miércoles, 27 de marzo de 2013

“Agua que no has de beber, déjala correr”… Aguas (trans)nacionales -artículo de José Luis Avendaño C.-

 
 
ALAI, América Latina en Movimiento
México, 2013-03-27


Agua que no has de beber, déjala correr”…

Aguas (trans)nacionales
 Agua que no has de beber, déjala correr, dice el dicho mexicano.

El 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua. Es motivo para las voces alarmistas o catastrofistas, que nos recuerdan que es el agua es un bien escaso.

Tratándose de agua, estamos acostumbrados a abrir la llave y que salga en cascada. Pocas veces pensamos de dónde viene y que cuesta traerla. Solemos pensar que es un bien infinito. Todo lo contrario.

Una de las definiciones tradicionales de la economía es que trata de la administración de la escasez, y de las primeras lecciones de la economía neoclásica es la de la utilidad marginal, que se ilustra y explica con un último vaso de agua.

La naturaleza es sabia: tres cuartas partes del cuerpo humano y de la Tierra son agua, donde se originó la vida. Para Tales de Mileto fue el primer elemento, el fundamento de todo. Podemos estar varios días sin comer, pero difícilmente más de un día sin tomar el vital líquido.

A pesar de esa proporción, sólo el tres por ciento del agua del planeta es potable y para consumo humano; elemento que está mal repartido entre regiones y continentes. Las primeras grandes civilizaciones se asentaron cerca de ríos, lagos y mares.

Existe consenso entre los analistas que las próximas guerras entre comunidades y entre naciones serán a causa el control del agua. Su acceso, que debiera ser un derecho social, la hace ser una mercancía más, con un determinado costo y precio, y por lo tanto objeto de comercio.

Vivimos en México un proceso de privatización silenciosa respecto al agua –las aguas nacionales—, dice la Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua (CTDCPA), que forma gente crítica de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de Servicios del Agua de la Ciudad de México (SACM).

Por ejemplo, mientras se apela a la conciencia ciudadana para lograr una cultura del agua, que involucra al ocho por ciento del consumo, se deja de lado que la actividad productiva consume 82 por ciento del agua (la agricultura hasta 70 por ciento y la industria 22 por ciento). Al mismo tiempo, se han otorgado más de 473 mil concesiones a particulares.

“Mediante la figura jurídica de las concesiones, contratos de prestación de servicios (PPS) y permisos de explotación de las aguas nacionales por 10, 20 y 30 años y el prorrogarlas, es como las autoridades federales desde 1924 han podido enmascarar la privatización silenciosa de las aguas nacionales, sean superficiales o subterráneas”. Coca Cola llegaría un año después, en 1925.

Dos elementos colocan al país en una situación de vulnerabilidad: la sobreexplotación y la contaminación de los mantos acuíferos de desechos industriales y otros. Un campo de golf de 18 hoyos puede consumir hasta 2.3 millones de litros al día.

Un negocio redondo es el del agua embotellada, del cual los mexicanos somos el  principal consumidor: 174 litros por habitante al año, superando a Estados Unidos y China. En el mundo, se envasan y se venden 113 mil millones de litros por un valor de 22 mil millones de dólares.

Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), los mexicanos compran hasta tres botellas diarias (1.5 litros), y cita a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés): un litro de agua embotellada cuesta, en promedio, mil veces más que un litro de agua potable del grifo; alrededor del 90 por ciento corresponde al costo del envase, la tapa y la etiqueta, que da lugar a un gasto hormiga.

En México, “el derroche del recurso hídrico en esta mercancía es de 26 mil 32 millones de litros al año”. En tanto, 12 de cada 100 habitantes carecen de agua potable y 15 de cada 100 no tienen servicios de saneamiento (CTDCPA).

El mercado lo dominan cuatro o cinco transnacionales que extraen grandes volúmenes de agua de manantiales y aguas subterráneas por los que pagan derechos que no llegan ni a dos centavos. El precio más caro por metro cúbico para uso industrial es de 18.28 pesos, pero en el mercado tiene un precio de más de seis mil pesos.

“¿A las comunidades campesinas o indígenas se les consultó para declarar los terrenos donde se encuentran asentados como de utilidad pública en donde se localizan esas fuentes de agua?”, se pregunta la coordinadora.

Otro caso especial es la minería que, al devastar suelos, bosques y acuíferos, termina con la vida de la flora y la fauna, y envenena a los seres humanos. El consumo directo de agua es de mil litros por segundo en la minería de cobre, oro, plata, zinc, acero molibdeno, plomo y níquel, en que el 95 por ciento se va a Canadá y EU.

Con los cambios en la Ley Minera, en junio de 2006, se permite la participación hasta de 100 por ciento del capital extranjero, en su mayoría canadiense. Entre 2000 y 2012, las administraciones panistas otorgaron más 26 mil títulos de concesión para la exploración y explotación de minas, que amparan 53 millones de hectáreas. Aparte de no pagar impuestos, no aplican las normas de seguridad, salud y de protección ambiental.

De los refrescos, hay poco que agregar: somos los principales consumidores en el mundo, en un mercado dominado por dos marcas transnacionales de cola. Una lata de 355 ml. tiene 10 cucharaditas de azúcar, uno de los causantes de la obesidad y diabetes, de los que ocupamos los primeros lugares. Curiosamente, uno de los productos de Pepsico se denomina H2Oh!

¿Agua que no has de beber…?

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