún más por extraer las lecciones del 2006 que nos permitan evitar los mismos y nuevos errores.

¿Es posible construir el futuro de la APPO sin mirar al pasado?

La herida aún sigue abierta y tal pareciera que en ocasiones es mejor no echar limón sobre las mismas, tal parece que la memoria es necia y prefiere usar sus mecanismos de autodefensa evitando malos recuerdos y episodios que aún nos siguen doliendo. Aun para aquellos que cometemos errores siempre es difícil aceptarlo cuando tenemos que aceptar abiertamente que nos equivocamos. En cualquier movimiento y lucha de las dimensiones de las del 2006 suelen cometerse excesos, desvíos, tergiversaciones, exageraciones, un movimiento vivo existe con todos sus matices, con sus claroscuros, y con sus momentos de brillantez, organizaciones se suceden una tras otra en las direcciones, las decisiones en muchas ocasiones se tienen que hacer al calor del momento y las repercusiones perduran aún más allá de los efectos inmediatos de las mismas. Uno de los temores de muchos de los grupos que hoy se plantean la reorganización de la APPO es hacer frente al pasado, alguno de los oradores plantea que el pasado no se puede cambiar y que debemos ver el presente en donde se hace necesaria la unidad. Aunque concordamos en que el pasado es imposible cambiarlo, el materialismo histórico nos señala que sin la compresión de los fenómenos pasados resulta imposible explicarnos el presente y apuntar hacia el futuro, o como lo expresa Jacinto Benavente “Una cosa es continuar la historia y otra repetirla”.

A la luz de los sucesos actuales y después de que se pusieran a pruebas las tácticas y el programa de diversas organizaciones e individuos a lo largo del desarrollo del movimiento social del 2006 y en los años posteriores podemos afirmar que hay acciones que desde nuestro humilde punto de vista pueden ser considerados como errores, y sobre los cuales algunas organizaciones parecieran intentar seguir insistiendo como “aciertos” o como “procesos necesarios” en el mejor de lo casos se llama a ser “realistas” y dejar el “puritanismo”.

El plantear en este análisis un repaso histórico del 2006 a la fecha rebasa por mucho las intenciones del mismo, sin embargo habremos de señalar algunas tendencias que desde aquellos años se vienen apuntalando en el debate actual el pasado fin de semana. Tal vez el más importante sigue siendo el de la cuestión electoral y la participación de la APPO en el mismo. Una característica importante en el estado es que los partidos políticos de la izquierda electoral carecen de una numerosa base social a diferencia de otros estados, su táctica es más bien prestar registro a organizaciones sociales con base y presencia social de forma tal que logran captar a una importante cantidad de la izquierda en el estado que si bien en algunos casos mantiene la movilización y organización popular utiliza a las elecciones como un mecanismo para la obtención de recursos estatales y federales por medio de diputaciones, presidencias municipales, regidurías, secretarias de estado y un sinfín de puestos en las esferas de gobierno. El debate sobre la táctica electoral merece un análisis por separado, aquí solo pasa a relucir por el hecho de que una cantidad nada menor de organizaciones que formaron parte de la APPO ahora son en menor o mayor medida parte de las esferas del poder del “Gobierno del Cambio”. Dos personajes entre muchos otros se hicieron famosos en el movimiento social Oaxaqueño por haber abandonado a la APPO cuando hubo la posibilidad de conseguir una diputación, Zenén Bravo durante el régimen de Ulises Ruiz y Flavio Sosa en el gobierno de Gabino Cué, ambos personajes sumamente visibles y mediáticos en el movimiento del 2006. Esta discusión ha llevado a tensar la frágil unidad que ha mantenido la APPO desde sus inicios -por lo menos a nivel de organizaciones-, y la insistencia de un sector por intentar utilizar las siglas de la APPO como trampolín electoral solo abona a tensar de nueva cuenta este esfuerzo de unidad que nos han hecho llegar las bases de la sección 22. De manera hábil uno de los oradores plantea que en 2006 la APPO y la sección XXII lanzaron el voto de castigo lo que impidió que el PRI ganara las elecciones a nivel estado, aunque le damos toda la razón en dicho sentido queda pendiente la pregunta y ¿Qué hicieron los diputados de la izquierda electoral por evitar la represión de la que fuimos objeto, que cambio profundo impulsaron desde su curul para beneficio de millones de familias trabajadoras, que lucha encabezaron por encarcelar a URO, que hicieron aparte de circo para evitar la consumación del fraude electoral y la imposición de FECAL, que cuentas entregaron al pueblo que los llevo a la curul? En las elecciones a Gobernador ya sin la APPO de por medio, sindicatos, organizaciones, comunidades y pueblos llevaron a una alianza perversa al poder, personificado en Gabino Cue, a la fecha ello no ha representado de forma alguna la solución a las demandas de un movimiento que aún sigue herido y ultrajado por su antecesor y que en cambio en la administración del cambio mantiene en las más altas esferas a personajes ligados a URO y Elba Esther. De nada sirvió el apoyo del magisterio por medio del voto de castigo para evitar que fueran reprimidos brutalmente durante la visita de FECAL a Oaxaca, así les ha pagado el gobierno del cambio a todos aquellos que siendo “realistas” optaron por hacerse del poder en un estado dominado por la burguesía. Solo podríamos decir que a diferencia de URO el gobierno actual ha tenido la astucia para no confrontar de manera abierta con todas las organizaciones a la vez y acallando con recursos las protestas de los que aún se mantienen en la oposición y premiando con más recursos a los cuales se mantienen en su administración. La vieja discusión con la socialdemocracia que se volvió parte del poder y su argumento de una posible transformación por la vía electoral y pacifica parece tan vigente que parece que no hemos aprendido nada desde la ruptura con la vieja y prostituida socialdemocracia, la que por cierto en nuestro país tiene a su representante en la segunda internacional como miembro al PRI y como invitado al PRD, aunque probablemente debiera extender la invitación a todos aquellos que actualmente se dicen herederos de Marx y dan oxígeno al capitalismo cada que este se encuentra a punto de morir.

