martes, 26 de marzo de 2013

Azcapotzalco Autónomo. ¡Viva la Primavera Azcapotzalco! (por Mixael Anxelux)


Azcapotzalco no tiene regente, ni tiene presidente, tiene la autonomía, ganada por su gente ¡Viva la primavera Azcapotzalco!

Qué decir de Azcapotzalco, cuando sus historias han sido ensombrecidas por las nubes de los otros muy grandes imperios. Pero cuando se despeja la tormenta, la historia de Azcapotzalco brilla junto con la de la humanidad.

Somos chiquitos, pero picosos. Dicen que ya gobernábamos el Valle del Anáhuac desde 995. Y hay quienes afirman que hasta los originarios de aquí, vieron construirse Teotihuacán. Sí, en Azcapotzalco, buena y bonita tierra, que algunos, tuvimos el privilegio de nacer y crecer.

Decía Enrique Dussel en aulas de la UNAM el año pasado 2012 por convocatoria de los del 132: “somos pobres, pero no nuevos”.

Y es que cientos de años de reinos tepaneca superan los trescientos años de la corona española y los noventa y tantos del imperio mexica, nombre que nuestro país endeuda su nombre.

Y que nos caen los mexicas por ahí del 1274 quesque pa’ quedarse nomás ahí tranquilos flotando en el lago. Y que cuando le damos la mano, que se agarran el pie. Y como dicen ahí: ya valió máiz. Luego que junto con Tlacopan, Texcoco y Tenochtitlan nublaran la paz del Valle.

Después de cientos de años de reinos tepaneca y sus de 40 altépetls mucho más allá del Valle, todos como una sola gran nación. que llegan los gachupines quesque a enseñarnos como vivir a la castellana. Pero acá sabíamos que algunos muchos nomás iban por todo lo brillara en esta tierra, que hasta la fecha, picotean a wirikuta.

Son memoria siempre presente, como muchas otras presentes memorias en todo el Gran Anáhuac, “Entre las Aguas”. Lagos, mares, golfos, ríos y lagunas. Pero hay que tener en cuenta que lo que rápido llega, rápido se va. No hay mal que dure 100 años.

El Valle de Anáhuac desde esos aquellos días, plantó la semilla de esperanza de una humanidad enfrentándose a otra nueva realidad muy muy lejos del egocéntrico histórico del viejo mundo.

Dolor, olvido y muerte, pareciera como maldición de los dioses por cientos y cientos de años. Todos ostentando en avaricia de una u otra forma, hasta hoy, El Reino del Gran Anáhuac.

De todas estas nuevas realidades, nacemos los incómodos. Los mestizos. Cuando ya no éramos indios ni cristianos, sino los hijos de la chi..., bueno, ya saben, por eso de que la mujer europea estaba en Europa. Y en aquellos días, en tierras del Anáhuac los conquistadores de románticos nomás tenían el castellano.

Partiendo del matrimonio forzado de dos culturas, los hijos de esta tierra, tierra del máiz prieto o güero. Todos los nosotros dijimos que íbamos a ser una gran nación. Pero todavía estamos viendo cómo le vamos a hacer. Y que nos pasa otra nueva: nos caen los gringos. Hasta la fecha, seguimos sufriendo las consecuencias de los okupas vecinos del norte.

Dicen que cuando quitas, te quitan. Cuando ellos creen que nos quitan, en realidad nos dan. Pero hoy, la semilla germina y va naciendo en plena primavera, la flor que dará esperanza a los hijos de esta tierra, a los hijos del máiz, a los hijos de Azcapotzalco, del Valle y de todo el Cem Anáhuac y reiteramos:

Azcapotzalco no tiene regente, ni tiene presidente, tiene la autonomía, ganada por su gente ¡Viva la primavera Azcapotzalco!