lunes, 25 de febrero de 2013

Renacimiento del #YoSoy132 (Escrito por J. Fernando García Arellano)


 

 
Julian Assange muestra un papel en donde se autodenomina simpatizante del #YoSoy132, en la 14 asamblea nacional, que se llevó a cabo este fin de semana, se ha decidido retomar la lucha (aunque en muchas asambleas no ha cesado la actividad e incluso los riesgos por seguir ostentándose como un movimiento contra Peña Nieto). Los temas primordiales siguen en agenda del #YoSoy132, a saber, educación, con la reforma educativa; energía, con la reforma energética o disfraz para privatizar Pemex; fiscal, también contra las reformas al IVA en alimentos y medicinas; y política, con el Pacto por México (o mejor decir Pacto para los oligarcas de México).

Quienes tenían la ilusa esperanza de ver terminado al movimiento universitario se equivocan. Ante las apariciones públicas que ha hecho Peña Nieto se ha respondido con manifestaciones, las redes sociales no paran de burlarse de su evidente incompetencia haciendo realidad la profecía de los estudiantes: Aunque al burro le pongan la banda presidencial, burro se queda. Aunque los medios de comunicación no expongan las reuniones y eventos del #YoSoy132, la agrupación persiste; entendemos que el vacío mediático responde a una lógica en donde los patrocinadores (especialmente gubernamentales) amenazan con dejar de pagar espacios publicitarios si hay notas o menciones sobre el #YoSoy132. Los periodistas y comentadores que han decidido aceptar la ignominia del Partido único (PRI) mañana serán juzgados por la historia y tendrán que aceptar sus actos y omisiones como complicidad con un régimen corrupto.

El movimiento no ha detenido su marcha, sigue en pie de lucha aunque muchos hayan perdido la esperanza (¿puede existir algo más triste y patético?) porque se impuso a un ignorante en el papel del Ejecutivo. Julian Assange, el grande de la información, el que deshizo la secrecía norteamericana, se ha puesto de nuestro lado. Luchamos por la misma democracia, por el mismo sueño de libertad. Me compadezco profundamente de los universitarios que siguen sin despertar y que consideran un fracaso el luchar por sus derechos fundamentales, qué vergüenza imaginar lo que dirán a sus hijos o a sus nietos sobre su papel pasivo dentro de la resistencia ciudadana, dirán: nos quedamos callados como las generaciones anteriores. Todavía están a tiempo de salir del dogmatismo apático y abrazar el futuro con ímpetu revolucionario o ¿de verdad creen que el país merece la situación que está viviendo?

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