Los acuerdos emanados del día 15 y 16 de junio son sin duda alguna un paso adelante en términos de los objetivos del movimiento, pero es importante considerar que no todos los asistentes están contentos con dichos resolutivos y que no sería la primera vez que hicieran vacío a los acuerdos emanados de las reuniones en donde su política no ha sido favorecida. Hoy el consejo provisional surge con muchos de los vicios del pasado, sobre representación de ciertas organizaciones, una representación dudosa de muchos aquellos que en ocasiones solo se representan a sí mismos, y con la repetición de varios concejales que ya habían sido nombrados en 2006 y 2009 y que entra en contradicción con los principios mismos de la APPO, aunado a ello es fundamental mejorar la convocatoria como se señaló en dicho congreso y buscar que los sectores y comunidades en lucha se sumen a dicho esfuerzo porque como bien señalaba otro orador la APPO vive a través de todas aquellas luchas del pasado y actuales que se confrontan contra el estado y los intereses de la burguesía. Es necesario respaldar el llamado que hacen los compañeros de la colonia Álvaro Obregón en el Istmo que sin dudas y medias tintas han decidido impedir las elecciones en su región, ellos dicen: los partidos no entran por ser cómplices de los grandes intereses que nos quieren despojar de nuestros territorios.

En la medida en que los acuerdos vayan tomando fuerza entre los diferentes sectores en lucha, en medida que el magisterio como uno de los destacamentos más importantes en Oaxaca emprenda de manera real la movilización y la solidaridad con los otros movimientos, en la medida en que los electoreros se den cuenta de que la experiencia inmediata de las pasadas elecciones no ha dado resultados y se vuelquen al boicot iremos viendo si dicho proceso es realmente algo que se plantea con miras a reconstituir a la APPO o solamente un nuevo intento por utilizar dicha instancia con fines particulares y de grupo. Mientras tanto nosotros decidimos apostarle más al proceso de reorganización en las bases, consideramos que la participación en el consejo no es el único camino por el cual podemos incidir en el proceso reorganizativo y al igual que como en el segundo congreso optamos por no participar de dicha instancia, mientras tanto nos vemos en las calles, esperando al cumplimiento de los resolutivos del congreso.